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Los secretos de la guerrilla colombiana

Los guerrilleros intentaron comprar misiles tierra-aire en el este de Europa

Miembros de las FARC contactaron con traficantes de armas en Bielorrusia

Las autoridades colombianas están muy preocupadas. Los ordenadores incautados a Raúl Reyes, número dos de las FARC, muestran que Venezuela estaba sirviendo de puente de la guerrilla con los mercados de armas de Europa del Este, con el objetivo de lograr la pieza más preciada para su arsenal: misiles tierra-aire para hacer frente a la aviación colombiana.

El pasado 6 de marzo, un importante traficante ruso de armas, Viktor Bout, fue detenido en Tailandia, donde negociaba la venta de 100 misiles rusos Igla tierra-aire (SAM) a las FARC. Seis meses antes, el sirio Monzer al Kassar caía en Madrid por la misma razón. Los organismos de seguridad estadounidenses, que le seguían la pista, le acusaron de preparar el envío de 15 misiles SAM Strela II y 7.700 fusiles de asalto AK-47 Kaláshnikov desde Bulgaria, que llegarían a manos de las FARC con certificado de usuario procedente de Nicaragua.

En los mensajes se nombra a Chávez con el seudónimo de 'Ángel'

Estas dos detenciones demuestran que la guerrilla colombiana había establecido contactos importantes, que se hacen más inquietantes a la luz de los documentos extraídos de los ordenadores. En un correo electrónico datado el 8 de febrero de 2008 y parcialmente cifrado, el dirigente guerrillero Iván Márquez explica a los demás miembros del Secretariado que Hugo Chávez ha sondeado con las autoridades de Bielorrusia la posibilidad de enviarles armamento. "El amigo de Bielorrusia le sugirió trabajar el paquete por la vía del mercado negro para evitar problemas. El 17 de este mes llega a Caracas un alto delegado de ese amigo para concretar el listado. Ángel nos pidió estar allí para que cuadremos personalmente con el delegado. Eso es clave".

Ángel es el seudónimo de Chávez. Y el amigo es Víctor Sheiman, secretario del Consejo de Seguridad bielorruso y hombre muy cercano al presidente, Aleksandr Lukashenko. Sheiman estuvo al frente de los contratos de venta de armas a Venezuela por un importe de 720 millones de euros, firmados el año pasado, informa Pilar Bonet desde Moscú. Además, es persona no grata para la UE, por estar supuestamente implicado en la desaparición de varios políticos de la oposición.

Chávez, por otro lado, ha instalado una fábrica de fusiles AK 103 y otra de municiones. Lo curioso es que no se trata de armas de calibre 5.56 OTAN, el más generalizado, sino de calibre 7.62, el que usan las FARC.

Los documentos de los ordenadores dan cuenta de otras vías de aprovisionamiento. Una de ellas es la lograda a través de un personaje llamado Ramiro, del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Fuentes de la antigua guerrilla salvadoreña, hoy convertida en el segundo partido del país, aseguraron ayer a EL PAÍS que Ramiro es Luis Merino, miembro del Partido Comunista y actualmente diputado en el Parlamento Centroamericano.

Ramiro les puso en contacto con dos traficantes australianos, que se reunieron el 5 de septiembre de 2007 con el jefe guerrillero Iván Márquez en Venezuela y le ofrecieron fusiles AK y Dragonov, lanzagranadas y misiles a buen precio. "Ellos efectúan las compras sin necesidad de anticipo, pero cuando el material esté en el barco, piden que se cancele el 50%", explica Iván. "Las movidas del dinero se hacen a través de un banco en el Pacífico. Una vez que salga la carga, puede durar un mes o mes y medio para llegar a Venezuela".

En los correos hay además alusiones al presidente nicaragüense, Daniel Ortega, que el pasado febrero les hizo saber, mediante Hugo Chávez, que les iba a enviar "unas caucheras viejitas que tenía guardadas por ahí, y que él sabía que todavía funcionan". La cauchera (tirachinas, en Colombia) es el nombre que usan las FARC en sus mensajes para los fusiles.

Ecuador también sale a la palestra. "Los vecinos de este lado", dice Raúl Reyes, en referencia a ese país, "también se comprometieron en ayudar a buscar las caucheras, incluyendo la instrucción". Según los expertos colombianos, el envío de armas desde Ecuador es básicamente producto de la corrupción en el Ejército, "y no tanto decisión institucional, como el caso de Venezuela".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de mayo de 2008