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Irán se ampara en el informe del OIEA para defender su plan nuclear

El texto destaca avances, pero también que Teherán enriquece uranio

El Gobierno iraní acogió ayer muy positivamente el informe que Mohamed el Baradei entregó a los miembros de la junta de gobernadores del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) en Viena. "Demuestra que Irán ha colaborado y que, en consecuencia, no hay fundamentos para una tercera ronda de sanciones", aseguró el nuevo jefe negociador nuclear, Said Yalilí. Las filtraciones del texto, que no se hará público hasta la semana que viene, indican que ha habido avances, pero que Irán sigue enriqueciendo uranio a pesar de las tres resoluciones de la ONU exigiéndole que cese esa actividad.

"Nos congratulamos de que el OIEA haya encontrado su papel y que con la publicación del informe de El Baradei el mundo pueda ver que el pueblo iraní tenía razón y que nuestra resistencia ha sido correcta", dijo el presidente, Mahmud Ahmadineyad, en declaraciones difundidas por la agencia oficial de noticias Irna. Sus palabras indicaban que la atención iraní iba a concentrarse en los aspectos positivos del informe, tal como se venía anunciando en los medios de comunicación locales.

Así, en su primera comparecencia ante la prensa desde que sustituyera a Ali Lariyaní el pasado octubre, Yalilí insistió en que "Irán ha sido completamente transparente" con el OIEA. "Hemos respondido de forma adecuada a las dudas sobre las centrifugadoras P-1 y P-2, y también sobre las fuentes de contaminación", señaló tras enumerar las distintas reuniones mantenidas con los inspectores. "Las acusaciones de desvío [de material nuclear] eran falsas", repitió en varias ocasiones.

El negociador nuclear iraní argumentó que, dado que su país ha cumplido sus obligaciones con el OIEA y con el Tratado de No Proliferación, también quiere que se le reconozcan los derechos que le corresponden. Es decir, que no piensa renunciar al enriquecimiento de uranio, pese a la exigencia de las tres resoluciones del Consejo de Seguridad. Lo demuestran las 3.000 centrifugadoras que el informe reconoce por primera vez que funcionan en Natanz. Yalili espera que el Consejo devuelva el dossier iraní a la agencia nuclear, de donde, según él, nunca debió salir.

"Nos habíamos sometido voluntariamente a [las inspecciones del] Protocolo Adicional durante dos años y el empeño de algunos países en enviar nuestro caso al Consejo de Seguridad sólo consiguió que interrumpiéramos nuestra adherencia", señaló Yalilí. Aún así, dejó la puerta abierta a reconsiderar la situación. "Que devuelvan el dossier al OIEA y hablaremos", declaró.

Sin embargo, a tenor de los puntos del informe que se filtraron a la prensa, las cosas no son tan sencillas. El Baradei dice que sus inspectores no pueden asegurar que Irán no tenga un programa militar secreto de enriquecimiento de uranio porque las autoridades les impiden visitar todo lo que no sean el puñado de instalaciones declaradas. Además, el texto dice que Irán aún tiene que "responder a algunas preguntas importantes" y que "su cooperación ha sido reactiva más que proactiva".

"La cooperación activa de Irán y su total transparencia son indispensables para llevar a cabo de forma rápida y completa el plan de trabajo", afirma un fragmento del informe difundido por Reuters. Y EE UU ha dejado claro que una cooperación parcial no será suficiente para que deje de promover una tercera ronda de sanciones.

No obstante, Yalilí desestimó esa posibilidad. "Lo que indica el informe es todo lo contrario. ¿Qué justificación habría para una nueva resolución?", respondió a una pregunta de los periodistas. A falta de conocer el texto completo, no es posible saber evaluar si los aspectos positivos serán suficientes para agrandar las diferencias sobre la necesidad de nuevas sanciones entre las potencias occidentales, por un lado, y China y Rusia, de otro.

El pasado septiembre, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania, el llamado Grupo 5+1, subordinaron esa decisión al resultado del informe de El Baradei y de otro que tiene que presentar en los próximos días el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana. Pese a las continuas negativas de Irán, Occidente, con Estados Unidos a la cabeza, sigue convencido de que su programa busca dotarse de la capacidad para construir un arma atómica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de noviembre de 2007