Italia abre la caza de los 'sin papeles'

La policía detiene a 268 inmigrantes, de los que 53 son deportados sin dilación - Agentes locales irrumpen de madrugada en el mayor campamento gitano de Roma

La policía italiana anunció ayer la detención de 383 personas, 268 de ellas inmigrantes, en una operación realizada a lo largo de la última semana en nueve regiones y quince provincias. Discotecas, locutorios, zonas de prostitución, estaciones y campamentos gitanos han sido los objetivos de numerosas redadas, coordinadas por la Dirección Central Anticrimen. Entre los arrestados hay 50 marroquíes, 32 rumanos, 25 tunecinos, 18 nigerianos, 16 egipcios y 14 albaneses. Un total de 53 ciudadanos nigerianos y albaneses han sido ya expulsados, informó la policía, sin dar detalles. Otros 65 extranjeros permanecían ayer en centros de detención temporal. Las acusaciones principales contra los detenidos son hurto y robo (177 personas), ayuda a la inmigración ilegal (111) y tráfico de drogas (92). Las autoridades aprehendieron 7 kilos de cocaína, 360 gramos de heroína y 11 kilos de cannabis.

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La operación policial recibió el aplauso entusiasta de Umberto Bossi, líder del partido xenófobo de la Liga Norte, y ministro de Reformas y Federalismo. "La gente reclama seguridad, y nosotros debemos dársela", dijo.

Preguntado por los recientes sucesos de Nápoles, donde los vecinos del barrio de Ponticelli asaltaron y quemaron varios campamentos de gitanos, obligando a huir a sus habitantes, justificó implícitamente la acción: "La gente hace lo que no consigue hacer la clase dirigente".

Una encuesta publicada en el diario La Repubblica reveló ayer que el sentimiento de rechazo hacia los inmigrantes crece entre los italianos. Para un 70% de los encuestados, "el problema de los gitanos y los inmigrantes es una prioridad". Un 68% muestra su rechazo hacia los zíngaros, y un 30% confiesa temerlos (el doble de los que dicen tener miedo a los extracomunitarios). Y la mayoría quiere que "el Estado desmantele los campamentos y expatríe rápidamente al mayor número posible".

Las llamadas a la calma empiezan a asomar en el seno de la coalición de Gobierno. En el Senado, donde Silvio Berlusconi obtuvo ayer la confianza para su Gobierno, el ex ministro del Interior Beppe Pisanu recordó que "hace falta serenidad, y no medidas emocionales, para tratar un fenómeno tan complejo como la inmigración".

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ACNUR, el organismo para los refugiados de la ONU, a través de su portavoz, Laura Boldrini, pidió a las instituciones que condenen los ataques sufridos en Nápoles, y mostró su preocupación por las "escenas balcánicas" vistas durante la huida de los gitanos de Ponticelli.

Ayer, los ánimos seguían calientes en el barrio, un feudo de la Camorra conocido como el Bronx de Nápoles. "Ha estallado la guerra entre los pobres, nosotros damos bastante asco como para que vengan éstos, que dan todavía dan más", declaró en televisión una vecina.

Aunque el responsable de la operación policial, Francesco Gratteri, explicó que ésta no iba dirigida contra "ninguna categoría específica de personas o un grupo étnico determinado", la redada más espectacular fue la que hizo de madrugada la policía municipal de Roma en el campamento gitano más grande de la capital, Il Salone.

Situado a 25 kilómetros del centro, en Il Salone viven cerca de un millar de inmigrantes serbios, bosnios y rumanos desde 1989. Más de la mitad son niños. Una verja metálica rodea el recinto, vigilado mediante cámaras de televisión noche y día por la policía local, que tiene incluso una comisaría dentro.

Sus pobladores estaban ayer indignados y asustados por la "violenta" e inesperada operación de control, que terminó con el traslado de 24 personas sin permiso de residencia a un centro de detención temporal: "Llegaron a la una y media de la noche, nos sacaron de la cama a empujones y nos obligaron a despertar hasta a los bebés", decía Yagoda, una joven serbia madre de siete hijos.

"¿Para qué vienen de noche si nos tienen controlados las 24 horas? ¿Por qué dicen que prostituimos a nuestras hijas y que traficamos con droga si nos conocen desde hace años y cada día nos cierran la verja a las nueve de la noche?", se preguntaba otra mujer.

Policías locales hablan con una mujer en el campamento gitano de Il Salone, a las afueras de Roma.
Policías locales hablan con una mujer en el campamento gitano de Il Salone, a las afueras de Roma.CARLES RIBAS

La redada en cifras

- 383 detenidos en diversas operaciones en 9 regiones.

- 268 de los arrestados son inmigrantes.

- 53 nigerianos y albaneses han sido expulsados. 65 están

en centros de internamiento.

- 92 han sido detenidos por tráfico de droga; 177 por robo.

- 50 marroquíes, 32 rumanos y 25 tunecinos figuran entre los arrestados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 15 de mayo de 2008.

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