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Detenido el gobernador de Illinois por vender el escaño de Obama en el Senado

El FBI desvincula al presidente electo de la trama de corrupción de Blagojevich

Un mes antes de que Barack Obama ganase las elecciones, el FBI consiguió el permiso de un juez para colocar micrófonos en la casa y las oficinas de campaña del gobernador demócrata de Illinois, Rod Blagojevich, de 52 años. Fruto de esa operación, Blagojevich y su jefe de gabinete, John Harris, de 46, fueron arrestados ayer por supuestos delitos de corrupción, entre los que se incluye el intento de vender el escaño vacante que Obama deja en el Senado tras ganar las elecciones presidenciales.

Los cargos que el FBI ha reunido en un informe de 76 páginas contra Rod Blagojevich pueden hacer que el propio Abraham Lincoln se revuelva en su tumba. Así lo expresó ayer el fiscal del distrito norte de Illinois, Patrick J. Fitzgerald, en las dependencias del FBI en Chicago, ciudad donde aún se encuentra la oficina de campaña del presidente electo.

El fiscal asegura que había puesto el cargo a disposición del "mejor postor"

El gobernador, que tenía la potestad de elegir por Illinois al sucesor de Obama, intentó "subastar" el puesto a cambio de dinero o de la Secretaría de Sanidad en Washington. Después de la victoria del demócrata, el 4 de noviembre, Blagojevich declaró que la designación de su sustituto en el Senado llevaría tiempo porque habría que tener muy en cuenta los intereses del Estado. En una conversación telefónica con su jefe de gabinete, el gobernador reconoció que Obama quería un candidato específico para el Senado, pero dijo: "No está dispuesto a darme nada más que las gracias. ¡Que se joda!".

En unas conversaciones telefónicas, Blagojevich asegura que necesita dinero para su familia y cifra la suma de lo que considera apropiado entre unos 250.000 y 300.000 dólares (entre 192.600 y 231.000 euros). En otras, Blagojevich habla con su jefe de gabinete de una persona a quien denomina "candidato número cinco", dispuesta a pagar medio millón de dólares.

El gobernador había puesto el cargo a disposición del "mejor postor", según el fiscal. En el caso de que nadie quisiera el puesto a cambio de dinero o de cargos políticos, podría asumirlo él mismo para mejorar su imagen con vistas a las presidenciales de 2016. "[El escaño] es algo jodidamente valioso, no te deshaces de ello por nada". "Puedo mantener la opción de escaño para mí y así conseguir una buena ganga", dijo en conversaciones privadas.

Además, el gobernador, conocido como Blago, trató de que el Chicago Tribune, periódico que se ha declarado en bancarrota esta semana, despidiera a los miembros del consejo editorial que escribían contra él. Blago amenazó con impedir la venta del estadio Wrigley Field, sede del equipo de béisbol de los Cubs de Chicago, operación con la que el periódico pretende financiarse para saldar parte de sus deudas. También intentó conseguir que varias empresas colocaran a su esposa en consejos de administración donde podría ganar hasta 150.000 dólares al año.

El FBI llevaba tres años investigando a este político de padre serbio que hoy precisamente cumple 52 años. Diversos colaboradores suyos habían sido detenidos este año por practicar sobornos. El más vinculado a él era Antoin Rezko, un empresario de origen sirio que había recaudado más de un millón de dólares para su campaña y 150.000 dólares para la campaña de Obama. El equipo electoral de Obama dejó aclarado hace meses que el actual presidente electo no tenía ningún vínculo con Rezko y que aquel dinero recaudado por el empresario fue donado a organizaciones humanitarias. El fiscal Fitzgerald se apresuró a dejar en claro ayer que el presidente Obama no está involucrado en ninguno de los chantajes y sobornos del gobernador demócrata.

Blagojevich era una estrella emergente en su partido. Cuando ganó las elecciones a gobernador en 2002, hacía 25 años que los demócratas no lo hacían en el Estado de Illinois. Blago se presentó como un reformista, que iba a terminar con las corruptelas de su antecesor, el republicano George Ryan, que entró en prisión en noviembre de 2007 para cumplir una condena de seis años y medio. Pero pronto los escándalos de sobornos empezaron a salpicarle. Él intentó mantener su tono populista hasta el último minuto. Un día antes de su arresto, declaró en un acto público que no se sentía preocupado ante las posibles grabaciones públicas o privadas de las que podía haber sido objeto porque todo lo que había hablado siempre era "legal".

Ayer, cuando por fin los agentes se presentaron en su casa a las seis de la mañana para detenerlo, el gobernador preguntó: "¿Esto es una broma?". Ahora puede pasar a la historia como el cuarto gobernador de Illinois que ingresa en prisión en los últimos 35 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de diciembre de 2008