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Irak promete poner coto al PKK para evitar la invasión turca

Londres / Bagdad

Irak se comprometió ayer a poner coto a las actividades del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en este país, en un nuevo intento de evitar las incursiones militares turcas en el norte del país, donde los guerrilleros kurdos encuentran refugio. El Gobierno iraquí anunció que impedirá al PKK operar en el país, aseguró que clausurará todos sus locales en el norte, de mayoría kurda, y altísimos dirigentes -entre ellos el presidente y el ministro de Exteriores, ambos kurdos- salieron en tromba para subrayar que esta vez su compromiso va en serio.

Ankara respondió con escepticismo. "Llevamos 14 meses esperando acciones del Gobierno iraquí; estamos cansados", aseguró el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan. El jefe de la diplomacia turca, Ali Babacan, que se entrevistó con su homólogo en Bagdad, se mostró contemporizador, pero Turquía no se fía de las promesas.

En la práctica, la influencia de Bagdad en la región autónoma kurda es nula. Y las autoridades que gobiernan el norte de Irak nunca han ocultado sus simpatías por los guerrilleros del PKK, lo que ha aumentado la desconfianza de Ankara.

La presión ciudadana para que el Gobierno turco ordene entrar al norte de Irak aumentó el domingo todavía más tras una emboscada de rebeldes kurdos que costó la vida a 12 soldados. Ocho siguen desde entonces desaparecidos.

EE UU ha intensificado en los últimos días sus esfuerzos diplomáticos para evitar el choque entre dos de sus aliados claves (Turquía e Irak) y Ankara ha aplazado de momento la anunciada invasión. Ayer, el primer ministro británico, Gordon Brown, agasajó a Erdogan en Londres y le mostró su apoyo en la lucha contra el "terrorista" PKK, aunque respetando la integridad territorial de Irak.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de octubre de 2007