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Reportaje:

Tomás Beckett sigue escondido tras el tablón

Los frescos sobre el religioso inglés en Soria peligran por años de abandono

Tragedia, amor e intrigas religiosas del siglo XII se entrecruzan detrás de una burda chapa de madera en los restos de la iglesia de San Nicolás de Soria. La desidia a través del tiempo de las diferentes administraciones propietarias del terreno ha impedido que el tríptico en el que se narra a golpe de pincel el asesinato de Tomás Beckett, arzobispo de Canterbury, permanezca íntegro. Hoy tan sólo queda en pie parte del ábside y el basamento de la torre, y un tercio de las pinturas rodeadas de musgo y abiertas a las inclemencias climatológicas.

La muerte violenta de Fray Tomás Beckett se produjo el 29 de diciembre de 1170. Beckett era amigo y confidente de Enrique II de Plantagenet, rey de Inglaterra. La amistad y sus relaciones le llevaron a ser nombrado arzobispo de Canterbury y desde ese cargo se resistió a la arbitrariedad real y defendió los derechos y libertades de la iglesia frente a las órdenes que en ese momento pronunciaba el rey. Su resistencia a la autoridad real le enemistó con la corte y esa postura disidente le llevó a la muerte.

Las pinturas de San Nicolás describen el crimen de 1170 en el atrio de Canterbury

¿Qué tiene que ver este hecho histórico con Soria? Alfonso VIII, rey de Castilla, se casó en 1170 con doña Leonor, hija de Enrique II, y le dio en arras a su esposa, entre otras ciudades y castillos que tenía en propiedad, la ciudad de Soria. Leonor de Plantagenet quiso homenajear al antiguo amigo de su padre pidiendo que quedase plasmado en pinturas el asesinato en el atrio de la catedral de Canterbury y lo hizo en las paredes de esa joya del románico.

Los avatares de la historia han hecho que algunas piezas de esa iglesia se encuentren repartidas por distintas templos de la ciudad: la portada de San Nicolás fue trasladada en 1908 a San Juan de Rabanera; el frontal románico, en el que se representa la entrada de Jesús en Jerusalén, fue descubierto en unas obras en 1933 y trasladado a la concatedral de San Pedro; el altar mayor está en San Francisco y el tríptico flamenco está depositado en el museo de arte sacro de San Pedro.

Antes de que las pinturas queden en el olvido y los restos de la iglesia se conviertan en escombros se ha puesto en marcha una iniciativa ciudadana encaminada a denunciar la situación de abandono en la que se encuentra los restos románicos ubicados en el centro de Soria. "No podíamos permanecer impasibles ante una situación de abandono absoluto. Es lamentable que la zona esté desprotegida, que unas vallas amarillas de obra convivan con los restos de esta joya del románico", puntualiza Francisco Chicharro, uno de los promotores, junto con Luis Romera y Carlos Arribas de este intento de salvar las ruinas y los frescos.

El alcalde del municipio, el socialista Carlos Martínez, asegura que está dispuesto a salvar las ruinas de San Nicolás y que una vez que la Junta de Castilla y León dé el visto bueno al avance del proyecto presentado por el Ayuntamiento y elaborado por un equipo de arquitectos, se comenzará el plan de rehabilitación de la iglesia y sus alrededores para el que hay presupuestado 2,5 millones de euros.

Dicho plan contempla la rehabilitación de la zona exterior de la iglesia de San Nicolás, la restauración de los restos y las pinturas y la creación de un espacio de cien metros cuadrados destinados a actividades culturales. "El deterioro de la iglesia es evidente y por eso estamos dispuestos a que el plan siga adelante. Tenemos el dinero y eso es lo más importante. La rehabilitación de ese punto en la calle Real en pleno casco histórico supondrá un cambio de imagen de toda la zona. Es un plan ambicioso", puntualiza. El regidor trata de agilizar los trámites para adecentar la zona antes del mes de mayo, fecha en la que está previsto que se celebre en Soria la novena edición de las Edades del Hombre en la concatedral de San Pedro, a escasos 200 metros de donde están localizadas las ruinas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de febrero de 2009