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Crítica:DORMIR

Por una copa de chardonnay

Pago de Cirsus, evocaciones del medievo en un hotel-bodega navarro

Iñaki Núñez es un productor de cine y lleva el color del vino en la sangre. En la línea de Francis Ford Coppola, Gérard Depardieu, Robert de Niro y otras celebridades del séptimo arte, se ha hecho construir su propia bodega para elaborar los vinos Pago de Cirsus, algunos de ellos merecedores de altas calificaciones por parte de la crítica especializada.

Atento al auge del enoturismo en Navarra, le ha adosado a su proyecto un hotel... cinematográfico. Como si fuera el decorado de una de sus películas, la pomposa torre que lo alberga simula en piedra de sillería ser un baluarte de la línea defensiva que recorría durante la Edad Media el valle del Ebro a su paso por Tudela. A sus faldas se extienden 200 hectáreas de viñedo con vistas al desierto de las Bardenas Reales y a la sierra del Moncayo.

Pago de Cirsus

Categoría: 5 estrellas. Dirección: carretera de Ablitas-Ribaforada, kilómetro 5. Ablitas (Navarra). Teléfono: 948 38 62 12. Fax: 629 35 41 90. 'Web': www.pagodecirsus.com. Instalaciones: jardín, piscina, salas de convenciones (30 personas), tienda, salón, comedor. Habitaciones: 9 dobles, 3 junior suites; con aire acondicionado, calefacción, teléfono, televisión vía satélite y TDT, lector DVD, minibar, secador, habitaciones para no fumadores. Servicios: algunas habitaciones adaptadas para discapacitados, no admite animales. Precios: desde 175 euros + 7% IVA la habitación doble; desayuno, 17,50 euros + 7% IVA. Tarjetas de crédito: MasterCard, Visa.

Dónde comer en Navarra

El vestíbulo de entrada -lo más extravagante del torreón- es un plató de armaduras pétreas enmarcadas por tres arcos toscanos y una gran escalinata que recuerda la pisada por Escarlata O'Hara en Lo que el viento se llevó. Núñez confiesa haberse inspirado antes en la bodega californiana de Coppola, al que conoció durante el rodaje de la película Rapa Nui. El lobby se prolonga en un dúplex cuyo piso superior está destinado a salón y el inferior a comedor, separado por una enorme cristalera de la sala de barricas, limpia y silenciosa, como exige la buena crianza del vino.

Frente al viñedo, una agradable terraza invita a despedirse de la tarde con una copa de chardonnay de 2004 fermentado en barrica. Toda la producción del pago es objeto de cata en una sala acondicionada en la planta cuarta y está a la venta en la recepción del hotel.

Horizonte de viñedos

Por el interior del torreón se distribuyen las 12 habitaciones; las mejores son las de la tercera planta, bajo el nombre de Tempranillo (la mejor suite), Malbec y Pinot Noir. A cual más cursi, remake histórico de cortinajes con perifollos, manetas y picaportes con borlas, sillas de forja, lámparas engalanadas, así como cabeceros y tapicerías varias de Gastón y Daniela, Pierre Frey y Osborne & Little. No faltan sus románticos tiestos (con flores de plástico), ni sus potos trepadores (también de plástico), ni siquiera una mesa camilla con servicio de ron Pampero y whisky escocés de 10 años (inolvidable Bogart).

Entre este abigarrado atrezo sorprende hallar una base telefónica Bang & Olufsen, un monitor Oki de 37 pulgadas de alta definición con lector de DVD y TDT, así como un ejemplar de la revista Wine Spectator. Bien es cierto que todo funciona a fin de asegurar un sueño reparador. Y agasajos tales como el de la cobertura nocturna de camas, o el de una suculenta cena con verduras tudelanas y vinos del pago a la vista. Sólo a algunos puede desvelar el aullido ocasional del cierzo limando las aristas de la torre.

Ya desde el clarear del alba se dispone el porche para los desayunos, con dos menús para elegir: el continental y otro de platos más elaborados. Mientras el sol emerge por la espalda, el horizonte de viñedos y sierras lejanas propone un viaje por el mundo del vino en la gran pantalla. Hoy buscaremos en la videoteca del hotel la película Entre copas.

Consulta la guía de Navarra de EL VIAJERO

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de julio de 2008