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El complejo equilibrio ambiental

El campo reivindica no sólo su valor económico, sino también el social y medioambiental. El secretario general de la Unió, Josep Botella, afirmar que el sector gestiona la mayor parte del territorio de la Comunidad Valenciana (en un porcentaje que, dice, se aproxima al 80% del total). E insiste, además, en que la actividad agraria es fundamental para asentar a la población y contribuye a la renta.

Botella, por ello, insiste en el drama que supone el abandono paulatino de las explotaciones, que inicialmente se detectó principalmente en las comarcas del interior y que en la actualidad ya afecta a todo el territorio. El dirigente agrario, de hecho, asegura que el abandono de explotaciones "está llegando" ya a las comarcas tradicionalmente más rentables a nivel agrario, como las huertas, Camp de Túria, las Marinas, La Safor e incluso La Ribera. En La Pobla de Vallbona, cita a modo de ejemplo, el verano pasado se registraron 50 incendios en explotaciones de cítricos abandonados. "Es un desastre medioambiental, social y económico", lamenta el dirigente agrario.

La protección del medio ambiente y la producción agrícola están ligados, pero su equilibrio es muy complejo y requiere una gran atención. Se ha demostrado en los últimos meses con la presentación del plan de protección de la huerta de Valencia, que ha sido boicoteado por grupos de agricultores en varios municipios. Una de las razones es que, de aplicarse tal y como se presentó, muchos de ellos perderían la posibilidad de vender sus terrenos en el futuro con fines urbanísticos.

Otro ejemplo de las numerosas aristas que tiene esa relación ha sido la reducción del tipo de fertilizantes y pesticidas introducido por la Unión Europea, insistentemente criticado por algunas organizaciones agrarias. Consideran que la limitación de productos (por resultar demasiado tóxicos para los nuevos estándares ambientales de Bruselas) ha contribuido al importante alza de precios, al haberse recortado la lista de productos que sí se pueden usar.

"Con lo que los han subido, no nos llega ni para pagar los suministros", afirmaba ayer Elisa Crespo en la concentración convocada por la Unió. "Quieren ecología", añadía, "pero la ecología es cara".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de diciembre de 2008