Italia abre la vía para 'desconectar' a una mujer que lleva 15 años en coma

El Tribunal Supremo fija condiciones para dejar morir a Eluana como piden sus padres

El caso de Eluana Engralo vuelve a abrirse. La Corte di Cassazione italiana -el equivalente del Tribunal Supremo- emitió ayer una sentencia por la que tendrá que volver a estudiar el caso de Eluana, una mujer de 34 años que lleva 15 en coma. Su padre lleva años embarcado en una dura batalla legal para que se deje de alimentar artificialmente a su hija. Ahora, por primera vez, una sentencia histórica acepta el recurso de su padre. Se introducen, además, novedades jurídicas sobre la posibilidad de practicar la eutanasia en este país.

"Dejad morir a mi hija, tened un poco de dignidad", pide el padre de Eluana
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En una nota emitida por la Corte Suprema, su presidente, Vincenzo Carbone, precisó que la interrupción de la alimentación sólo puede autorizarla un juez "en presencia de dos circunstancias". La primera tiene a que ver con la "condición de estado vegetativo". Una condición que tiene que ser evaluada clínicamente, bajo estándares internacionales y sin lugar a duda.

La segunda circunstancia contempla la voluntad del "enfermo", y establece que hay que demostrar que, "vistos los convencimientos éticos, religiosos y filosóficos del paciente, éste habría rechazado la continuación de la terapia". En definitiva, dice "que se pruebe que se trata de un estado vegetativo irreversible y que se compruebe que Eluana, en el caso de poder elegir, habría preferido no continuar el tratamiento".

Después de esta sentencia, el Tribunal de Apelación de Milán, aunque en una diferente sección a la que ya denegó esta posibilidad al padre de Eluana, tendrá que volver a estudiar su petición. El Supremo especificó que "actualmente hay una carencia legislativa que proporcione las indicaciones en casos de petición de suspensión de tratamientos médicos".

Eluana lleva en coma 15 años. Desde que en 1992, cuando sólo tenía 19, un gravísimo accidente de coche la dejó en coma irreversible, fue internada en el hospital de la ciudad de Lecco, al norte de Milán. Desde entonces vive como un vegetal, en una cama y es, como dice su padre, sólo un cuerpo en las manos de quienes la asisten.

Doce meses después del accidente (un límite acordado internacionalmente), el diagnóstico de su coma "irreversible" se pudo considerar "definitivo". Fue entonces cuando empezó para su padre, Beppino Englaro, un largo peregrinar por las consultas con los especialistas, y una tremenda batalla legal para poder "desenchufar" las máquinas que mantienen con vida artificialmente su hija. En 1999, obtuvo su primera sentencia contraria, la del tribunal de Lecco. Poco después también el tribunal de Milán rechazaría las peticiones de Engralo para que se dejase de alimentar a Eluana.

En 2002, en el décimo aniversario del accidente que dejó en coma a la joven, su padre retomó su batalla. Hizo llamamientos en los medios de comunicación, y escribió al entonces presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, y a otras autoridades pidiendo "un acto de humana piedad". En 2003 se declaró otra vez inadmisible el recurso presentado por el abogado de la familia, Vittorio Angiolini. En 2005, Angiolini presentó otro recurso ante el Tribunal Supremo. El debate internacional acerca de la eutanasia cambió las perspectivas: esta vez el recurso fue aceptado. Ahora el juicio se vuelve a abrir.

Angiolini se mostró muy satisfecho con la decisión de la Corte, "me parece que en esta sentencia se afirma un principio de derecho correcto", dijo. Ahora queda por demostrar cuáles serían las voluntades de la paciente, "el principio de la voluntad es delicado", afirmó el abogado de la familia, "seguramente Eluana tenía esa voluntad antes del accidente, pero también es cierto que tenía 19 años y tenía muy buena salud", dijo.

"Desde el 18 de enero de 1992, cuando tuvo el accidente, Eluana no ha existido", dijo sin dudar a Corriere TV Beppino Englaro, que lleva años pidiendo que "cese la agonía" que está viviendo su hija. Engralo afirmó que estaba seguro de poder ganar su batalla para que Eluana deje de ser alimentada artificialmente, aunque es consciente de que esto le puede llevar mucho tiempo. "Desconectad las máquinas, dejad morir a mi hija, tened un poco de dignidad", repitió.

Eluana Englaro antes del accidente.
Eluana Englaro antes del accidente.ASSOCIATED PRESS

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