La turbia historia de Roger Casement

Hace años, Mario Vargas Llosa pensaba que las historias no valían por sí mismas si no se les aplicaba una forma, un equipaje, un andamio, que las dotara de poder literario. Pero ahora, el autor de La guerra del fin del mundo cree que existen historias tan arrebatadoras que se defienden por sí mismas. Es el caso de la apasionante vida del irlandés Roger Casement (1864-1916), el que será protagonista de la novela en la que el escritor anda embarcado.

Le queda trabajar sobre el terreno. "En octubre viajaré al Congo", contaba ayer Vargas Llosa en un corrillo. Es en ese país africano donde Casement forjó una leyenda de héroe y villano. Viajó con Joseph Conrad a lo largo del río que luego inspiraría al escritor la novela El corazón de las tinieblas. Consiguió que aquel lugar a caballo entre el paraíso y el infierno dejara de ser un coto del rey Leopoldo para pasar a formar parte de Bélgica. Contribuyó con armas a la lucha del IRA. Pero en Irlanda se le recuerda como un héroe y un villano del que no se ha descubierto aún toda la verdad: "En sus diarios llegó a relatar auténticas atrocidades, barbaridades con crímenes que todavía esconde bajo llave el servicio secreto británico y que no se sabe si son ciertas o no".

Un terreno apasionante para entrar a novelar como sólo él sabe hacerlo. Un mundo en el que Vargas Llosa puede hacer disparar la aventura, la imaginación, el mito... Mostrar descarnadamente aquellos territorios negros y exuberantes que habitan las páginas de este fastuoso explorador de todas las selvas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 16 de junio de 2008.

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