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CARTAS AL DIRECTOR

¿Celebrar la cancelación de deuda?

Observatorio de la Deuda en la Globalización. Càtedra Unesco de Sostenibilidad de la UPC

El pasado viernes 13 de julio, el Consejo de Ministros anunció y celebró por todo lo alto una condonación de deuda a los países más empobrecidos y endeudados del mundo que han aceptado entrar en la iniciativa HIPC (por Heavily Indebted Poor Countries). Con ello, el Gobierno dice cumplir con la disposición transitoria segunda de la Ley 38/2006 del 7 de diciembre, reguladora de la Gestión de la Deuda Externa. Esta disposición obliga al Gobierno a presentar un plan para renegociar y, en su caso, cancelar la deuda soberana de los países HIPC contraída con anterioridad al 31 de diciembre de 2003. Ante este anuncio gubernamental no se puede obviar que los países que aceptan entrar en la iniciativa HIPC tienen que pasar duros exámenes del Fondo Monetario Internacional (FMI) durante varios años. Pruebas que conllevan serios ajustes estructurales para sus economías, con graves costes para la población de estos países. Por ello, cabe decir que estas cancelaciones están condicionadas al cumplimiento estricto de las políticas marcadas por el FMI y difícilmente se pueden justificar para generar nuevas oportunidades de desarrollo de estos países, en el sentido de lograr una mayor soberanía política y económica de los mismos. Así mismo, quedan algunas lagunas importantes que no nos permiten celebrar con el Gobierno dicho anuncio. En efecto, de los 41 países HIPC tan sólo 26 tienen deuda con el Estado español. Sin embargo, el Gobierno tan sólo anuncia la ampliación de cancelación de la deuda de 11 países. Por tanto, no entran en este anuncio los 15 países restantes. A fecha de hoy desconocemos, ya que no se facilitan estos datos, si estos últimos países no han entrado en la cancelación porque no tienen deuda comprometida entre el 20 de junio de 1999 (anterior fecha de corte de cancelación) y el 31 de diciembre de 2003 o por si ha habido un "olvido" gubernamental.

Por ello, y para evitar sospechas posiblemente injustificadas, solicitamos al Gobierno total transparencia sobre los datos y grado de cumplimiento de sus compromisos ante esta iniciativa, desde su inicio hasta la fecha. De la misma manera que le animamos a cumplir, dentro del plazo establecido, los otros compromisos a los que debe de dar cumplimento y que están recogidos en la misma ley, como son, principalmente, la presentación de las leyes que deben modificar los mecanismos que continúan generando deuda en los países del Sur. De no ser así, este anuncio puede convertirse en agua de borrajas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de agosto de 2007