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Zapatero asegura que España aguantará la crisis y avanzará más en política social

El presidente estrecha las relaciones con Brasil y su alianza política con Lula

España tiene "la fortaleza económica evidente y la solidez necesaria de sus instituciones financieras" tanto para afrontar la crisis desatada por los créditos basura en EE UU como para que el Gobierno siga desarrollando su política social, pese a las polémicas. Así lo aseguró ayer el presidente José Luis Rodríguez Zapatero en presencia del líder brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que corroboró sus palabras tomando como modelo la economía española. El presidente del Santander, Emilio Botín, respaldó a ambos y alabó su liderazgo en el espacio económico iberoamericano.

La primera visita oficial de Lula a Madrid, con la intención declarada de pedir "ayuda para transformar definitivamente a Brasil en una nación desarrollada", derivó así hacia un discurso que incide directamente en el clima pre electoral español y en los rifirrafes del Gobierno y la oposición de estos últimos días.

La audiencia fue, en este caso, especialmente cualificada, ya que incluyó a medio centenar de presidentes de las mayores empresas españolas, que acudieron a La Moncloa para acompañar a Zapatero y Lula en la presentación por éste del Plan de Aceleración del Desarrollo de Brasil (PAC), un proyecto para invertir en los próximos cuatro años 250.000 millones de dólares en energía, comunicaciones e infraestructuras.

Ante ese público, Zapatero defendió las medidas sociales que ha anunciado, porque España "puede hacerlas", ya que su coste restaría como mucho "unas dos décimas al superávit actual, del 1,8%", sobre el PIB, algo, añadió, que no tiene ningún otro país de la UE. También porque no van a restar ni un euro del bolsillo de los españoles, dado que la mayoría de ellas, como los premios de natalidad o el apoyo a la vivienda, consisten en deducciones y desgravaciones, no en aumento del gasto. El presidente señaló que así cumplirá su promesa de no incrementar la carga fiscal y saldrá al encuentro de la demanda del PP de rebajar los impuestos.

Zapatero justificó, finalmente, las medidas porque ayudan "a la economía y a la productividad", pues eso es lo que ocurre cuando se concilia la vida laboral y familiar, cuando se incrementa la natalidad y cuando se facilitan los alquileres de vivienda, de manera que los jóvenes se independicen más fácilmente y adquieran movilidad laboral.

"La política social es política económica y de país. Y aunque a algunos no les guste, este país va a ser así", concluyó el presidente, que presentó a Lula como un afín y paradigma del político que está impulsando la disciplina, el crecimiento y el desarrollo social.

"Te admiro y te aprecio", le dijo a su huésped. "Las circunstancias internacionales nos van a permitir demostrar la solidez de nuestras economías. Hoy más que nunca se requiere una economía preparada para afrontar los desafíos. La nuestra lo está y la de Brasil, también", añadió.

Brasil, a salvo de la crisis

El presidente brasileño se mostró igualmente convencido de que "la crisis financiera no va a penetrar las fronteras de Brasil". Un país, destacó, que ha pasado en cuatro años de 16.000 millones de dólares en reservas a 160.000 millones. "La crisis es de EE UU, son ellos los que tienen que resolver el problema, y así se lo diré a Bush el próximo 24 de septiembre en Nueva York", la víspera de la apertura de la Asamblea General de Naciones Unidas. También Zapatero estará presente en la cita.

Emilio Botín confirmó que Brasil "tiene hoy el doble de reservas internacionales que de deuda externa, y no debe un duro a los mercados internacionales". También dijo que Zapatero y Lula son los mandatarios "con más vocación de liderazgo del espacio económico iberoamericano, dos políticos que sueñan con que sus países progresen, maduren y se modernicen".

El presidente español y el líder brasileño coincidieron en que el encuentro de ayer marca "una nueva fase" en las relaciones económicas bilaterales, que todavía son modestas para las posibilidades, según señaló Lula, y también en las políticas, que se benefician del apoyo común al multilateralismo, a la reforma de la ONU, la Alianza de Civilizaciones y la lucha contra la pobreza.

Lula restó importancia a la división entre reformistas y populistas en América Latina. Recordó que, aunque más graves fueron los enfrentamientos entre Francia y Alemania, en medio siglo se construyó la UE. "Nosotros tardaremos menos", aseguró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de septiembre de 2007