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Zapatero rechaza de plano la consulta y exige a Ibarretxe que logre el consenso entre los vascos

El presidente dice que el plan del 'lehendakari' "no es ni siquiera una propuesta, sino sólo una idea"

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, adelantó ayer la respuesta que hoy dará al lehendakari, Juan José Ibarretxe. Le dirá que su nuevo plan soberanista "ni siquiera es una propuesta en términos formales sino tan sólo una idea, [...] que rechazará por ilegal".

También le reprochará su carácter "unilateral" y, por tanto, le exigirá un acuerdo previo entre los partidos vascos que sea "plural y transversal", esto es, que cuente con el consenso de nacionalistas y no nacionalistas.

Zapatero advierte de que nunca discutirá nada "que intente rebasar la Constitución"

El presidente cree que la iniciativa de Ibarretxe "tiene mucho que ver con las elecciones"

Así lo manifestó en el Foro Abc, a menos de 24 horas de cita con Ibarretxe en La Moncloa. Es la octava entrevista entre Zapatero e Ibarretxe en lo que va de legislatura y se celebra 20 días después de que el lehendakari anunciase en el Parlamento vasco su nuevo plan soberanista.

Ibarretxe, según anunció el 28 de septiembre en la Cámara de Vitoria, pretende lograr de Zapatero un compromiso para que acepte el derecho a decidir -o derecho de autodeterminación- de los vascos, y lo incluya en la Constitución. Aunque Ibarretxe no urgirá a Zapatero a que le responda, ya previó, en su intervención del día 28, los pasos siguientes: llevar la decisión al Parlamento vasco en junio para que éste formule una primera consulta, que denomina habilitadora, en octubre de 2008; un acuerdo posterior entre los partidos vascos, que darían forma al pacto con Zapatero, si éste se produjese; y, finalmente, en otoño de 2010, un referéndum resolutivo.

Por ello, Zapatero puso ayer el acento, en su intervención pública, en que pondrá la barrera inmediatamente y no habrá ese primer compromiso que pretende Ibarretxe con él. Y le advertirá de que, antes de tratar de alcanzar "un acuerdo entre Euskadi y el Estado, logre un acuerdo entre los vascos", que sea "plural y transversal"; esto es, en el que participen los partidos nacionalistas y no nacionalistas.

Con ello, Zapatero evocaba, también, las razones por las que el Congreso rechazó el primer plan soberanista de Ibarretxe en febrero de 2005, con los votos del PSOE y PP. Aquel plan fue rechazado no sólo por su planteamiento confederal. Lo fue, sobre todo, por no contar con el respaldo de los partidos no nacionalistas, PSE y PP, que representan cerca de la mitad del electorado vasco.

El presidente del Gobierno también abordó otro aspecto del nuevo plan Ibarretxe, que hoy trasladará al lehendakari: la "ilegalidad" de la consulta. "Igual que yo no puedo nombrar a los miembros del Ejecutivo vasco, el lehendakari no puede convocar una consulta porque la regulación está muy clara en la Constitución. Podemos discutir sobre el autogobierno, pero nunca discutiremos sobre nada que intente rebasar la Constitución", alegó.

Recordó que, según la norma fundamental, el lehendakari sólo puede convocar un referéndum como consecuencia de una reforma estatutaria. Las consultas, según el artículo 92 de la Constitución, sólo pueden ser iniciativa del presidente del Gobierno, con autorización de las Cortes.

Zapatero dio otra razón para rechazar el plan de Ibarretxe: la presencia del terrorismo de ETA, con la ruptura del alto el fuego el pasado 5 de junio. Señaló que la prioridad de "la inmensa mayoría de la sociedad vasca" es que "se acabe con el horror del terror"; aludiendo aa que la propuesta del lehendakari divide a la sociedad vasca entre nacionalistas y no nacionalistas cuando los demócratas deben estar unidos contra ETA. El propio Ibarretxe aseguraba, hasta el 28 de septiembre, que sólo propondría una consulta en ausencia de violencia. Un planteamiento que compartía con el aún presidente del PNV, Josu Jon Imaz, que siempre consideró que la violencia condicionaba cualquier consulta.

Ante la suma de argumentos jurídicos y políticos contrarios al nuevo plan Ibarretxe, Zapatero trató de quitar importancia al desafío del lehendakari. "La democracia española es muy fuerte y el sistema constitucional funciona de manera virtuosa de forma que nadie puede hacer algo para que la ley no le habilite", aclaró.

Descartó cualquier "medida extraordinaria", como la suspensión de la autonomía u otra, para impedir la celebración del referéndum, pues "Ibarretxe no llegará a celebrar esa consulta porque no lo puede hacer". "Conozco muy bien los resortes que tiene el Estado, lo que representa el Poder Judicial", añadió.

Por ello, por la "imposibilidad de la consulta", Zapatero no dudó en atribuir la motivación del nuevo plan Ibarretxe a "las elecciones y con quién ha de ser candidato del PNV". Con ello aludía a que el objetivo de Ibarretxe, con su plan y su previsible rechazo, sería movilizar en su favor todo el voto nacionalista en las elecciones generales y autonómicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de octubre de 2007