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Los enfermos crónicos sólo renovarán recetas una vez al año a partir de 2009

La receta electrónica endurece el control para que el farmacéutico esté en la botica

El peregrinaje continuo de los enfermos crónicos al médico de cabecera en busca de recetas tiene los meses contados. La Consellería de Sanidade asegura que en 2009 todas las farmacias funcionarán con un complejo sistema que permitirá a los pacientes renovar su medicación sin pasar por el centro de salud. Este cambio y otros muchos serán posibles gracias a la receta electrónica, un entramado informático que conectará las boticas con las consultas de los ambulatorios y los historiales clínicos de sus clientes. Las personas con dolencias crónicas sólo tendrán que ir una vez al año al médico para confirmar el tratamiento porque en las farmacias se le dispensará de manera automática. Los doctores podrán encargar on line a un boticario que le controle la tensión a un enfermo o enviarle recordatorios sobre cómo tomar la medicación, explica la presidenta del colegio farmacéutico de A Coruña, Rosa Lendoiro.

Pero no todos los cambios han sido recibidos con alegría por los profesionales. La receta electrónica, que está previsto que entre en pruebas este mes en el ayuntamiento coruñés de Miño, endurecerá el control para que sea siempre un farmacéutico titulado (identificado con un placa de color morado en su bata) y no un auxiliar de farmacia (placa naranja) quien le venda los medicamentos con receta a los pacientes. Los boticarios estarán obligados a rubricar las prescripciones en el momento con una tarjeta personal que contiene su firma electrónica, un requisito que ha sembrado la división en el sector. "Quien ha diseñado este sistema no ha entrado en una farmacia más allá del mostrador", se queja Fernando Guerreiro, representante de los titulares de las oficinas.

La Federación de Farmacias de Galicia que preside Guerreiro está esperando a que Sanidade publique el reglamento que regulará la receta electrónica para recurrirlo. La patronal de las boticas se opone a la firma electrónica en las prescripciones porque restará "agilidad" a sus negocios. "Yo quiero organizar el trabajo en mi farmacia según las necesidades", señala Guerreiro, "si tengo mucha gente en un momento dado, ya firmaré luego las recetas". El portavoz de los titulares de farmacia sostiene que la ley permite que los auxiliares de farmacia vendan medicamentos prescritos "bajo supervisión" del profesional titulado. Los colegios profesionales no están de acuerdo. "Los auxiliares pueden ayudar en la dispensación yendo a la estantería, pero sólo puede pasar la tarjeta sanitaria el farmacéutico", replica Lendoiro.

El portavoz de las oficinas de farmacia niega que tras su oposición a la medida se esconda un interés por ocultar que hay boticas donde el farmacéutico titular no está nunca o en las que son auxiliares de farmacia los que venden medicamentos con receta, dos prácticas prohibidas por la ley. "Eso murió hace muchos años. Ahora los farmacéuticos estamos en las farmacias", subraya Guerreiro.

Datos confidenciales

Los colegios de farmacéuticos, que sí apoyan al cien por cien el sistema, insisten en que "es obligado que el farmacéutico titular esté en su farmacia, el adjunto sólo puede hacer sustituciones cortas". La entidades profesionales defienden que el uso de la firma electrónica para dispensar los medicamentos es necesaria porque los boticarios tendrán acceso al historial clínico del cliente, una información cuya confidencialidad debe ser garantizada. Si una persona no autorizada, por ejemplo un auxiliar de farmacia, tuviera acceso a esos datos, estaría vulnerando la legislación. "Utilizar el tema de la receta electrónica para defender reivindicaciones pasadas no está bien", señala Lendoiro sobre el rechazo de la patronal.

Los críticos al proyecto esgrimen que en Andalucía, donde ya se ha implantado la receta electrónica, no se les imponen a los boticarios tantas restricciones como pretende la Xunta, entre ellas la obligación de contratar el ADSL con la empresa R a un precio "superior al del mercado" y sin contar con ninguna otra línea. "Ya no podremos acceder a los datos de nuestras farmacias desde casa", protesta el presidente de la patronal.

"Habrá problemas técnicos importantes"

Las boticas deberán adaptarse al siglo XXI en unos meses y esta revolución tecnológica promete ser accidentada. Así lo afirman los profesionales del sector, tanto los colegios de farmacéuticos como la patronal, que auguran que 2009 será un año de dificultades en la dispensación de los medicamentos. "Habrá problemas técnicos importantes", advierte el portavoz de los empresarios de farmacias, Fernando Guerreiro, quien cree que el proyecto, en el que trabaja el Sergas con las entidades colegiales, está "verde tecnológicamente" para que se implante el próximo año. La representante de los colegios, Rosa Lendoiro, que participa en el proceso de implantación, reconoce que se avecina "una complejidad de adaptación inicial", aunque cree que los problemas sólo se producirán "a corto plazo".

Médicos y farmacéuticos se reunieron ayer en Miño para preparar el ensayo que pondrá a prueba el sistema, un entramado informático en el que los técnicos de la Consellería de Sanidade llevan meses trabajando y que debe garantizar la confidencialidad de los datos que circulen entre las boticas y los centros de salud. Se prevé que las pruebas oficiales comiencen la próxima semana en esta localidad coruñesa y que luego se extiendan a Salceda de Caselas (Pontevedra).

Los profesionales temen que la lentitud de la red suponga un atasco para sus negocios, ya que no todas las boticas de Galicia tienen banda ancha. Los colegios de farmacéuticos afirman que han sido muchas las oficinas que han mejorado sus comunicaciones desde que se implantó la tarjeta sanitaria, aunque admiten que los cambios tecnológicos esta vez son más complejos. "El proveedor ha garantizado que todas las oficinas tendrán conexión, aunque sea por satélite", señalan desde la Federación de Farmacia de Galicia.

Cuando funcione, la prescripción electrónica aliviará muchas de las dolencias crónicas de la sanidad pública. El hecho de que muchos pacientes dejen de acudir al centro de salud a buscar recetas, liberará a los médicos de cabecera de una buena parte de las tareas burocráticas que ahora absorben tiempo. Los estudios que maneja la Xunta revelan que los facultativos de atención primaria dedican entre el 30% y el 40% de su jornada laboral sólo al papeleo. Cuando se extienda la receta electrónica, estos galenos podrán asumir funciones que hasta ahora eran exclusivas de los especialistas, lo que debería traducirse en un recorte de las listas de espera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de septiembre de 2008

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