Reportaje:

Hacia una literatura híbrida

Un encuentro de nuevos narradores españoles muestra la variedad de sus desafíos

El pasado jueves terminó en Sevilla el I Encuentro de Nuevos Narradores, que, con el título Atlas literario español, convocaron la editorial Seix Barral y la Fundación José Manuel Lara. Durante tres días, alrededor de cuarenta participantes -entre autores, críticos, periodistas, editores y libreros- se acercaron desde perspectivas diferentes a la literatura que se está haciendo en España y a los problemas a los que se enfrentan sus creadores. El formato elegido fue la mesa redonda. Hubo cinco cada día, así que todos pudieron exponer sus criterios.

La nota esencial es la variedad. Los nuevos narradores que estuvieron en Sevilla (Agustín Fernández Mallo, Ricardo Menéndez Salmón, Luis Manuel Ruiz, Hipólito G. Navarro, José Ángel Mañas, Harkaitz Cano, Cristina Sánchez-Andrade, Milo Krmpotic, Félix J. Palma, Espido Freire, Juan Manuel de Prada, Paula Izquierdo o Lolita Bosch, entre otros) no comparten las mismas influencias, no exploran parecidos caminos, no cultivan las mismas pasiones, no se leen los unos a los otros, no creen en los grupos ni en propuestas colectivas, no les interesa la política. Ni siquiera tienen la misma edad: la mayoría nacieron en los setenta y otros en los sesenta. Muchos se quejaron de lo complicada que resulta la visibilidad en un mundo donde se producen demasiadas novedades y duran muy poco en las estanterías de las librerías. Otros se quejaron de las exigencias del mercado; otros, de que los ignoran; otros, de la falta de apoyos de los medios. Vaya, se quejaron.

Hay otra característica que los emparenta: su interés por el cine. Si se sumaran las referencias que se hicieron a películas y las que se hicieron a escritores, seguramente las primeras ganan por goleada. Se habló poco de literatura. Casi no se mencionó a ningún autor que escriba en español y que pertenezca a una generación cercana.

Estos autores son cosmopolitas, han viajado, tienen una gran familiaridad con la televisión, están sometidos a influencias muy diversas -y casi ninguna tiene que ver con la palabra escrita-, conocen y se sirven de las nuevas tecnologías. El corolario es previsible: cada cual va a su bola, pero todos mezclan referencias variadas y, como regla general, caminan hacia una literatura híbrida.

Muchos de los escritores que estuvieron en Sevilla viven o quieren vivir de la escritura. Así que pasan de transmitir grandes entusiasmos. Prefieren saber qué hay que hacer para salir de pobres.

Más información en http://blogs.elpais.com/el_rincon_del_distraido/.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 29 de junio de 2007.

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