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Editorial:

La amenaza del paro

El aumento del desempleo en mayo es un síntoma más de la intensidad de la crisis

Aunque al vicepresidente Pedro Solbes le cueste aceptarlo, la economía española se acerca a toda máquina a un escenario de crisis, entendiendo por tal una coyuntura en la cual un número creciente de ciudadanos se ve afectado directamente por desequilibrios graves, como el desempleo y la inflación. Durante el mes de mayo, el número de parados registrados en las oficinas del Inem aumentó en más de 15.000 personas, una preocupante anomalía si se tiene en cuenta que es la primera vez desde 1978 que sube el paro en dicho mes. El paro registrado afecta a 2.353.575 trabajadores, lo cual significa que en los últimos 12 meses más de 380.000 personas se han quedado sin trabajo. El mercado laboral recoge básicamente el hundimiento del empleo en la construcción; se ha desplomado casi un 63% en términos interanuales.

El propio Solbes ha tenido que reconocer que, a pesar del buen resultado de la afiliación a la Seguridad Social, que subió en más de 132.000 personas, en mayo "hemos creado paro y eso es malo". Efectivamente, el intenso ajuste en el crecimiento seguirá acrecentando el desempleo al menos hasta finales de año y es más que probable que ya en 2008 se rebase el 11% en tasa de paro medido por la Encuesta de Población Activa. En resumen, lo peor todavía no ha llegado.

Hay que insistir en que el término "desaceleración" repetido por Solbes y por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se queda ya muy corto. Sobre todo con un repunte de la inflación que atormenta a las actividades del transporte y de la pesca, con un déficit exterior que, a pesar de que la demanda interna se contrae, sigue creciendo y con un superávit público que se evapora a ojos vistas. Con la preocupación añadida de que la desaceleración puede convertirse en una crisis industrial. La evolución del empleo en la industria es poco tranquilizadora. El paro subió el 0,8% en mayo y casi el 11% en términos interanuales.

En periodos de enfriamiento económico, es esencial que las autoridades transmitan la idea de que controlan la situación y saben lo que hay que hacer, aunque el margen de actuación sea escaso. De ahí la importancia del plan de choque que prepara el Gobierno. Dará una idea más cabal de la mala coyuntura y de su resolución que el terco nominalismo en denominarla desaceleración. Como si por llamarla así se creara menos paro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de junio de 2008