Azkarate duda del plan de compra de pisos a parados que Madrazo ya pactó con Hacienda

El plan de Vivienda para recomprar a los ciudadanos que se queden en paro sus pisos libres y protegidos y evitar de esta forma el embargo todavía está "por definir". Así lo afirmó ayer la portavoz del Gobierno, Miren Azkarate, quien puntualizó que el paquete de medidas anunciadas el lunes por el consejero de Vivienda, Javier Madrazo, para evitar los desahucios forma parte de un plan "en el que se seguirá trabajando". Azkarate, quien hizo sus declaraciones tras la habitual reunión semanal del Consejo de Gobierno, sostuvo que el programa se encuentra todavía por definir, no está decidido el instrumento legal para su puesta en marcha y desconoce si se aprobará antes de las elecciones autonómicas del próximo 1 de marzo.

El PSE considera las medidas una simple "ocurrencia electoral"

Es decir, la portavoz prácticamente dudó de casi todo lo que había presentado Madrazo por todo lo alto. Fuentes del Departamento de Vivienda reiteraron a este periódico que las medidas se hallan perfectamente definidas, que se han pactado ya con el Departamento de Hacienda y que se pondrán en marcha a principios de febrero. Estas fuentes atribuyeron la descoordinación entre el discurso de la consejería y el de la portavoz del Ejecutivo al desconocimiento de ésta de los últimos avances que había experimentado el plan.

Azkarate enmarcó la iniciativa de Madrazo en el trabajo de análisis que todos los departamentos del Gobierno están realizando en estos momentos con el objetivo de diseñar las medidas "más eficaces" para ayudar a los ciudadanos a hacer frente a la crisis económica, especialmente a los que se queden en paro. "Se trata de un plan en el que está trabajando Vivienda y en el que seguirá trabajando como hacen otras consejerías. En su momento, cuando todo esté definido y tenga el último visto bueno, lo trasladaremos".

Quien también puso en duda el proyecto fue el PSE. Su portavoz en materia de vivienda, Jesús Loza, lo tildó de "ocurrencia" propia de una campaña electoral. Sobre todo, porque Madrazo fía buena parte del éxito a que los bancos y cajas de ahorro renuncien al 20% del préstamo pendiente de amortización por parte de los parados para que el Gobierno les compre el piso y les permita seguir como inquilinos. "No entiendo cómo no se ha negociado primero con las entidades financieras para después dar publicidad a lo acordado, máxime cuando las cajas de ahorro vascas forman parte de los consejos de administración de las sociedades públicas de Vivienda".

Por el momento, la consejería se ha limitado a mantener contactos con las cajas y bancos y sondear su disposición, que consideran "buena", para aceptar las condiciones. De lo contrario, si optan por ejecutar la hipoteca, se pueden encontrar con la imposibilidad de vender el inmueble debido a la saturación que sufre el mercado de la vivienda en Euskadi.

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