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Reportaje:EL 'BOOM' DEL ESPAÑOL

¿Hablas rioplatense?

Buenos Aires está de moda. Miles de estudiantes viajan cada año a la capital argentina para aprender castellano. La clave del éxito: precios asequibles y clases complementarias de tango

Jorge Marirrodriga

Cristopher es un profesor irlandés que se maneja perfectamente en la suavidad del acento argentino -oficialmente llamado variante rioplatense del castellano- y para quien palabras como remera, boliche o bondi son ya familiares. Su primer asalto al castellano lo realizó hace dos años en la española Cáceres y de allí salió contento con la gente pero desilusionado con el idioma. "Era un acento muy cerrado. No entendía nada". Ahora ha cruzado el Atlántico para aprender español, al igual que otros miles de personas que, en los últimos años, están convirtiendo la capital argentina en uno de los focos de enseñanza de la lengua de Cervantes.

A pesar de que queda a unas ocho horas de avión desde Estados Unidos y a, al menos, doce desde Europa, jóvenes y mayores de ambas regiones del mundo eligen cada verano Buenos Aires para aprender español. "El boom del español es mundial. Pero acá vivimos uno doble, ya que Argentina está de moda, y esto explica el crecimiento sostenido de turismo idiomático. Del 2004 al 2006 creció en un 60%", apunta Marcelo García, Presidente de la Asociación De Centros de Idiomas, la única existente en América Latina. Una de las principales razones de este crecimiento es el precio por el que se puede aprender la lengua que ya hablan 400 millones de personas en el mundo. Un curso intensivo de dos semanas, con cinco horas de clase diarias más actividades complementarias, como lecciones de tango, excursiones y conversaciones sobre costumbres argentinas sale por 200 euros, es decir a unos cinco euros la hora de clase en grupos que nunca sobrepasan los siete alumnos.

"La mayoría de los estudiantes tiene entre 20 y 35 años y hay de todo. Algunos vienen solos, otros en pareja e incluso hay grupos de amigos que deciden aprender un poco de español antes de viajar por Latinoamérica", indica Cleia Sartori, directora del International Bureau of Language, una escuela de idiomas situada en pleno centro de Buenos Aires, en cuyos pasillos se cruzan, además de brasileños -cuyo país al fin y al cabo hace frontera con Argentina-, estadounidenses, australianos, italianos, franceses y británicos, entre otras nacionalidades.

Simon es un fisioterapeuta australiano nacido en Melbourne que aprende español antes de dirigirse a su próximo destino: Bolivia. "La verdad es que en Buenos Aires se aprende español, pero se duerme poco", reconoce mientras, a su lado, Francesco, un estudiante romano de letras, asiente. Su palabra favorita es "boliche", esto es: discoteca. Niega con vehemencia que los precios bajos sean un motivo determinante a la hora de elegir Argentina como destino para aprender español. "También conozco Ibiza", argumenta. "La explosión de la enseñanza del español fue después de 2002. Claro que tiene que ver con el tipo de cambio, pero no es el motivo fundamental por el cual los estudiantes eligen Buenos Aires. Un 34% de los estudiantes dice que el precio no es determinante. Uno de los atractivos principales es el tango y muchos también eligen al país para hacer turismo aventura", subraya Marcelo García.

Ocio y aventura al margen, el estudio del español en Argentina también tiene una vía de reconocimiento oficial en Europa. El Instituto Cervantes, a través de la Fundación Ortega y Gasset Argentina expide a los alumnos que pasan sus exámenes el Diploma de Español de Lengua Extranjera, un titulo oficial español que el año pasado fue obtenido por más de un centenar de alumnos.

El crecimiento de estudiantes de español en Argentina ha dado pie al llamado "turismo idiomático", un sector sobre el que han puesto sus ojos los empresarios argentinos. Y las razones son claras. Cuando se habla de estudiantes se piensa en un menor poder adquisitivo, pero la mayoría de estos turistas son personas con ingresos, como Alexis, una neoyorkina de 28 años que trabaja en una consultora o Sebastien, un parisiense licenciado en Historia. Permanecen más tiempo que los turistas normales en el país, entre cuatro y seis semanas. Y si su experiencia tiene éxito tienden a repetir y a recomendarlo a sus amigos. "El boca a oreja es más eficaz que Internet", asegura Cleia Sartori.

Tal vez sea otro peldaño en la historia del idioma, pero Latinoamérica ya enseña a hablar a español a miles de europeos.

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Sobre la firma

Jorge Marirrodriga
Doctor en Comunicación por la Universidad San Pablo CEU y licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra. Tras ejercer en Italia y Bélgica en 1996 se incorporó a EL PAÍS. Ha sido enviado especial a Kosovo, Gaza, Irak y Afganistán. Entre 2004 y 2008 fue corresponsal en Buenos Aires. Desde 2014 es editorialista especializado internacional.

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