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Los rebeldes de Chad negocian un alto el fuego tras entrar en Yamena

Francia escolta y evacua a los extranjeros, entre ellos unos 30 españoles

Los rebeldes de Chad entraron ayer en la capital de este país africano, Yamena, y pusieron contra las cuerdas a Idriss Déby, el presidente que gobierna con mano de hierro el país desde 1991. Tras haber recorrido unos 600 kilómetros sin apenas encontrar resistencia, las columnas de rebeldes procedentes del este de Chad penetraron ayer en la capital, se hicieron con el control de la periferia y de la mayor parte del centro de la ciudad y acorralaron a Déby en el palacio presidencial.

La tensión seguía muy alta al filo de la madrugada de hoy, tras una tarde plagada de enfrentamientos y tiroteos, y las tropas francesas desplegadas en el país comenzaban ya a evacuar a los extranjeros, cuando la agencia de noticias libia Jana anunció que un líder de los rebeldes, Mahamat Nouri, había aceptado un alto el fuego tras la mediación de Muammar el Gaddafi.

Sin embargo, un portavoz de Nouri matizó la información y precisó que el alto el fuego estaba condicionado a que también los otros dos principales líderes rebeldes -que no habían sido contactados por Gaddafi- lo aceptaran. Otro portavoz citado por la agencia Reuters indicaba que los rebeldes habían establecido una pausa en su asalto sólo para dar una posibilidad de salida a Déby.

Gaddafi había sido encargado ayer por la Unión Africana de intentar una mediación y mantuvo a lo largo de la tarde conversaciones telefónicas con Déby, y con el presidente francés, Nicolas Sarkozy. Unos 900 extranjeros se agrupaban anoche en los tres centros de protección preparados por los militares franceses en Yamena. Los primeros 75 fueron evacuados con un vuelo que despegó de la capital antes de que se difundiera la noticia del alto el fuego. Fuentes diplomáticas estimaban que una treintena de españoles debía encontrarse ayer en territorio chadiano. Al menos una decena de ellos esperaban ser evacuados esta mañana.

En 2006, los rebeldes ya cercaron Yamena y fueron las tropas francesas las que evitaron la caída del régimen. Francia reiteró ayer su apoyo a Déby y "a la legalidad", y la Unión Africana advirtió de que no toleraría cambios por la fuerza. El Departamento de Estado de EE UU también condenó el asalto de los rebeldes.

Chad, de 10 millones de habitantes, es uno de los países más pobres del mundo y uno de los más corruptos, según el Banco Mundial y Transparencia Internacional. Según varias ONG, los derechos humanos no se respetan. El conflicto que le aflige está conectado con el de Darfur, en el vecino Sudán: Yamena respalda a los rebeldes de Darfur y Jartum apadrina a los chadianos. En el este de Chad hay miles de refugiados huidos de Darfur, que ahora, si la situación no se estabiliza, podrían ver deteriorada aún más su situación.

De esta región oriental procedían el centenar de niños que la ONG francesa El Arca de Zoé trató de sacar ilegalmente del país el pasado octubre. Francia ha empujado a la UE para que lance una misión humanitaria en el convulso este chadiano y ha sido precisamente la inminente llegada de estas tropas lo que ha desencadenado la ofensiva rebelde.

"El despliegue [de la UE] es una maniobra de Francia para intentar salvar a Déby. Pero llegaremos antes a Yamena", había declarado el portavoz rebelde, Abderaman Koulamallah. La UE ha suspendido la misión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de febrero de 2008