"¿Acaso van a dinamitar los arrecifes protegidos?"

La parroquia marinera de Aguiño está bañada por una bahía separada del océano por un arrecife rocoso que visitan asiduamente el delfín mular y la marsopa común, dos especies preservadas por la directiva Hábitat. Vecinos y pescadores, agrupados en la Asociación Sagres en Defensa del Litoral, no entienden cómo pretende la Consellería de Medio Ambiente meter el emisario de la depuradora por esta zona sin destruirla. "¿Acaso van a dinamitar estos arrecifes protegidos?", se pregunta Ventura Gude, miembro de la plataforma, que alerta de que la ensenada, rica en marisco, se convertirá en una "gigantesca cloaca".

Aguiño no será la única víctima de la planta, sostienen sus residentes. La instalación ocupará 5 hectáreas de dunas litorales que están sólo a 80 metros del parque natural de Corrubedo y a 500 del Parque Nacional das Illas Atlánticas. Casi la mitad de las aguas que filtrará el complejo son de origen industrial. Los opositores al proyecto proponen como alternativa una depuradora más pequeña que trate sólo los vertidos domésticos de Aguiño y Carreira.

Sobre la necesidad alegada por la Xunta de evitar las sanciones de Bruselas, los vecinos responde: "Con 10 años de retraso no se puede impulsar ahora la depuración a cualquier precio, ambiental económico y social, pasando por encima del objetivo inicial de garantizar el derecho esencial de los ciudadanos de la UE a un medio ambiente limpio".

Argucia marinera

Los pescadores de Aguiño están muy preocupados por el futuro de sus capturas, que llevan años cayendo en picado. José Manuel Oujo aún recuerda cómo hace 15 años sacaban de las profundidas miles de kilos de pulpo al día. "Ahora si un barco trae 40 o 60 kilos ya es una lotería", lamenta. El mariscador cree que la depuradora será una sentencia de muerte para su medio de vida y con sus compañeros ha decidido tomar medidas. La cofradía solicitará a la Consellería de Pesca que cree en la zona una reserva marina, una figura que implantaría controles biológicos y restricciones estrictas en el trabajo de los marineros para regenerar los bancos. Oujo admite que la petición busca, de paso, frenar la macrodepuradora.

"Nosotros, que fuimos capaces de parar un desastre como el del Prestige con nuestras manos y barcos, no vamos a permitir que nos conviertan en un gran vertedero", advierten los vecinos.

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