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El terrorismo golpea al empresariado vasco

ETA asesina a un empresario nacionalista

Ignacio Uria era dueño de una de las empresas adjudicatarias de las obras del AVE en el País Vasco - Zapatero garantiza que la infraestructura "se va a hacer"

Las empresas que construyen el AVE vasco tienen ya su primera víctima mortal a manos de los terroristas de ETA. Dos pistoleros descerrajaron ayer en Azpeitia (Guipúzcoa) un disparo en la cabeza y otro en el pecho al empresario Ignacio Uria Mendizabal, de 71 años, un industrial de familia nacionalista, simpatizante del PNV y fundador de la constructora Altuna y Uria en 1966. Esta empresa es una de las adjudicatarias de las obras del Tren de Alta Velocidad vasco, la mayor infraestructura que se acomete en la historia de Euskadi, con una inversión prevista de 4.500 millones de euros.

Como en el caso del asesinato del ex edil del PSE Isaías Carrasco, perpetrado también por un pistolero en vísperas de las elecciones generales de marzo pasado, ETA eligió una víctima fácil. Ignacio Uria -Inaxio para los amigos-, no llevaba escolta y no guardaba ningún tipo de medida de autoprotección, pese a que la organización terrorista había fijado el AVE vasco como objetivo desde 2007. A lo largo de este año, los comandos de la organización terrorista ya habían atacado en tres ocasiones con bombas a otras dos empresas que trabajan en las obras del tren de alta velocidad.

Dos pistoleros le dispararon a Uria un tiro en la cabeza y otro en el pecho

Los terroristas robaron un coche y maniataron a su dueño en el monte

La banda atacó en mayo camiones del empresario asesinado ayer

Ayer, como casi todos los días, Ignacio Uria se disponía a ir al restaurante Kiruri, situado en la plaza de Loiola, muy cerca del santuario del mismo nombre y de su domicilio, cuando fue abordado en el aparcamiento por los pistoleros que le dispararon tres veces. Pasaban unos minutos de la una de la tarde y el constructor vasco se dirigía, como hacía todos los días, a echar la partida de cartas con su cuadrilla antes de comer.

Un amigo de Uria iba unos metros por delante en dirección al restaurante. Cuando sonaron los tres disparos -la Ertzaintza (policía vasca) recogió tres casquillos de 9 milímetros en el lugar del atentado-, su amigo volvió la cabeza y vio al empresario tendido en el suelo, agonizando. Pese a los continuados esfuerzos de reanimación realizados por los sanitarios que se desplazaron al lugar de los hechos, el fundador de Altuna y Uria perdió la vida. La dueña del Kiruri relató que dos jóvenes salieron de un "coche pequeño" y le dieron "dos tiros". "Ni más ni menos".

Tras efectuar los disparos, los dos etarras se introdujeron en un Alfa Romeo de color gris que habían robado horas antes en el alto de Itziar (en el municipio de Deba), a menos de 30 kilómetros del lugar del atentado. Allí, los dos terroristas que asesinaron a Uria, acompañados por un tercer etarra, abordaron sobre las nueve y media de la mañana a un joven montañero que circulaba en el Alfa Romeo y, tras identificarse como etarras, lo maniataron a un árbol y le sustrajeron el vehículo que emplearon para desplazarse hasta Azpeitia y, una vez cometido el crimen, darse a la fuga. Algunas fuentes policiales indicaron que un testigo de los hechos siguió a los dos terroristas en otro coche en su huida, aunque desistió al poco tiempo.

Las personas que presenciaron el atentado no han podido ofrecer aún elementos concluyentes para poder identificar a los dos autores materiales de los disparos. La investigación policial apunta a dos hombres de unos 30 años como los posibles autores del atentado a sangre fría contra Ignacio Uria. La policía vasca, además, espera los resultados de balística para comprobar si la pistola empleada ayer es la misma que utilizó el pistolero que mató a Isaías Carrasco en marzo pasado en Mondragón (Guipúzcoa).

Una de las personas que se acercó a primera hora de la tarde al lugar del atentado fue precisamente la hija mayor del ex concejal socialista, Sandra Carrasco, que en su momento dio una lección de serenidad y fortaleza ante el asesinato de su padre. A su mente volvieron ayer en cascada las escenas que rodearon aquel crimen. Había muchas coincidencias con las circunstancias de la muerte de Ignacio Uria. El modus operandi de los asesinos fue muy parecido. Ambos fueron abordados en plena calle, muy cerca de sus respectivos domicilios y recibieron los tiros a poca distancia. La munición, la misma: 9 milímetros parabéllum. Carrasco cayó abatido tras recibir un impacto de bala en la cabeza, otro en el cuello, dos en el abdomen y un quinto en el brazo. A Uria le dispararon al parecer un tiro que le atravesó la cabeza y otro en el pecho.

Las Fuerzas de Seguridad del Estado siempre han sospechado que el asesino del ex edil socialista llegó de Francia para cometer el atentado y, presumiblemente, abandonó posteriormente el País Vasco. Desde entonces, hace más de ocho meses, ETA no ha vuelto a cometer ningún atentado utilizando a sus pistoleros.

Por el momento, la dirección de ETA reserva a sus asesinos para atentados de alcance con los que intenta desestabilizar al máximo a la sociedad y a los partidos políticos.

Tras cometer el crimen, los dos terroristas volvieron al alto de Itziar, donde habían dejado maniatado al propietario del Alfa Romeo, vigilado por el tercer miembro del comando. Sobre las 13.30, los tres terroristas abandonaron el alto de Itziar. Antes de hacerlo, se preocuparon de borrar las posibles huellas del vehículo que utilizaron en el atentado. Los etarras le prendieron fuego para no dejar ningún rastro que pudieran haber dejado en su interior y sirviera a la policía para identificarles como participantes en el asesinato.

El propietario del vehículo pudo finalmente liberarse de sus ataduras y, tras llegar hasta un polígono industrial de la zona, telefoneó a la policía vasca para denunciar lo ocurrido.

Con el asesinato de Ignacio Uria se elevan a cuatro las víctimas mortales de ETA en este año. Es la primera tras la detención, el pasado 17 de noviembre en el sur de Francia, del máximo dirigente de la banda, Garikoitz Aspiazu, Txeroki.

Con esta última acción, la banda terrorista confirma su decisión de dificultar la construcción del trazado ferroviario de alta velocidad en el País Vasco. Ya habían cometido otras acciones de sabotaje y amenazas de todo tipo contra esta misma empresa cuando en mayo pasado atacaron 12 camiones de Altuna y Uria y realizaron pintadas contra el TAV. En un comunicado que ETA hizo público en agosto pasado justificaba éste y otros atentados similares, y colocaba en su punto de mira a los empresarios que participen en la construcción del tren de alta velocidad. En las diversas operaciones contra la banda y sus grupos de apoyo, las Fuerzas de Seguridad del Estado han encontrado documentación e información detallada sobre las obras del AVE vasco, así como panfletos contra este proyecto ferroviario.

Las máximas autoridades gubernamentales garantizaron a la sociedad que no habrá un Lemóniz II o una autovía Leizarán II, los dos proyectos que ETA logró parar (la central nuclear) o modificar (la carretera que une Navarra con Guipúzcoa) poniendo muertos encima de la mesa. Tanto el presidente José Luis Rodríguez Zapatero como el lehendakari, Juan José Ibarretxe, se conjuraron ayer para llevar a buen puerto el mayor proyecto previsto en Euskadi y reforzar la seguridad en la construcción de esa infraestructura. Zapatero proclamó: "Esa obra [por el AVE vasco] se va a hacer, y se va a hacer porque es fruto de la voluntad democrática y, además, en este caso singular, es fruto también de un acuerdo de colaboración entre el Gobierno de España y el Gobierno vasco". Por su parte, Ibarretxe pidió a la sociedad vasca que no se deje engañar cuando la banda terrorista intente "tergiversar" y hacer ver que ha matado a un empresario que construía el AVE vasco. "ETA no ha matado a un empresario que trabaja en el TAV, ha matado a un empresario que trabaja para aumentar el bienestar". "No olvidaremos nunca sus atroces asesinatos", clamó Ibarretxe. Desde Tarancón (Cuenca), el presidente del PP, Mariano Rajoy, aseguró que "la sociedad española, con la ley, con el Estado derecho y con el trabajo de las fuerzas de seguridad, va a ganar esta batalla y va a derrotar a ETA".

Ignacio Uria ha sido asesinado ocho años después de que ETA hiciera otro tanto con el empresario nacionalista José María Korta, presidente de la patronal guipuzcoana, quien fue víctima de un coche bomba.

El crimen de ayer se produjo la víspera de la visita que tenía previsto realizar a Euskadi el presidente Zapatero para mantener un encuentro con empresarios vascos y con representantes de los sindicatos de Euskadi. Y, de paso, apoyar al candidato de su partido a lehendakari, Patxi López. Zapatero, que ha suspendido todos los actos y tiene previsto acudir a Azpeitia, iba también a visitar una empresa vizcaína y almorzar con concejales y cargos públicos del PSE-EE.

Hoy por la tarde quedará instalada la capilla ardiente en el tanatorio de Azpeitia. El funeral por Uria se oficiará mañana en esa localidad. Después se celebrará la manifestación convocada ayer por Ibarretxe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de diciembre de 2008