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Creados glóbulos rojos a partir de células madre embrionarias

La investigación abre una vía para disponer de bancos de sangre ilimitados

La posibilidad de crear fábricas de sangre está cada vez más cerca. La manipulación de células madre embrionarias podría ser la solución para un problema endémico en los sistemas sanitarios -la escasez de donaciones- que obliga a retrasar intervenciones y a mantener continuas campañas para conseguir este auténtico líquido elemento.

Un trabajo dirigido por Robert Lanza, de la empresa californiana Advanced Cell Technologies, con la participación de la Universidad de Chicago (Illinois) y la clínica Mayo (Minnesota), ha conseguido fabricar hematíes -los glóbulos rojos, las células encargadas de llevar el oxígeno a los músculos, que lo utilizan como combustible- a partir de material biológico obtenido de embriones de "pocos días".

"Se podrá conseguir sangre de todos los grupos a partir de unas cuantas células", añadió. En concreto, según Lanza, en su trabajo han logrado "100.000 millones de glóbulos a partir de seis muestras". La investigación, que está en una fase preliminar, todavía no ha demostrado que los glóbulos rojos obtenidos funcionen cuando se inyectan a animales de laboratorio, pero supone un respaldo para el uso de una técnica que está siempre envuelta en polémica porque para obtener las células madre hay que destruir los embriones (por lo menos hasta ahora; el propio Lanza ha encontrado alternativas), lo que los grupos conservadores rechazan porque lo consideran equivalente a un aborto.

El método sigue, paso a paso, lo que la teoría dicta para la manipulación de células madre embrionarias. Éstas se obtienen en las dos semanas siguientes a la fecundación del óvulo in vitro. Luego, se las manipula para que creen células eritropoyéticas (las precursoras de los glóbulos rojos). Por último, se fuerza el último paso hasta conseguir los eritrocitos maduros.

En este caso, existe además una ventaja para su posterior uso: "No hay que preocuparse del ADN ni de los rechazos", ha dicho Lanza, quien ha publicado su trabajo en la revista Blood. Ello quiere decir que de unos pocos embriones se puede conseguir este factor fundamental de la sangre para múltiples receptores. La causa está en que los glóbulos rojos son unas estructuras muy particulares. No tienen un núcleo como las otras células, y, por tanto, no tienen un ADN propio y diferente para cada persona, lo que sería fuente de rechazo. En verdad, los eritrocitos son unas estructuras más sencillas, preparadas sólo para hacer de transportadores de oxígeno y recoger el CO2. Sí que habrá que fabricarlos de los distintos tipos (A, B, 0) y RH.

Al conseguir células sin núcleo se evita, además, uno de los problemas que hasta ahora frenan el uso de las células madre, sean de origen embrionario o adulto: que una división incontrolada de éstas acabe produciendo un cáncer.

Una de las primeras reacciones ante el descubrimiento ha llegado de la Cruz Roja Internacional. "Es un paso importante para conseguir cultivar glóbulos rojos en laboratorio", dijo un portavoz. "Ahora sólo hay que probar que funcionan", matizó Lanza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de agosto de 2008