Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Orlando Figes señala al Kremlin como censor de su libro sobre Stalin

El historiador cree que en la Rusia de Putin se intenta rehabilitar al dictador

En junio de 2007, el entonces presidente, Vladímir Putin, conminaba a los profesores rusos a presentar a sus alumnos un retrato más positivo del régimen de Josip Stalin, realzando sus logros como arquitecto del "glorioso pasado soviético". Casi tres años después, la editorial rusa Atticus acaba de cancelar la publicación del libro The whisperers (Los que susurran), obra del historiador británico Orlando Figes, que recoge el conmovedor testimonio oral de los últimos supervivientes de la represión estalinista. La decisión era justificada por el contexto de crisis económica global, pero el autor, al igual que sus numerosos amigos rusos, está convencido de que simple y llanamente ha sido objeto de la censura del Kremlin.

Orlando Figes (Londres, 1959) exponía ayer sus razones en un artículo publicado en la portada del diario The Guardian, bajo un título que no deja lugar a dudas: "¿Hizo el Kremlin desaparecer mi libro sobre Stalin?". Contactado en Holanda, donde participa en un seminario, este historiador reconocido como uno de los principales expertos en la historia de Rusia admite: "No puedo demostrar esa motivación política, aunque puedo remitirme a los hechos".

El pasado 4 de diciembre, un grupo de policías enmascarados asaltaba la Sociedad de la Memoria, con sede en San Petersburgo, para incautar los archivos de los que se nutrió el libro. Esta institución liberal nacida durante la perestroika había colaborado con Figes en la recopilación de miles de documentos (cartas, diarios personales, fotografías) preservados por las víctimas del estalinismo en rincones secretos. También de los relatos de los supervivientes de una generación nacida entre 1917 y 1925, historias privadas de gente corriente forzada a delatar a familiares, amigos y vecinos, o víctimas ellos mismos de los susurros de la delación.

"La redada policial fue ordenada por la Fiscalía General rusa bajo un absurdo pretexto (la investigación en torno al artículo de un diario sin conexiones con la Sociedad de la Memoria) que les ha permitido secuestrar todo el material", explica el historiador Orlando Figes. Ese episodio, alega, "es parte de una amplia campaña ideológica por el control de las obras históricas y, en general, del sistema de enseñanza, creando una atmósfera que ha influido en la cancelación de mi libro". Atticus confirmaba su veto el pasado lunes.

Desde su salida en 2008, The whisperers ha sido publicado en 22 lenguas y cosechado excelentes críticas. El libro tiene garantizada su traducción al ruso, gracias al patrocinio de la organización benéfica Dynastia, pero su difusión allí pende de la difícil empresa de hallar nuevo editor. "El legado del estalinismo y esa memoria del terror", explicaba Figes con ocasión de la próxima publicación de la obra en España (Edhasa), "siguen incidiendo hoy en la sociedad rusa y tienen su plasmación en el conformismo político que encarna su autoritario Gobierno". Su denuncia pública de ayer constituye todo un pulso a ese esfuerzo de "amnesia moral".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de marzo de 2009