Reportaje:

Viaje al depósito del pasado

El Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca reunirá fondos inéditos

Juan Alcalde (Madrid, 1918) es artista y cuando murió Azaña durante su exilio en Montauban lo llamaron para que hiciera un retrato del que había sido presidente de la República Española. "El hotel estaba lleno de soldados nazis, que imponían por la elegancia de su indumentaria", contaba ayer a sus 90 años. Lo dejaron allí solo con el cuerpo del difunto, así que fue de los últimos testigos en atrapar la dignidad del imponente político y escritor. "Yo creo que ese hombre tan fino, penetrante y espiritual murió de miedo, que es una forma muy decente de morir", añadió. Su dibujo de Azaña está ahora en el Ministerio de Cultura y formará parte de los miles de papeles que se trasladarán al Centro Documental de la Memoria Histórica, en Salamanca.

"Azaña murió de miedo, una forma decente de morir", dice Juan Alcalde
El 19 de junio se nombrará al director de la nueva institución

Durante una reunión con Joan Manuel Tresserras, consejero de Cultura de la Generalitat, el ministro de Cultura, César Antonio Molina, anunció ayer que el próximo 19 de junio se reunirá el patronato del centro para nombrar a su director. La necesidad de construir una gran institución que recoja la memoria dispersa de la Guerra Civil, que establece la Ley de la Memoria Histórica, empieza así a adquirir contornos por fin más precisos.

Como tantos republicanos que salieron a Francia rumbo al exilio después del avance franquista por Cataluña, Juan Alcalde no tarda en hablar del terrible sufrimiento de los campos de concentración. "Cuando por fin conseguimos escapar y llegamos a Montauban, uno de los que iba en el grupo propuso que cerráramos los ojos y nos suicidáramos. Yo, que tanto había deseado morir, defendí la vida", recuerda ahora. Como esta historia, hay muchas que quieren ser escuchadas después de tanto tiempo.

Eso fue lo que, en su día, desencadenó la puesta en marcha de la criticada Ley de la Memoria Histórica, de tramitación tan complicada. El centro que se pondrá en marcha en Salamanca tiene su origen en ese texto legal. Molina informó ayer a Tresserras que el 18 de junio tiene previsto realizar, junto al patronato del centro, una visita al Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares. Allí están depositadas 120.000 cajas, dispuestas a lo largo de varios kilómetros, cuyo destino es la institución archivística de Salamanca. Es sólo una parte de los abundantes fondos que se reunirán allí.

Hay otros muchos documentos que vienen de otros sitios. Como ocurrió con Juan Alcalde y su dibujo de Azaña, son muchas iniciativas individuales las que con el tiempo alimentarán el nuevo centro. Hay papeles que proceden del exilio. De Francia, de Argentina, de Uruguay, de México, de Rusia, incluso de Bélgica. En algunos lugares ha habido personas concretas embarcadas en la tarea de reunir esa memoria dispersa, como Narciso Alba en Toulouse. Pero también se han donado carteles de Mateo, las esculturas que Palacio hizo de la defensa de Madrid, piezas de Ange Hernan sobre la vida en el exilio de Francia, maquetas de los campos de concentración. Incluso la maleta del general Rojo, que ha cedido Carlos Flóres.

Ángel Lluis Encinas, historiador y profesor de literatura rusa en la Universidad Complutense, se ocupa de recuperar la memoria de la Guerra Civil en la antigua Unión Soviética. Allí están también dispersos los archivos, así que explica que ha frecuentado muchos para encontrar información relevante. En este caso, no serán los papeles originales los que llegarán a Salamanca, sino los documentos microfilmados. El centro nace, en ese sentido, no sólo con la vocación de convertirse en el gran archivo de referencia, sino de poner también en marcha estudios de todo tipo sobre aquellos años difíciles.

"Ya se ha recuperado una documentación muy valiosa sobre las relaciones literarias entre España y la Unión Soviética durante los treinta", añade Encinas, "pero también se han conseguido más de 200 fotos de la guerra en el frente y la retaguardia republicanos. Pero lo más importante ha sido tener acceso, además de a la documentación del Estado Mayor del Ejército Popular que se guardó allí, a los informes de los comisarios y consejeros rusos que colaboraron durante el conflicto con la República".

3ª CLASE. ADUANA DE BUENOS AIRES. Maleta del general republicano Vicente Rojo en la que trasladó sus papeles durante su largo exilio con el afán de conservar la memoria de la Guerra Civil.
3ª CLASE. ADUANA DE BUENOS AIRES. Maleta del general republicano Vicente Rojo en la que trasladó sus papeles durante su largo exilio con el afán de conservar la memoria de la Guerra Civil.ÁLVARO GARCÍA

Los papeles que saldrán hacia Cataluña

Hubo mucho barullo en enero de 2006 cuando salieron de Salamanca 500 de las 507 cajas que regresaban a Cataluña con documentos de la Generalitat. Quienes querían evitar la dispersión del archivo protestaron, pero las instituciones funcionaron y empezó a cumplirse la Ley 21 / 2005 de Restitución a la Generalitat de Cataluña de los documentos incautados durante la Guerra Civil. "Ayer se inició el último capítulo para que regresen los papeles reclamados por Cataluña", comentó el consejero de Cultura de la Generalitat, Joan Manuel Tresserras, después de reunirse ayer en Madrid con César Antonio Molina, ministro de Cultura, y celebró la buena sintonía entre las dos instituciones que desbloquea así una serie de asuntos pendientes.En la reunión celebrada ayer, se habló de la próxima puesta en marcha del Centro Documental de la Memoria Histórica, con el nombramiento de su director. A partir de ahí se fijará un calendario de actuaciones para el cumplimiento de la citada ley de 2005. "Esa ley establece que será una reunión mixta entre la Generalitat y el ministerio la que decida esas fechas", dijo Tresseras. "Y el ministro se ha comprometido a fijar la reunión de la comisión antes de finales de junio".No habrá problema con las siete cajas con documentación de la Generalitat que aún deben volver a Cataluña desde Salamanca. De lo que ahora se trata es del regreso de lo que reclaman los particulares. Los expertos ya han establecido que se trata de unos dos millones de documentos, unas 1.300 cajas, que pertenecen a unos 295 particulares (ya sean personas concretas o instituciones privadas, como partidos políticos o sindicatos, por ejemplo). ¿Qué falta por hacer? Que la comisión valide esa identificación, que se digitalicen los fondos (con copias para el Archivo de Cataluña y para el de Salamanca), que viajen las cajas a Cataluña y que la Generalitat las devuelva a sus dueños.La reacción en Salamanca fue ayer inmediata: Fernando Rodríguez, portavoz del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Salamanca, calificó de "tomadura de pelo" la posible segunda salida de documentos del Archivo de la Guerra Civil, y reveló que el Consistorio de Salamanca espera del Estado que no realice nuevas actuaciones hasta que la Justicia decida sobre los recursos presentados por el Ayuntamiento de Salamanca con respecto al primer traslado.Además de otros asuntos, ayer el ministro y el consejero hablaron también de dinero. Concretamente de los 51,33 millones de euros que el Ministerio de Cultura invierte en Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 27 de mayo de 2008.

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