37º Congreso del PSOE

Donde el 'aparato' dijo no

El cónclave evita pronunciarse sobre temas espinosos como el agua o la financiación

En las resoluciones del congreso del PSOE la palabra crisis no existe si va seguida de económica; los trasvases de agua son "transferencias del recurso" y la polémica sobre la energía nuclear se hace desaparecer. El aparato logra con esos eufemismos y con frases elípticas y cargadas de condiciones previas que las polémicas no lleguen al plenario, que los textos no sean controvertidos, que la mayoría se apruebe por unanimidad y que todos puedan proclamar su victoria en sus comunidades.

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Hay excepciones, como el apartado sobre el agua que la delegación de Castilla-La Mancha votó en contra en comisión, aunque procuró hacer el menor ruido posible. Sobre las centrales nucleares, había quien quería pararlas, quien quería prolongar su vida útil y quienes se conformaban con abrir el debate. Por ejemplo, el ponente Enrique Guerrero propuso una solución aceptada: tras hacer un canto a las energías renovables y una petición para "extremar con todo rigor la garantía de seguridad", se añadió que no se prevé "la promoción de nuevos parques nucleares" y se "respetará la vida útil de las actuales centrales". O sea, la solución imaginativa es que todo siga igual. En la resolución económica no se habló de crisis porque, según el ponente José Antonio Griñán, "no es una ponencia coyuntural" y esa distinción es "terminológica". Aunque es el asunto que centra la vida política, tampoco se incluyen nuevas medidas, sólo diagnósticos sobre problemas importados. Únicamente se suaviza la llamada flexiguridad para exigir acuerdo con sindicatos y patronal.

De izquierda derecha, Elena Valenciano, José Blanco, María Teresa Fernández de la Vega, José Luis Rodríguez Zapatero, Manuel Chaves y José Antonio Alonso, en el  congreso.
De izquierda derecha, Elena Valenciano, José Blanco, María Teresa Fernández de la Vega, José Luis Rodríguez Zapatero, Manuel Chaves y José Antonio Alonso, en el congreso.LUIS SEVILLANO

AGUA. Sin trasvases y contra La Mancha

El texto inicial sobre el agua eludía el asunto de los trasvases, pero Valencia y Murcia querían incluirlos expresamente en el texto, ante la oposición de Castilla-La Mancha, Aragón y Cataluña. De estas tres sólo intervino en el debate a puerta cerrada la delegación de Castilla-La Mancha, con Fernando Moraleda como portavoz, que pretendía descartarlos. El ponente era Enrique Guerrero, que ya ha coordinado media docena de resoluciones congresuales en los últimos 20 años por su reconocida habilidad para buscar salidas a los conflictos con párrafos larguísimos, cargados de premisas que concluyen con eufemismos o sinónimos.

Ofreció una solución aceptada por todos salvo Castilla-La Mancha: como última opción, en casos extremos, se admiten las "transferencias del recurso, a través de las infraestructuras hidráulicas necesarias, que sean viables económicamente, medioambientalmente sostenibles y socialmente aceptables". La delegación castellanomanchega pretendía que las comunidades participen en la gestión de los recursos, pero perdió también. Es importante, porque en septiembre se discute en las Cortes su proyecto de Estatuto que establece esa exigencia.

LENGUAS. Espaldarazo a la política de Montilla

Ni dirigentes habitualmente críticos con la política lingüística de Cataluña, como el extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra, mostraron ayer el menor reparo al texto a favor de la promoción de las lenguas cooficiales aprobado en el congreso. El documento, de tres folios, es un espaldarazo a la política del PSC en Cataluña y un aval al sistema de inmersión lingüística que aplica esta comunidad en la escuela. Ibarra precisamente dijo que posicionamientos como el manifiesto por la Lengua Común son una "batalla artificial" y aseguró que sólo estará preocupado "el día en que un catalán no hable castellano".

El texto, aprobado por unanimidad, fue resultado de una larga negociación en la que el PSC jugó un importante papel. En él se rechaza que defender las lenguas cooficiales vaya en detrimento del castellano y proclama que el castellano no tiene necesidad de defenderse de las otras lenguas españolas. El presidente de la Generalitat, José Montilla, expresó su agrado por la "defensa" que hizo el congreso de las lenguas oficiales de España. En opinión de Montilla, el PP y los impulsores del manifiesto utilizan el castellano "no para defender la lengua, sino para atacar a las otras como puede ser la de Cataluña".

ORGANIZACIÓN. Menos avales para liderar el partido

La ponencia sobre el modelo del partido, que coordinó Antonio Hernando, reforma los estatutos internos para suavizar los requisitos para optar a liderar el PSOE, en cualquiera de sus organizaciones nacionales, autonómicas y provinciales. Antes era preciso el 25% de los avales y ahora basta el 20%. En teoría, hasta ahora sólo podía haber cuatro candidatos y ahora pueden ser hasta cinco. Se establece como límite el 30% de esos avales para evitar que un candidato acapare los apoyos. Hernando puso como ejemplo el caso reciente de la recogida de avales de Mariano Rajoy en el PP como ejemplo de lo que se quiere evitar.

Se incluye la creación de una macrofundación que presidirá Jesús Caldera y "en la que se integren, manteniendo sus fines fundacionales y su personalidad" las ya existentes, por ejemplo las que presiden Alfonso Guerra y Felipe González. Se elimina la estructura orgánica comarcal que existe en la Comunidad Valenciana y en Galicia. El aparato aumenta el control del partido cambiando su estructura en las ciudades, e hizo que se rechazaran de plano las enmiendas de Izquierda Socialista que, por ejemplo, querían establecer limitación de mandatos.

FINANCIACIÓN / ESTATUTOS. Se mantiene el programa

Ante peticiones imposibles de compatibilizar y a menudo enfrentadas, el PSOE ha preferido refugiarse en su programa de Gobierno elaborado para las elecciones generales. El debate sobre la financiación autonómica, motivo de decenas de propuestas, quedó zanjado remitiendo cualquier declaración de intenciones a lo que se dice en el programa. Uno de los motivos de enfrentamiento era que comunidades como Andalucía o Extremadura rechazan que la nueva financiación se haga de forma bilateral entre cada comunidad y el Estado, algo que quedó garantizado por ley con el nuevo Estatuto catalán.

Hubo solución salomónica. "La reforma debe abordarse de forma multilateral, con respeto a las fórmulas establecidas en los estatutos". Es la fórmula que aparecen el programa electoral. Lo mismo ocurrió con la apuesta por el "desarrollo pleno" de los estatutos de autonomía. En materia de financiación, el texto definitivo afirma que se negociarán de forma "simultánea y coordinada" la autonómica y la local, algo de lo que recelan los socialistas catalanes por considerar que puede empañar las conversaciones para mejorar la financiación de Cataluña según lo mandatado por el Estatuto catalán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 05 de julio de 2008.

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