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La liberación de los rehenes se estanca por el silencio de las FARC

Colombia autoriza la llegada de otras tres aeronaves venezolanas

La operación para devolver la libertad a dos mujeres y un niño en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se ha estancado ante el silencio de la guerrilla. Ramón Rodríguez Chacín, ex ministro del Interior venezolano y nexo entre las FARC y Hugo Chávez -comandante y estratega de la misión-, dijo ayer que seguía a la espera de las coordenadas del lugar donde la guerrilla entregará a sus rehenes. "Pueden llegar en cualquier momento", dijo este enigmático personaje.

Venezuela solicitó ayer permiso para el envío a Colombia de dos nuevos helicópteros y un avión. Los dos primeros, tipo Bell, con mayor capacidad de maniobra en la selva, aterrizaron por la mañana en Villavicencio, centro de operaciones a 126 kilómetros de Bogotá. "De nuestra parte todo está dispuesto para que la misión sea exitosa", aseguró el comisionado de Paz colombiano, Luis Carlos Restrepo. El Gobierno de Colombia, convidado de piedra en esta operación que tiene cada vez más ribetes de show, ha sido diligente. Las tres nuevas aeronaves tuvieron, de inmediato, 72 horas de permiso para sobrevolar territorio colombiano. "No estamos poniendo ningún plazo", señaló Restrepo. "Los permisos se ampliarán el tiempo necesario".

Los delegados internacionales, que llegaron el sábado, han sido discretos. El ex presidente argentino Néstor Kirchner esperó que todo funcione y agradeció al presidente Álvaro Uribe las garantías dadas. Los embajadores de Francia y Argentina en Colombia se unieron a esta representación diplomática como garantes de transparencia y presión para que las FARC cumplan. Con su "gesto humanitario unilateral", esta vieja guerrilla, deshumanizada y sin ideales desde hace ya mucho tiempo, pretende obtener provecho político y acorralar al presidente Uribe, al que no acepta como interlocutor. Una vez que la Cruz Roja Internacional tenga las coordenadas, el Gobierno colombiano ordenará el cese de operaciones militares para que los helicópteros vayan a recoger a los rehenes (Consuelo González y Clara Rojas, y el hijo de esta última, tres de los más de 600 secuestrados en poder de las FARC).

Los casi 200 periodistas que montan guardia en el aeropuerto de Villavicencio pidieron que al menos tres de ellos puedan subir a los helicópteros. No es justo, dicen, que sólo un periodista y el cineasta Oliver Stone, invitado especialmente por Hugo Chávez, sean testigos del acontecimiento.

[Mientras, un cohete fue disparado ayer contra un Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana en el aeropuerto de Neiva, al sur del país, informa Efe. El proyectil no alcanzó al avión, que transportaba a un centenar de militares. En esa ciudad se han descubierto arsenales de las FARC].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de diciembre de 2007