El rey Abdalá perdona los 200 latigazos a una violada

Indulto para la joven forzada y condenada en Arabia Saudí

El rey Abdalá de Arabia Saudí ha perdonado a la joven víctima de una violación múltiple y condenada a seis meses de cárcel y 200 latigazos por encontrarse con un hombre con el que no tenía parentesco cuando ocurrió el ataque. La noticia, difundida ayer por un periódico saudí, no supone sin embargo una revisión de la sentencia que causó escándalo internacional y puso en evidencia el inhumano sistema judicial saudí.

La mujer se había encontrado con un hombre con el que no tiene parentesco

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"El rey siempre trata de aliviar el sufrimiento de los ciudadanos cuando ve que los veredictos dejarán efectos psicológicos en los condenados, aunque está convencido de que los veredictos fueron justos", declaró el ministro de Justicia, Abdalá bin Mohamed al Sheij, al diario Al Jazirah. Al Sheij no confirmó directamente el perdón, pero ese periódico está considerado próximo a las autoridades religiosas que controlan el sistema judicial saudí.

La víctima, a quien la prensa saudí se refiere como la Chica de Qatif para preservar su identidad, se encontraba en junio de 2006 en un coche con un compañero de instituto cuando ambos fueron atacados y violados por siete hombres. Tras su denuncia, los jueces castigaron a los violadores con penas de entre 10 meses y cinco años de cárcel más entre 80 y 1.000 latigazos, pero también le impusieron 90 latigazos a ella por encontrarse a solas con un hombre que no era ni su marido ni un familiar en primer grado, la única compañía masculina permitida en el país.

En Arabia Saudí la interrelación entre ambos sexos está estrictamente vedada, aunque cada vez más los jóvenes buscan formas de esquivar la prohibición. La chica, una chií de la ciudad de Qatif que en el momento en el que sucedieron los hechos tenía 18 años, justificó esa situación porque intentaba recuperar una fotografía, dado que acababa de casarse con otro hombre y no quería tener problemas.

El abogado de la mujer, un conocido activista de los derechos humanos, recurrió la sentencia por estimar escaso el castigo a los atacantes y, en cambio, desproporcionado el de la víctima. En respuesta a esa apelación, el tribunal elevó las penas, incluida también la de la joven, que pasó a ser de seis meses de cárcel y 200 latigazos. También retiró la licencia del abogado, al que acusó de desacato por criticar la sentencia.

El nuevo veredicto motivó no sólo la denuncia de las organizaciones internacionales de derechos humanos sino una inusual crítica del Gobierno de Estados Unidos. Aunque no llegó a condenar el sistema judicial saudí, un portavoz de la Casa Blanca calificó la sentencia de "sorprendente", algo significativo cuando Washington suele ignorar las habituales violaciones de derechos humanos de su aliado.

El ministro saudí subrayó que el perdón no significa que el rey ponga en entredicho a los jueces. Aún así, la polémica está servida. A pesar de que es habitual que el monarca perdone a algunos convictos con motivo de la festividad del Eid al Adha, o Fiesta del Sacrificio, que los musulmanes van a celebrar el próximo miércoles, los sectores más conservadores lo han interpretado como una concesión a las presiones occidentales, tal como denunciaban en internet.

Para los liberales y los defensores de los derechos de la mujer resulta sin embargo insuficiente. Esperan que el rey impulse la reforma del sistema judicial que anunció el pasado octubre. "No podemos depender de perdones. Necesitamos sentencias más duras con los culpables y poder sentirnos seguras", manifestó Fawziya al Oyuni, una activista de los derechos de la mujer, a la agencia France Presse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 17 de diciembre de 2007.

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