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Reportaje:

Energía caribeña para el cine gallego

La Feria de Libro de La Habana posibilita proyectos para filmes conjuntos

"Debemos partir de que el cine gallego prácticamente no existe, o no existía hasta hace muy poco; y que el cubano, sin embargo, tiene una trayectoria de casi 50 años". Esta tajante afirmación del cineasta gallego Alberte Pagán ayuda a situar con mayor precisión el espacio precario en el que se han encontrado cuatro realizadores de Cuba y cuatro de Galicia. Si las carencias estéticas e industriales de la imagen gallega han devenido casi endémicas, uno de los primeros decretos del Gobierno revolucionario cubano en enero de 1959 fue el de creación del Instituto Cubano de las Artes y la Industria Cinematográfica (ICAIC). Sobre dos tradiciones tan opuestas se han edificado los proyectos denominados Ópticas cruzadas que, coordinados por Comba Campoy, se enmarcan dentro de la presencia de la cultura gallega como "invitada de honor" en la Feria del Libro de La Habana.

"El cine gallego no existía hasta hace poco, y el cubano tiene 50 años"

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Belkis Vega enseña documental en la prestigiosa escuela de cine de San Antonio de los Baños, a 40 kilómetros de La Habana, y tiene en su haber más de 50 obras. Durante su primera estancia en Galicia, va para 15 años, se encontró con la ciudad cubana de Cienfuegos. "Había cruzado el océano y de lo primero de lo que oigo hablar al llegar a Galicia es de Cienfuegos", recuerda divertida. Quien le hablaba de la población del interior de la isla era la madre de la cineasta de Castro de Rei Margarita Ledo Andión, nacida allí en 1913. Según Vega, ahí germinó la idea que se materializó, el pasado 16 de febrero, en los multicines Infanta, en la calle que separa Centro-Habana de El Vedado, ante el numeroso público cubano. "Los recuerdos de la madre de Margarita me motivaron", afirma, "y acepté su propuesta para Cienfuegos, 1913".

La pieza resultante se configura en forma de díptico. "Se trata de un cruce de correspondencia", explica Margarita Ledo, "como el cine de emigración de los gallegos, el primer cine gallego". O, salvando las distancias, conectado con experiencias como las de Víctor Erice y Abbas Kiarostami. A la carta de Belkis Vega, que viaja a Cienfuegos y busca los lugares de la memoria de la señora Andión, responde un personal ensayo fílmico de la autora de Liste pronunciado Líster. "Pretendía, al mismo tiempo, relatar mi atracción atávica por esta isla", argumenta una Margarita Ledo que visita Cuba anualmente desde 1987, "y realizar un viaje interno buscando esos trazos de mi madre cienfueguera". Para Vega, fue "un proceso corto pero intenso, en el que finalmente hubo un fuerte intercambio energético. Algo mágico que no se sabe por qué pasa, pero pasa".

El otro diálogo cinematográfico gallego cubano estrenado en La Habana se titula A soluçom é o socialismo. Resultado del trabajo del videocreador habanero Eduardo Molto y del cineasta de O Carballiño Alberte Pagán, A soluçom... se aparta del tono documental de Cienfuegos, 1913 y se coloca en el territorio híbrido del videoarte. "Durante la facturación de mis imágenes", rememora Molto, "descubrí la enorme impronta gallega que todavía existe en esta ciudad". El cubano ha filmado los estratos galaicos que emergen en la urbe caribeña, desde la calle Compostela en La Habana Vieja, hasta el antiguo Centro Gallego, aquel edificio que Alejo Carpentier definió como "el mejor ejemplo de realismo mágico de la ciudad". "El método de trabajo fue complejo", dice Molto, "y el montaje final lo hizo Alberte en Galicia con la imágenes que yo le envíe".

Pagán se retrotrae al comienzo de la realización, en noviembre de 2007: "La primera idea fue realizar una especie de cadáver exquisito, en el que lo bonito es la chispa que surge cuando juntas dos objetos". El director de Bs.As. se desplazó por varias ciudades gallegas, además de a la aldea de Láncara, en Lugo, donde nació el padre de Fidel Castro y a Gundiás, en Ourense, de donde era natural Eduardo Barreiros, fabricante de camiones en la Cuba postrrevolucionaria. "Cuanto más me enfrento al resultado", confiesa Pagán, "más me gusta la película, más conexiones y contrastes percibo". A soluçom é o socialismo parte la pantalla y se ofrece en un copioso banquete de imágenes y bandas sonoras, con un ritmo que lo acerca a la abstracción, en puntos que convergen y divergen en los once minutos de metraje.

Ópticas cruzadas contiene otros dos proyectos, aún no terminados. El gallego Mario Iglesias rueda en la ciudad de Jibara, que acoge anualmente el Festival de Cine Pobre, con la cubana Natasha Vázquez. Lo que era un corto ha derivado en largometraje, por lo que el producto final se demorará algunas semanas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de febrero de 2008