Política de conciliación

La directora de Osakidetza, Gloria Quesada, es la mujer con mayor rango directivo en el área sanitaria en Euskadi. Desde esa posición, asegura que la organización que dirige tiene muy presente la sobrecarga de hacer conciliar la vida laboral y familiar, que en el caso de las mujeres es más acusada que en el de los hombres. "Tenemos que trabajar muy intensamente de la mano de los sindicatos y de los expertos para ahondar en esta cuestión porque el protagonismo de la mujer es creciente".

Quesada prefiere ver la cuestión como "una oportunidad" y un reto antes que como un problema. "Los puestos de trabajo se cubren con los profesionales mejor preparados, que además de estudiar una carrera muy exigente después deben enfrentarse a los años de residencia para especializarse y al final a la oposición".

"Las mujeres están más maduras cuando se empieza a estudiar medicina"

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Para Miguel Gutiérrez, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Santiago, de Vitoria, y director de la unidad docente que la Facultad de Medicina tiene en la capital alavesa, la feminización de la profesión se inició en los años ochenta y se ha causado más en la última década. "La medicina es una carrera que requiere de mucho sacrificio y constancia y a los 18 años, que es cuando hay que empezar los estudios las mujeres están más maduras y preparadas. Son más concienzudas". Esa es una de las explicaciones del aumento de mujeres, que buscan una profesión que les dé estabilidad.

Desde el Sindicato Médico de Euskadi, su presidente, Kepa Urigoitia, considera imprescindible que la administración aborde ya una planificación diferente de los recursos. "A la larga, la mayor presencia de mujeres redundará en una reducción del tiempo de trabajo porque se preocupan más por la conciliación de la vida laboral y familiar. No digo que el hombre no lo haga, pero el peso sigue recayendo más en la mujeres".

¿Y qué hay sobre un posible cambio en el tratamiento de los enfermos? La presidenta de Osatzen entiende que la mayoritaria presencia de mujeres irá transformando la profesión y los sistemas sanitarios, orientándolos más "al paciente en la realidad, no sobre el papel". "Tradicionalmente", añade, "las mujeres son cuidadoras. Según vayan ocupando puestos de más liderazgo se irá viendo una filosofía más orientada a que el paciente es lo primero". Gloria Quesada destaca la mayor capacidad de diálogo y negociación que tienen las mujeres, algo "muy apreciado" por los enfermos y vital a la hora de conformar el nuevo modelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 08 de marzo de 2009.

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