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La patronal se planta ante el Gobierno y exige financiación pública directa

Más de 1.200 empresarios reivindican el metal como motor de la economía real

Lluís Pellicer

Un auditorio lleno, aplausos a rabiar, abrazos y, en el escenario, una hilera de empresarios detrás del orador. No era un acto de campaña, sino empresarial. Lo que debía empezar siendo un encuentro del sector del metal catalán, acabó por convertirse en un clamor de las principales patronales contra las entidades financieras, que siguen con el grifo del crédito cerrado, y la inacción de las administraciones, a las que reclamaron financiación pública directa. La Unión Metalúrgica de Cataluña (UMC) logró reunir ayer a más de 1.200 personas para proclamarse como espina dorsal de la economía catalana. Con otro mérito añadido: el de arrastrar a las patronales.

El de ayer fue el segundo acto reivindicativo que organiza el empresariado catalán tras el de marzo de 2007 en el Iese, donde reclamaron una gestión autónoma del aeropuerto de El Prat. La Crida del Metall logró prácticamente llenar el auditorio del Palacio de Congresos de Cataluña. Pero las patronales aprovecharon la cita como acto para de defensa de la pequeña y mediana empresa. Las organizaciones CEOE, Fomento del Trabajo, Pimec, la Cámara de Comercio de Barcelona y la Cecot respaldaron la convocatoria. CEOE y Fomento incluso la secundaron.

Rosell criticó el exceso de funcionarios y su subida salarial

De esta mezcolanza da fe la presencia de empresarios y directivos tan variados como Joan Gaspart (Husa), Ramón Paredes (Seat), Josep Manuel Basáñez, Borja García Nieto (Riva y García), de políticos como el dirigente de CiU Oriol Pujol y el presidente de ERC, Joan Puigcercós, y representantes de la sociedad civil como el líder de los comerciantes, Miguel Ángel Fraile.

Las crisis de Nissan y Seat han puesto en jaque a toda la industria auxiliar, formada por 20.000 empresas que emplean a unas 300.000 personas. En la cita estuvieron casi todos los representantes provinciales, que se esforzaron, como exigía el guión, para dar una visión optimista. Fue una reivindicación del sector del metal como motor de la economía real en toda regla. Lo dejó claro el presidente de Ficosa, Josep Maria Pujol, cuando arremetió contra la especulación, que personificó en las figuras del presidente de Sacyr Vallehermoso, Luis del Rivero, Bernard Madoff y Jérôme Kerviel.

El manifiesto de la Crida del Metall tiene como primera medida a corto plazo que "la financiación inyectada" a la economía "llegue a las personas empresas". Y el presidente de la patronal barcelonesa del metal, Antoni Marsal, agregó: "Si no es posible, que se permita por varias vías que se pueda acceder a la financiación pública y no a través del sistema financiero". La UMC reclamó, además, una reducción de los impuestos, un aplazamiento del pago de tributos, la reforma de la ley de morosidad y la introducción de más flexibilidad laboral.

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Las patronales Fomento y CEOE se sumaron con entusiasmo a tales demandas. El presidente de Fomento, Juan Rosell, despertó el mayor aplauso del acto cuando criticó con dureza la subida salarial del 3,9% de los funcionarios. "Hay 150.000 empleados de las administraciones sin competencias. La pregunta es: ¿qué hacen?", ironizó, despertando otro alud de aplausos.

Rosell se sumó a la demanda de una reforma laboral para facilitar "la entrada y salida" de los trabajadores, esgrimiendo que "no es justo" que 10 millones tengan un contrato fijo, y por tanto indemnizaciones de 45 días por día trabajado en caso de despido improcedente, y otros cinco millones sean eventuales, con menos derechos. Es decir, que es injusto que "unos tengan todo y otros nada".

Pero los sindicatos no opinan que esa desigualdad se resuelva abaratando despidos. CC OO y UGT rechazaron esa medida y acusaron a las patronales de aprovechar el acto reivindicativo del sector del metal para que éste derivara en la recuperación de "viejas propuestas sobre el despido y la desregulación laboral que en absoluto tienen que ver con la situación las empresas".

Tras bajar del escenario, Rosell se fundió en un abrazo con el presidente de CEOE, Gerardo Díaz-Ferrán, que acudía por primera vez a un acto en Barcelona. Hizo suyos los discursos de la patronal del metal y de Rosell, y abundó en la rebaja, e incluso supresión, de algunos impuestos, y en su propuesta de crear nuevos tipos de contratos, previo diálogo con los sindicatos, para que "las empresas se animen a contratar cuando el temporal amaine.

Medidas de la patronal del metal

- La financiación debe llegar a las empresas. Si no lo hacen las entidades de crédito, la inyección de dinero público debe ser directa.

- Crear avales y garantías públicas para empresas.

- No subir impuestos ni tasas.

- Suprimir el impuesto de matriculaciones.

- Aplazar el pago de impuestos y cargas sociales.

- Reducir impuestos y tasas. Piden una rebaja del Impuesto de Sociedades y de las cuotas a la Seguridad Social y suprimir impuestos como el IAE y el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

- Reformar la Ley de Morosidad. Introducir las modificaciones que eliminen la posibilidad de alargar los plazos de pago más allá de los 60 días.

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Sobre la firma

Lluís Pellicer
Es jefe de sección de Nacional de EL PAÍS. Antes fue jefe de Economía, corresponsal en Bruselas y redactor en Barcelona. Ha cubierto la crisis inmobiliaria de 2008, las reuniones del BCE y las cumbres del FMI. Licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha cursado el programa de desarrollo directivo de IESE.

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