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La Noche en Blanco apuesta por la creación contemporánea

Nació en los fríos países nórdicos, donde las noches luminosas del verano invitan a no quedarse en casa. París lo adoptó en 2002 y le dio forma. Se expandió a Bruselas, a Roma, a Riga. Y una noche de verano del año pasado llegó a Madrid, y se convirtió en una de las principales y más exitosas apuestas culturales de la capital. Se trata de La Noche en Blanco (www.esmadrid.com/lanocheenblanco), una iniciativa que el próximo 22 de septiembre, entre las 21.00 y las 7.00, llenará la noche de Madrid de propuestas artísticas gratuitas.

"La gran fiesta de la cultura madrileña". Así definió ayer Alicia Moreno, delegada de las Artes del Ayuntamiento de Madrid, la iniciativa durante la presentación oficial. La Noche en Blanco de este año presenta novedades de planteamiento, estrena comisario general -Pablo Berástegui, navarro de 39 años y director de PHotoEspaña entre 2003 y 2006- y pretende corregir algunos fallos de la edición anterior. La asistencia el año pasado superó todas las expectativas: más de 600.00 personas pasaron por alguna de las exposiciones y actuaciones de la pasada edición, y ello provocó colas y problemas de movilidad. Por eso este año se han preferido actividades más duraderas frente las actuaciones cortas, y se da un mayor protagonismo a los espacios públicos.

"Los tres pilares de La Noche en Blanco", según Berástegui, "son promover la ciudad como lugar de encuentro y creación, fomentar medios de movilidad distintos al coche y acercar la creación contemporánea al gran público". La iniciativa cuenta con un presupuesto de 1,75 millones de euros (contratar a una compañía importante de teatro para una noche puede costar unos 300.000) para poner en marcha casi dos centenares de actividades, el 80% de las cuales han sido concebidas para el evento. "Nos parecía muy importante ser capaces de generar obra nueva", explica Berástegui, "por eso hemos invitado a los artistas a que realicen proyectos específicos para el evento". Así, los ciudadanos convertirán el edificio España en una gigantesca instalación lumínica ideada por Ron Haselden; Antoni Muntadas convertirá las colas en arte, y Chema Alvargonzález hará lo propio con las palabras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de septiembre de 2007