El incidente de la Cumbre Iberoamericana

Moratinos intenta contactar con Chávez

El Gobierno descartó ayer totalmente la posibilidad de retirar al embajador de España en Caracas, porque sería una irresponsabilidad hacia los intereses españoles y una medida absolutamente inadecuada. Así lo confirmaron ayer fuentes de La Moncloa y del Ministerio de Exteriores, que coincidieron en afirmar que la retirada del embajador "no se contempla". El jefe de la diplomacia española, Miguel Ángel Moratinos tiene intención de contactar cuanto antes con el presidente venezolano, Hugo Chávez.

"¿Puede pensar alguien en retirar al embajador en un país donde los intereses y la colonia española podrían necesitar apoyo público si la situación se complicara? ¿Hay una opción más absurda que tirar por la borda de un plumazo todos los mecanismos de protección y diálogo?", explicó un diplomático con experiencia en la zona.

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En Venezuela viven unos 300.000 españoles, algunos de los cuales han tenido ya problemas con sus tierras, y tienen grandes inversiones Repsol, Telefónica, BBVA y Santander, entre otras empresas. Frente a ese panorama, el Gobierno intenta minimizar los riesgos y limitar las consecuencias de lo que se pretende que quede como un incidente aislado. Si, pese a todo, los acontecimientos siguieran la deriva no deseada el Ejecutivo revisaría su estrategia y pasaría a medidas de protesta y presión, indican las fuentes consultadas.

Moratinos viene reiterando desde el sábado que el incidente de Santiago no tendrá consecuencias. El ministro de Economía, Pedro Solbes, abundó ayer en este deseo cuando dijo que espera que la cooperación económica se mantenga porque "a los dos países les interesa la presencia de esas empresas".

El equipo de Moratinos se esforzó desde primeras horas de ayer, nada más regresar de la cumbre, en activar todas las posibilidades de contacto con el Gobierno de Chávez. En concreto, hubo una conversación con el embajador venezolano en Madrid en la que se abordó cómo proceder para evitar la escalada, indican fuentes diplomáticas. Moratinos quiere hablar en cuanto sea posible con su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, para tratar de llegar por vía telefónica hasta el propio Hugo Chávez y empezar a reconducir el clima.

Según Trinidad Jiménez, secretaria de Estado para Iberoamérica, "se trata de responder con frialdad, para medir las reacciones y las consecuencias de este asunto, que es grave sobre todo porque afecta al jefe del Estado. Una reacción excesiva e inmediata, sin haber agotado antes los cauces diplomáticos para restablecer el clima de respeto mutuo sería, un error".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de noviembre de 2007.

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