La lucha contra el calentamiento global

Bali ultima un pacto a la baja

La UE renuncia a fijar una cifra de reducción de emisiones para cerrar la Cumbre del Clima - El último plenario empezó con críticas de China e India

Sólo había acuerdo en que tenía que haber acuerdo, pero las cosas empezaron a torcerse cuando los representantes políticos se reunieron esta mañana para estudiar el texto pactado para cerrar la Cumbre del Clima.

Después de dos semanas de disputa entre Europa y Estados Unidos sobre si el mandato de Bali debía incluir rangos concretos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la Cumbre del Clima se dio el viernes un día más y pospuso el pacto. A las 02.30 de Bali, los 40 países más representativos de la Cumbre en representación de los distintos grupos se dieron un día más para que el pleno aprobase el texto pactado, algo que requiere unanimidad.

Cuando los mandatarios retomaron las reuniones, a las ocho de la mañana de hoy en Indonesia (la 1.00 en España) el acuerdo más probable era lo suficientemente rebuscado como para satisfacer a todos: no habrá cifras en el mandato de Bali para renovar Kioto, pero sí habrá una referencia en un pie de página al escenario de reducción de emisiones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) que recomienda reducir las emisiones entre un 25% y un 40% en 2020 respecto a 1990 para evitar que la temperatura suba más de 2,4 grados. Así lo afirma el borrador al que ha tenido acceso EL PAÍS.

Serán necesarias "profundas reducciones en las emisiones"
EE UU acepta que "todos los países desarrollados" tendrán "límites"
"Ningún país quiere ser el que derrumbó el acuerdo", dijo De Boer

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Las sorpresas comenzaron poco después en cuanto el pleno con los 190 países comenzó a ver el texto en la mañana de hoy. China presentó recelos iniciales y reclamó más tiempo para estudiar el texto. Nada más empezar la reunión, y tras dar la UE su apoyo al texto, India expresó su oposición al mismo alegando que eso no era lo acordado, que no sólo debían ser medibles los compromisos de los pobres, sino la ayuda de los países ricos. Eso supuso la primera interrupción de la conferencia, ya que el presidente de la cumbre, el ministro indonesio de Asuntos Exteriores, llamó a consultas al G77 -el grupo de países en desarrollo-, que supuestamente había acordado el texto, pero que es un grupo tan heterogéneo que a veces lo que pacta uno no lo acepta otro. Eran las 09.30 (2.30 en España).

Horas antes, el secretario de Medio Ambiente portugués, Humberto Rosa, se manifestaba esperanzado en una entrevista a EL PAÍS: "Habrá las cifras necesarias para tener una buena ruta de Bali. Nuestros objetivos de reducción de emisiones estarán en el texto. Es un muy buen acuerdo para el mundo y encontraremos los números en el mandato". Rosa ha sido uno de los negociadores principales de la UE estas dos semanas, pues Portugal ostenta la presidencia rotatoria de la Unión. El texto pactado entre las potencias reconoce que serán necesarias "profundas reducciones en las emisiones mundiales para alcanzar el objetivo de la Convención". Preguntado sobre esta frase, el delegado de EE UU Harlan Watson dijo a Reuters: "Podemos vivir con el preámbulo". El texto "enfatiza la urgencia de afrontar el cambio climático como indica el cuarto informe de evaluación del IPCC". En ese punto, una nota al pie remite a las páginas 39 y 90 de uno de los informes del IPCC y a la 776 de otro, en las que se recomienda que la concentración de CO2 se debe estabilizar antes de 2015, para lo cual es necesaria una reducción de emisiones de entre el 25% y el 40%.

El acuerdo entre la UE y EE UU (más Japón, Canadá y el G77) pretende salvar la cumbre en el último momento. Pero en el pleno que se inició esta madrugada con los 190 ministros (o los que no se habían vuelto a sus países) surgieron las discrepancias. "Puede haber sorpresas en el plenario. Si algún país se opone tenemos un problema, espero que todo vaya rápido", había anticipado horas antes el secretario de la Convención, Yvo de Boer, y parecía agotado. Pocas horas después, sus temores tomaban forma.

El resultado de la negociación deja un sabor agridulce en la UE. Antes de Bali, casi nadie habría apostado que el acuerdo contendría un objetivo concreto de reducciones. Pero durante la negociación, Europa amenazó con boicotear el foro paralelo contra el clima que prepara George W. Bush con los 15 países más contaminantes, algo que habría dejado a Washington en muy mal lugar.

Europa pensó que con la Administración de Bush en el último día de su última cumbre "aceptaría arrepentirse en el último momento de sus pecados durante siete años para no pasar a la historia como la Administración que se negó a combatir el cambio climático", según un veterano negociador. Se equivocaban.

Estados Unidos, Canadá y Japón se han opuesto a cifras concretas porque "prejuzga" la negociación. Nadie podía salir de Bali sin un texto. "El cambio climático ha marcado la agenda mundial, con el informe del IPCC, el premio Nobel... Era inconcebible salir sin un acuerdo. No podía haber un fracaso", explicó Rosa. De Boer, resumió: "Ningún país quiere aparecer como el que derrumbó el acuerdo". Sobre si cedió más la UE o EE UU, Rosa afirmó: "Si miramos la posición de partida de cada uno y el último borrador que presentó EE UU, está claro".

A cambio de quitar las cifras del texto, Estados Unidos acepta que "todos los países desarrollados" tendrán "límites cuantificados a las emisiones y objetivos de reducción de emisiones teniendo en cuenta la comparabilidad de los esfuerzos entre ellos y las diferencias en sus circunstancias nacionales", según el borrador. Esto supone que EE UU asume que tiene que reducir sus gases de efecto invernadero y que lo firma en un documento de la ONU. En los próximos dos años se decidirá si ese compromiso es vinculante (algo que difícilmente aceptará la Casa Blanca, sea republicana o demócrata) o sólo indicativo. EE UU, el único país industrializado que no ha firmado Kioto, deja la puerta abierta así a Kioto II.

En busca de Kioto II

En diciembre de 1997, la Cumbre del Clima acordó el protocolo de Kioto. El texto, pionero en la lucha contra el cambio climático, obligaba a 36 países desarrollados a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero un 5,2% en 2012 respecto a 1990. Fue un primer paso al que sólo falta por sumarse EE UU y que no afectaba a los países en desarrollo.

En Bali, más de 10.000 delegados de 190 países comenzaron el proceso para renovarlo y crear otro tratado mucho más ambicioso. El calentamiento se está acelerando y hay que estabilizar las emisiones antes de una década para evitar "interferencias peligrosas con el clima". De Bali debía salir la ruta para construir Kioto II, los puntos clave. Kioto II debe estar cerrado en la cumbre de Copenhague de 2009. El objetivo es que el 1 de enero de 2013 entre en vigor un Kioto II sin un día de interrupción con el primero y que obligue hasta 2020. Estas cumbres las empezaron científicas y ecologistas, y ahora tienen un gran componente económico y geopolítico, ya que el nivel de reducción de emisiones que recomiendan los científicos obligaría a "una tercera revolución industrial", como lo ha calificado la ONU: reducir drásticamente los combustibles fósiles que mueven la economía no será fácil ni gratis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de diciembre de 2007.

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