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El Parlamento Europeo recibe con hostilidad al presidente de Pakistán

Solana exige a Musharraf que las elecciones del 18 de febrero sean limpias

Pervez Musharraf, el presidente de Pakistán, fracasó ayer en Bruselas en su intento de reforzar su depauperada credibilidad. Javier Solana, coordinador de la política exterior de la Unión, le exigió elecciones libres y limpias el próximo 18 de febrero y le advirtió que ese será el baremo para el futuro de la relación bilateral. Ante un Parlamento Europeo hostil, que no daba crédito a su visión panglosiana de la situación en Pakistán, Musharraf atribuyó el asesinato de Benazir Bhutto a una venganza de los extremistas de Al Qaeda para desestabilizar su país, a lo que contribuyó la propia candidata al exponerse al ataque. El presidente negó toda responsabilidad del Gobierno en el magnicidio y aseguró que el arsenal nuclear paquistaní nunca caerá en malas manos.

La atmósfera de la Cámara ante el visitante quedó reflejada en el sepulcral silencio que acogió los aplausos con que el presidente de la Comisión de Exteriores del Parlamento Europeo pretendió dar la bienvenida a Musharraf. Al poco, la portavoz del Grupo Socialista, Veronique de Keyser se lo dijo a la cara: "Le recibimos con pena y cólera; el asesinato de Benazir Bhutto nos ha conmocionado". También habló de cómo la Eurocámara ve en la represión política en Pakistán "un peligro para la democracia".

Musharraf, general hasta los tuétanos, no se arredró. "Confío en que no crea que el Gobierno está implicado en ese asesinato. Es algo que rechazo de plano", respondió, tajante, en negativa que se vio obligado a repetir en varias ocasiones. El presidente expuso el catálogo de medidas de seguridad que se habían tomado para proteger a Bhutto y del buen resultado que dieron, como prueba el que hecho de que ella llegara sin novedad al coche blindado. Fue después, al exponerse ella, cuando sirvió de blanco a los asesinos.

Tipificó el asesinato como obra de Al Qaeda, un acto de venganza de los islamistas por las derrotas que continuamente les inflige el Gobierno paquistaní. De creer a Musharraf, Al Qaeda y sus aliados talibanes y extremistas de cualquier laya están contra las cuerdas en Pakistán y lo están pasando mal en Afganistán. El presidente dejó de piedra a los conocedores de la historia paquistaní al decir, sin inmutarse: "Gracias a Dios Pakistán no es una república bananera. Nunca ha habido asesinatos de políticos. Ni los hubo ni los habrá". Luego habló de cómo su vida está en continuo peligro y debe tomar precauciones.

Musharraf aseguró que el arsenal nuclear paquistaní "está bajo total custodia y control" y que "no debe haber duda de ningún tipo de que vaya a caer en malas manos". Esas "malas manos" son los extremistas islámicos y sus aliados.

Tal y como prometió a Solana, Musharraf reiteró en la Eurocámara que las elecciones del próximo día 18 "serán libres, limpias y transparentes. Añado más: Y pacíficas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de enero de 2008