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Venezuela y Cuba no estarán en la cumbre iberoamericana

Chávez acusa a EE UU de tener un plan para asesinarle

Ni Venezuela ni Cuba estarán en la XVIII Cumbre Iberoamericana que se inauguró anoche en El Salvador. Hugo Chávez, que se convirtió en la atracción del pasado año tras su incidente con el rey Juan Carlos, ha alegado motivos de seguridad, y Cuba -que estuvo a punto de dejar la silla vacía por sus desavenencias con el país anfitrión- sólo ha enviado a su embajador en Brasil.

Aunque el lema oficial de la cumbre es el de Juventud y Desarrollo, el asunto estrella es la situación económica internacional. De hecho, la representación española (que como es tradicional encabezan el Rey y el presidente del Gobierno) buscará durante tres jornadas afianzar sus alianzas con México y Brasil, dos países presentes en el G-20, y cuyo apoyo se antoja fundamental para que José Luis Rodríguez Zapatero sea invitado a la reunión del 15 de noviembre en Washington.

España busca el apoyo unánime a la presencia de Zapatero en el G-20

La excusa de Chávez para no asistir a la cumbre no puede ser más exótica, un intento de convertirse en protagonista aun estando ausente. El presidente de Venezuela dijo que en El Salvador hay agentes de la CIA y del FBI, y mafias controladas por opositores a Fidel Castro que podrían tener un plan para asesinarle. Pese a ello, corrían rumores de que aparecería en el último momento. El caso es que las ausencias de Venezuela y Cuba desdibujan aún más una reunión que llega en un momento en que la preocupación general se centra en la crisis financiera.

Iberoamérica no está al margen, si bien hay esperanzas de que el impacto sea menor tras un crecimiento económico medio del 6% en los últimos tres años. Los países participantes intentarán una declaración conjunta que logre "una voz común de Iberoamérica" ante el G-20. El presidente salvadoreño, Elías Antonio Saca, propuso ayer que Zapatero sea el portavoz, en la reunión de Washington, de los resultados de la Cumbre Iberoamericana, y que defienda ahí los intereses de los países latinoamericanos.

Anoche, en la cena con los mandatarios, el Rey abogó por "avanzar hacia un modelo financiero internacional más transparente, controlado y eficaz". A última hora de ayer, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, reconoció que "continúan los trabajos para que España esté" presente en Washington, y no descartó que Zapatero intente el apoyo unánime y oficial de la cumbre. "Que la voz de Iberoamérica se escuche, de forma unida, coordinada. Es una crisis global que necesita una solución global", dijo Moratinos.

Nada más llegar a El Salvador, el Rey y Zapatero se reunieron con el presidente mexicano, Felipe Calderón. Aunque estaba prevista una cena con el mandatario mexicano y con el brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente del Gobierno tuvo que renunciar a ella pues Lula limitó su estancia en el país a unas pocas horas durante la jornada de hoy. También estaba previsto que Zapatero se vea con la presidenta argentina, Cristina Fernández, para abordar la nacionalización de los fondos de pensiones, que afecta al BBVA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de octubre de 2008