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domingo, 16 de septiembre de 2007
Entrevista:

Grete Hovelsrud, la mujer polar

Está dando la voz de alerta del deshielo, de los efectos que ya está causando el cambio climático en las poblaciones del Ártico. Pero nada de despachos y teorías. Sobre el terreno. Esta antropóloga noruega trabaja a pie de glaciar, se desplaza en kayak y no tiene miedo a los osos polares.

Deslizarse con un kayak a través de un paisaje inigualable de agua helada, montañas, glaciares y silencio, y descubrir que has sido seleccionado como plato del día para un oso polar, no forma parte de la rutina. Salvo si el lugar se llama Spitsbergen, una isla en medio del océano Ártico, y el trabajo ?una empresa que lleva toda una vida? consiste en conocer la vida y problemas de las poblaciones humanas que sobreviven en una de las latitudes más frías de la Tierra. "En realidad, los osos son extremadamente peligrosos. No hay que tomárselos a broma", dice Grete Hovelsrud, directora de Investigación del Centro para la Investigación Internacional del Clima (siglas CICERO en inglés), en Oslo. "No puedes ir al baño en una cabina [separada de la casa] si no vas armada. Al salir, uno puede toparse con un oso que se ha interpuesto en el camino de vuelta al hogar, y entonces ¿cómo lo rodeas?", explica esta jovial noruega que se ríe al admitir que ha alcanzado la cincuentena. En Spitsbergen, a 950 kilómetros del Polo Norte, donde el sol brilla en junio durante las 24 horas del día y la oscuridad domina inviernos de cuatro meses, los osos atacan igualmente a las personas. Uno no puede aventurarse aquí solo y desarmado. Las masas de hielo flotante del océano Ártico, que rodea la isla, suelen albergar algunos, aunque también merodean por la costa. "Estaba en mi kayak con dos colegas americanos y debía protegerles. Era la única que llevaba armas. Navegábamos a lo largo de la costa y el oso nos miró, y se zambulló, nadando; lo hacía de maravilla". El animal se dirigió resuelto hacia ellos y Hovelsrud no tuvo más remedio que disparar al aire para ahuyentarlo. Es lo habitual. Matan para alimentarse, y hay que defenderse. Ella confiesa que nunca se ha visto obligada a disparar directamente contra uno de estos gigantes blancos, aunque no lo dudaría. "A veces, la gente tiene que abatirlos cuando se acercan demasiado. Cuando te topas con ellos, suelen estar hambrientos, o con sus crías. Los jóvenes machos son muy curiosos. En una ocasión volvía a mi tienda y descubrí que uno estaba haciendo una bola con ella".

"El hielo en el Ártico se forma ahora más tarde y es más delgado. Ha cambiado el clima y se encuentran mosquitos en el polo"

"El 25% de las reservas de petróleo están bajo el hielo. Ahora son inaccesibles, pero cuando se funda se podrá llegar a ellas"

Los osos polares constituyen un riesgo añadido a su trabajo como antropóloga. Ella interioriza el peligro. Confiesa que no recuerda muchas situaciones de riesgo, o que, simplemente, desea olvidarlas sin mostrar presunción. Durante los últimos diez años, Hovelsrud se ha ocupado de investigar de qué manera el deshielo y el calentamiento global afectan a las vidas y los recursos de las poblaciones indígenas a lo largo de las naciones árticas. Las temperaturas medias anuales en esta zona tan sensible del planeta se han doblado en comparación con las del resto del mundo, y si los modelos climáticos resultan acertados, los gases invernadero podrían añadir siete grados centígrados de más al Ártico en los próximos cien años. Pero ¿cómo afecta a la gente que ha vivido aquí desde hace más de diez milenios? Responder a esta cuestión requiere abandonar la bata blanca y ponerse en la piel de las comunidades indígenas. Hovelsrud ha convivido con familias en la isla de Baffin, en el Ártico de Canadá, y en Groenlandia. Se precisa una fuerza vital, el optimismo que recorrió la sangre de los exploradores noruegos cuyos nombres, con sólo pronunciarlos, se transforman en mitos en Oslo, la ciudad natal de Hovelsrud: Roald Amundsen ?que alcanzó el Polo Sur por vez primera en diciembre de 1911? o Helge Ingstad, el legendario explorador noruego que encontró los restos de una nave vikinga en la isla canadiense de Newfoundland, prueba de que allí los vikingos llegaron 500 años antes del descubrimiento de América por Colón.

En este Año Polar Internacional (IPY) se aborda por vez primera este asunto, y en su condición de miembro del IPY, Hovelsrud vino recientemente a Barcelona para dar una conferencia en la Fundación Caixa Catalunya.

¿En qué circunstancias estaba usted cuando los pobladores del Ártico le contaron que algo estaba ocurriendo con el clima?

Me encontraba en la parte occidental de Groenlandia, en una aldea llamada Ilulissat. Los esquimales allí pescan el halibut groenlandés (un tipo de fletán), y lo hacen encima del mar helado, desde donde arrojan sus cañas. Me dijeron: "El hielo no se aguanta, ya no hay más hielo en invierno". Así que no podían salir a pescar. Empezaron a hablar de ello hace unos cinco, quizá siete años.

Andar encima de un mar helado tan frágil debe de ser peligroso.

Ellos han sufrido muchos accidentes. Los esquimales de Canadá también tienen problemas. Ahora el hielo se forma más tarde en otoño y se funde antes en primavera. La estación se ha acortado y las condiciones del hielo han cambiado. Es más delgado por lo que te puedes hundir con tu moto de nieve o el trineo.

¿Le ha ocurrido alguna vez?

Bueno, he caminado sobre un hielo que parece casi un mousse. Asusta bastante, puedes hundirte y desaparecer. En Groenlandia me sucedió en una ocasión. Habíamos salido con la población indígena a una cacería de focas, llevaba ocho perros. El sol brillaba y el hielo empezó a deshelarse con bastante rapidez. Regresábamos a casa y descubrimos que estábamos sobre esta especie de mousse helado, y que los perros avanzaban nadando en ese hielo.

En su investigación como antropóloga, ¿qué tipo de información le está suministrando la gente que vive en el Ártico?

Me cuentan que el tiempo meteorológico se está haciendo más impredecible. Las condiciones del hielo y la nieve no son tan fiables como antes. Los cazadores capturan animales que dependen del hielo, como las focas, y si no hay hielo, surgen los problemas. Además te dicen que el sol está más fuerte, la insolación es más aguda. También hay observaciones acerca de un número mayor de inundaciones y vientos en diferentes épocas del año que no tendrían por qué suceder, lluvias, nieve? y más mosquitos en algunos lugares.

¿Mosquitos en el Ártico?

Los veranos son más calurosos, y las temperaturas, más cálidas. Suena extraño, puedes encontrar mosquitos en las regiones polares, no hace frío durante los veranos y son suficientes para que los mosquitos? [hace un gesto abriendo las palmas de las manos para indicar que florecen. Y luego especifica que los mosquitos incordian a los caribúes y las personas, y son más grandes que los mosquitos normales].

¿Cómo se están incorporando estas observaciones a los esquemas y la maquinaria de los científicos?

Bueno, en estos momentos estoy trabajando con algunas poblaciones de samis en el norte, que pastorean con los renos, y también con pescadores inuit y esquimales en el Ártico. Les pregunto qué es lo que perciben que está cambiando. La mayoría hablan sobre la temperatura, sobre todo los que salen a pescar en el mar con sus pequeños botes, y me describen los tipos de peces que están llegando. También comentan sobre la temperatura del aire, las lluvias y la nieve. Después me pongo en contacto con los meteorólogos para que realicen predicciones climáticas a escala reducida aplicadas a una región en particular. Primero me informo de las necesidades de las poblaciones locales y luego les pido a los meteorólogos que me digan cómo va a ser ese futuro climático. Con esa información, vuelvo para hablarles de un aspecto en particular. Por ejemplo, las precipitaciones de nieve. Los pastores de renos no desean tener mucha nieve en invierno, ya que los animales tienen que abrirse paso a través de la nieve para conseguir el alimento. Las predicciones sugieren que habrá más nieve en el futuro, aunque aún no tenemos todos los datos. Lo que nos interesa es saber lo que va a pasar con la pesca o las poblaciones de focas. O con la navegación en todo el mundo a través de la ruta marítima del norte (que conecta el Atlántico y el Pacífico a través del norte de Rusia y Siberia), ruta que está congelada a lo largo de las costas rusas. Si ese hielo desaparece, van a llegar los barcos. En vez de transitar a través de Japón, podrían navegar a lo largo de las costas rusas hasta Noruega. Lo que acarreará problemas como mareas negras si se producen derrames de petróleo por culpa de naufragios Es también un asunto de dimensión internacional, no sólo local.

Hovelsrud confiesa que era una niña cuando empezó a leer los libros de los grandes exploradores noruegos, como Amundsen, Helge Ingstad o Fridjopj Nansen. Fue como un hechizo. "A los diez años ya leía sobre los esquimales nunamiut (que subsisten a base de cazar caribúes y comerciar con aceite de ballena en el norte de Alaska), y me interesaba cómo sobrevivían en el Ártico". Puso en práctica algo que aprendió de los exploradores y sus largos viajes en un bosque cercano a Oslo, al recoger piñas de un pino noruego (Picea abies, el árbol de Navidad). Hovelsrud quería hacer una infusión para su familia y evitar que contrajeran el escorbuto. "Así fue como empezó todo, una niña de diez años creciendo en Oslo", reconoce ahora.

No tardó en criar y tener su propio equipo de perros de trineo, lo que la empujaría más adelante a realizar incursiones a través de las montañas y bosques noruegos, siempre acompañada de su padre, que la enseñó a sobrevivir y sentirse segura en un ambiente muy duro para los humanos. Y a pesar de que Hovelsrud procede de un país como Noruega, donde se presupone que hay igualdad de oportunidades para los dos sexos, las cosas no fueron fáciles al principio. "Tenía unos veinticuatro años cuando empecé a trabajar para el Instituto Polar Noruego, y al pedir mi indumentaria, no tenían ropa para mujer. Tuvieron que comprarla. Me di cuenta de que estaba rompiendo barreras".

Más adelante, Hovelsrud obtuvo un puesto como ayudante de investigación en una estación científica en Spitsbergen, donde su labor se centraría en censar poblaciones de renos y estudiar sus hábitos alimenticios. Y su interés basculó para dedicarse a estudiar a las personas que los criaban, los sami. Según confiesa, ella iba a realizar estudios sobre los osos polares, pero en ese momento decidió un cambio de rumbo: los salvajes escenarios de Spitsbergen por un doctorado en Estados Unidos en la Universidad Brandeis en Massachusetts. Posteriormente volvería a Groenlandia para vivir en una aldea llamada Isertoq, en la parte oriental de la isla. "Durante 18 meses aprendí a vivir como los inuits". Hovelsrud se había convertido en una antropóloga social, algo que había deseado ardientemente desde niña.

¿Cuál es la filosofía de vida que tienen los esquimales?

Su vida está ligada a la caza de focas, morsas, aves, peces y ballenas. En sus casas ahora tienen televisión y gafas de sol, y parece que viven como nosotros, pero no piensan como nosotros. Ellos tienen una fuerza interior que les guía y conecta con el entorno. Combinan la tecnología moderna con sus conocimientos tradicionales sobre el medio ambiente.

La imagen que se tiene de ellos es la del esquimal dentro de su iglú de hielo.

No todos los esquimales usan el hielo para fabricar sus casas. Ocurre en Canadá. Pero nunca en Groenlandia. Durante el invierno viven en casas de piedra y turba. Y en el verano, en tiendas hechas con pieles. Para construir un iglú tienes que disponer de una clase especial de agua de mar helada.

Durante su estancia en Spitsbergen, su interés pasó de los renos y sus costumbres a los sami que los criaban. ¿Por qué?

Quería saber cómo pensaban, cuál era su forma de vida. Por entonces realicé muchos viajes interesantes en kayaks por Spitsbergen, una zona muy remota, y fue una parte muy importante de mi experiencia. Viví allí unos dos años. Spitsbergen está casi en el Polo Norte, el sol nunca se pone allí en verano, se cuelga en el cielo y permanece ahí. Y durante el invierno nunca sale, hay oscuridad. Y eres testigo de las auroras boreales. Puedes incluso oírlas.

¿A qué suena una aurora boreal?

Hacen un sonido muy extraño. Cuando estás fuera, en la tundra, el silencio es total. Todo lo que tienes es nieve, hielo y montañas. Entonces sobreviene una aurora, es como un flash que hace una especie de hssssss (como un silbido) y atraviesa todo el cielo. Incluso en la oscuridad puedes ver cómo los colores encienden el firmamento. Estuve allí a principios de los ochenta, en una estación científica perdida en medio de la nada, donde sólo vivíamos tres personas.

Volviendo a sus estudios con las poblaciones sami y sus renos, ¿no le parece chocante que precisamente por el calentamiento global vaya a haber más nieve en invierno, lo que pondrá en peligro su subsistencia?

Sí. Aunque no se trata sólo del clima, hay otros aspectos. El mercado de la carne de reno tiene regulaciones que se combinan con el cambio climático. Otro tema crucial para la comunidad de los sami y los renos es la congelación. Con temperaturas por debajo de los cero grados y lluvia se forma hielo en todas partes, lo que resulta peligroso para las plataformas petrolíferas, la navegación de los barcos pequeños de los pescadores, el pastoreo de los renos, las carreteras?

No es lo mismo nieve que hielo, y según las predicciones, se esperan más precipitaciones en las latitudes del norte por culpa del cambio climático. ¿Está de acuerdo con este escenario?

Sí, lo que esperamos es un aumento de las temperaturas, y mayor cantidad de lluvias extremas y tormentas muy intensas que pueden causar inundaciones.

A pesar de todo, se ha dicho que los países del norte también pueden beneficiarse del cambio climático.

Habrá una mejora de la agricultura y un mayor número de cosechas, quizá hasta dos anuales. Ahora es muy difícil cultivar nada en el norte. Aumentará el número de árboles y habrá más especies de peces. En lo que respecta al petróleo, se abrirán más campos petrolíferos. El 25% de las reservas mundiales están localizadas bajo el hielo. Ahora son inaccesibles, pero cuando el hielo se funda se podrá llegar hasta ellas. Lo que ocurre es que el petróleo es el que causa el problema con el clima, por lo que esto es una amarga paradoja.

No parece que esté muy contenta con la idea.

Bueno, no me defino como una ecologista, pero puedo ver dónde está el problema. Si nuestro acuerdo es que vamos a quemar combustibles fósiles, debemos encontrar una manera de limpiar todo esto.

¿Cuántas personas viven hoy día en el Ártico y en las latitudes más septentrionales?

Probablemente, entre cuatro y cinco millones.

Es un número muy alto.

Si se incluye a todos los noruegos, las cifras aumentan. Pero las poblaciones de inuits rozan los 150.000, al igual que los sami a lo largo de Rusia? y si contamos todos los grupos indígenas se llega a los cuatro millones. Es una zona poblada desde hace mucho tiempo, con una gran variedad cultural.

¿Puede el deshielo dañar sus casas y estructuras?

Está ocurriendo en Alaska, en algunas partes de Canadá y Rusia, aunque no en Noruega ni en Groenlandia. Si el permafrost (capa de hielo permanente) se descongela, las estructuras construidas sobre él se hunden. Cuando el permafrost se calienta, es como si fueras andando o conduciendo a través de un terreno pantanoso y destruyes la tundra. La erosión es otro de los problemas. El cambio climático aumenta el riesgo de tormentas y eleva el nivel del mar. Y debido a que el hielo se está retrayendo, la acción de las tormentas se incrementa, llevándose el suelo que aguanta las casas. Eso está ocurriendo ya en Alaska.

El mar helado es uno de los ecosistemas más complejos y fascinantes. En condiciones habituales, la nieve y el hielo rebotan entre el 85% y el 90% de la energía de la luz solar. Sin embargo, el calentamiento hace que la nieve y el hielo se formen más tarde en otoño y se derritan antes en primavera, dejando zonas de tierra y agua al descubierto ?que refleja tan sólo un 10% de la energía?, por lo que la absorción aumenta, explica Hovelsrud. Es como un ciclo retroalimentado. "El hielo se funde ahora mucho más rápidamente". ¿Cuánto puede durar este mar helado? ¿Va a desaparecer, como se ha sugerido, en cincuenta años? Esta investigadora noruega no se aventura a hacer predicciones, pero dice que las observaciones están arrojando resultados que son incluso peores que lo que dicen los modelos computerizados. Por ejemplo, se ha comentado que los hielos de Groenlandia podrían fundirse completamente en un milenio. Con un pie en esta isla, ¿qué se puede decir? "El hielo de debajo se está fundiendo, y esto es algo que no detectan las fotos de satélite". Ella asegura que toda esa agua helada va a los ríos y desemboca en el Atlántico norte. Hay una gran incertidumbre acerca de cómo afectará esta entrada de agua tan fría a la circulación oceánica y, por tanto, al clima.

¿Qué población del Ártico en particular va a sufrir con más intensidad los efectos del calentamiento?

Los cazadores de focas, que dependen de los animales que viven sobre el hielo, son los que van a correr más riesgos. Ellos viven en un mundo cuya cultura depende casi en su totalidad de la caza. Si no hay hielos, no hay animales. De ahí el peligro. Son comunidades que viven fundamentalmente en Canadá y en parte de Alaska. Me refiero a los cazadores esquimales, no a la gran caza comercial de focas.

¿Cuál va a ser su siguiente proyecto?

En este Año Polar Internacional se está incluyendo por vez primera esta dimensión humana. Ahora estoy trabajando en un proyecto llamado CAVIAR (siglas en inglés de Adaptación y Vulnerabilidad de las Comunidades en las Regiones Árticas), que incluye las ocho naciones árticas. Intentamos comprender lo vulnerables que pueden ser estas poblaciones y la forma en que se adaptan a los cambios y sus necesidades. Pero en mi próximo proyecto quiero comparar lo que está sucediendo en el Ártico con los pequeños Estados de las islas del Pacífico y del Caribe.

¿Qué tipo de similitudes ofrecen? Me refiero a la gente del Caribe que va a sufrir el calentamiento global y los pobladores del Ártico.

Si se examina a las comunidades costeras de la mayoría de estas islas, se encuentran los mismos problemas. El aumento del nivel del mar, las temperaturas más altas en las aguas del Caribe y del Pacífico, que están destruyendo los corales y afectando a la pesca; en el Ártico sería el deshielo. O la erosión, como consecuencia de la entrada de las aguas en las tierras interiores de las islas, al subir el nivel del mar. Les quedan muy pocas opciones, ya que dependen de la pesca, o de la caza. También está el hecho de que la mayoría son pobres, y sus voces no resuenan tan alto como las de los países grandes. Nuestro proyecto lo hemos bautizado como "Muchas Voces Fuertes".

Deben de encantarle los perros. Supongo que establece una conexión muy especial con ellos. ¿Los crió desde pequeña?

Los amo, me encantan. Sí, son huskies groenlandeses, que son aún más grandes que los huskies siberianos.

¿Por qué son tan útiles?

Son muy resistentes. Y extremadamente valientes. Yo me he encontrado alguna vez en una montaña del norte en una situación en la que no puedes abandonar la tienda por el frío intenso. Ellos se quedan fuera, pero acurrucándose cerca. Levantas la tienda, y están listos para reemprender la marcha. Son compañeros muy resistentes que no se rompen, como ocurre con las motos de nieve. En una tormenta de nieve siguen al perro líder. Yo tenía una hembra líder, se llamaba Kiuwa, y el padre Targ [y a continuación enumera los otros nombres de los hijos de Kiuwa: Skurk y Junior; un nieto, Mikkel; un tío llamado Nuuk, y otro, Chox]. Saben encontrar su camino a través de una tormenta, especialmente la hembra. En una de esas tormentas de nieve no ves absolutamente nada. Cuando viene, tienes que armar la tienda, meterte en ella, asegurarla, alimentar a los perros y esperar a que el temporal termine. Y una tormenta puede durar días.

¿Piensa volver a tener sus propios perros como en el pasado?

Bueno, no es sencillo. Tienes que entrenarlos, alimentarlos, y puede imaginar la cantidad de alimento que necesitan, ya que cada uno pesa 40 kilos, son grandes. Aunque si decidiera dejar de ser una científica, podría hacerlo de nuevo.

LEILA MÉNDEZ

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