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La biógrafa de Barceló opina que la capilla de Palma es su mejor obra

"La intervención de Barceló en la capilla de la catedral de Mallorca es magnífica, y con ella finalmente el artista ha entrado en la historia del arte, que es lo que él buscaba", afirma convencida la veterana crítica de arte Dore Ashton, que asume como cierta la definición que hace el artista de sí mismo como un "gladiador" y reconoce que lo que más le atrae del pintor mallorquín es su "exuberancia".

Dore Ashton (Nueva Jersey, 1928) es la autora de libros fundamentales de la historia del arte, como La escuela de Nueva York o Una fábula del arte moderno, y ayer en Barcelona presentó su último libro titulado Miquel Barceló. A mitad del camino de la vida, que ha editado Galaxia Gutenberg en castellano y catalán. "Tengo total libertad y escribo siempre sobre mi propia experiencia en relación al artista y a su obra", comentaba ayer en relación a las muchas hagiografías sobre el trabajo de Barceló de las que, afirma, habría querido desmarcarse.

Diálogo con el pasado

La suya es una visión personal en la que el artista atraviesa sus primeros 50 años de vida en diálogo constante con los grandes maestros de la tradición pictórica, desde Tintoretto (insiste en considerar a Barceló un "pintor barroco") a Tàpies. En el libro, los distintos contextos en los que trabaja el pintor (Mallorca, Barcelona, París, Malí, Palermo) parecen influir más en su trabajo que los acontecimientos históricos o personales que atraviesa y que sólo aparecen reseñados de manera somera. "Todos los artistas inteligentes que he conocido han estado en conexión con los artistas del pasado. Si eres pintor, tu país es el mundo de los pintores; el lugar donde vives o naces es accidental", afirma Ashton, que asegura que no lee críticas de arte. "No necesito que nadie me ilumine sobre el arte, por eso sólo leo novelas", añade esta autora que se confiesa "muy de izquierdas".

Aunque rehúye el tema en el libro, accede a comentar el efecto que en la obra de Barceló haya podido tener su temprano éxito mediático y comercial. "Barceló pertenece a la generación en la que los mercaderes descubrieron que podían explotar la juventud. Era un peón del ajedrez del mercado y para defenderse tuvo que poner muchas trincheras para salvaguardar su libertad. Artistas como De Kooning o Guston no tuvieron reconocimiento hasta los 40 años, y creo que fue bueno para ellos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de marzo de 2008