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Reportaje:

Los niños de Zoé vuelven a casa

Chad exige seis millones de euros para amnistiar a los miembros de la ONG

Tras pasar más de cuatro meses alejados de sus familias, los 103 niños que la ONG El Arca de Zoé pretendía sacar de Chad el pasado octubre, y que desde entonces han permanecido en un orfanato en la ciudad de Abéché, el lugar donde la evacuación fue abortada por la policía chadiana, volverán a casa. El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que durante todo este tiempo ha estado proporcionando ayuda a estas 21 niñas y 82 niños, de entre 1 y 10 años, anunció ayer que el Gobierno del presidente Idriss Déby le ha pedido ayuda para llevar a cabo esta operación.

Paralelamente, Déby anunciaba que está dispuesto a amnistiar a Eric Breteau, el presidente de El Arca de Zoé y a los otros cinco miembros de esta ONG, que cumplen una condena de ocho años de cárcel en Francia, adonde fueron trasladados en base al tratado de cooperación judicial franco-chadiano. La condición es que se haga efectivo el pago de la indemnización de 6,3 millones de euros a las familias de los niños, fijada por el tribunal de Yamena que juzgó a los miembros de la ONG así como a los periodistas que les acompañaban y a la tripulación española del avión fletado para transportar a los niños.

Déby, que hace un mes tuvo que enfrentarse a un intento de golpe de Estado, del que salió airoso gracias a la ayuda de los militares franceses estacionados en Yamena, indicó el jueves que el procedimiento de indulto para los miembros de El Arca de Zoé está en marcha y debería resolverse en "menos de un mes", aunque antes hay que encontrar "una solución" al pago de la indemnización.

El Gobierno francés se dio rápidamente por enterado y se apresuró a señalar que "no le corresponde al Estado francés" correr con este gasto. El ministro de Exteriores, Bernard Kouchner, insistió en que no será el tesoro público el que pague esta especie de rescate, pero dejó abierta la puerta a un posible arreglo al insistir en que hay que encontrar una solución.

En el momento de la intervención de la policía chadiana en Abéché, la Cruz Roja y Unicef fueron los encargados de registrar e identificar a los niños, lo que desveló que la mayoría de ellos no procedían de la región sudanesa de Darfur, devastada por la guerra civil, ni eran huérfanos, sino que eran originarios del este de Chad fronterizo con Sudán. La semana que viene, un equipo de Unicef iniciará el proceso de reunificación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de marzo de 2008