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Exteriores prepara una prueba de ADN para los subsaharianos que quieran traer familiares

El Gobierno justifica su intención en la escasa fiabilidad de los registros africanos

El Ministerio de Asuntos Exteriores estudia someter a pruebas de ADN a los inmigrantes procedentes de varios países subsaharianos que pretendan ejercer su derecho a la reagrupación familiar. En una respuesta parlamentaria, el Gobierno explica que la medida sería aplicada por el consulado en Dakar, que tramita las solicitudes de inmigrantes procedentes de seis países africanos, con el fin de combatir los "numerosos intentos de fraude" que los funcionarios constatan diariamente. La prueba de ADN ya es aplicada por los consulados en China y en Nigeria.

Los extranjeros que residen legalmente en España desde hace al menos un año tienen derecho a solicitar el permiso de residencia, por reagrupación familiar, para su cónyuge, sus descendientes menores y sus ascendientes dependientes. Para ello sólo deben solicitar una autorización en la subdelegación del Gobierno en su provincia. Con esa autorización en la mano, sus familiares pueden pedir un visado en el consulado español más cercano a su residencia en el país de origen.

Pero la ejecución de ese derecho, que aparece recogido en la Ley de Extranjería y en el Reglamento que la desarrolla, no es automática. La misma Ley establece que si los funcionarios del consulado "llegaran al convencimiento de que existen indicios suficientes para dudar de la identidad de las personas, de la validez de los documentos o de la veracidad de los motivos alegados para solicitar el visado, se denegará su concesión de forma motivada".

En respuesta a una pregunta formulada por la diputada de IU Isaura Navarro, Exteriores afirma que la sección consular de la Embajada de España en Dakar "constata diariamente en las solicitudes de reagrupación familiar numerosos intentos de fraude, en los que el solicitante se hace pasar por descendiente del reagrupante en España o simula matrimonio con dicha persona, o miente para hacerse pasar por menor".

El Ministerio recuerda que la Embajada de España en Dakar tiene ahora mismo circunscripción consular sobre seis países: Senegal, Gambia, Guinea Conakry, Guinea Bissau, Sierra Leona y Cabo Verde, y explica que los documentos que aportan los solicitantes proceden de diversos registros que a menudo ofrecen poca fiabilidad. "Concretamente", señala, "funcionan relativamente bien los registros de Cabo Verde y Senegal, y eso hace más fiables sus certificados". Por el contrario, el consulado asegura haber constatado la "poca fiabilidad" de los registros de Gambia y de Guinea Bissau, "países donde se puede obtener un certificado auténtico pero de contenido falso por pocos euros".

La diputada de IU se refería precisamente en su pregunta a Guinea Bissau: "Desde hace varios años", relataba, "se viene observando cómo la Embajada de España en Dakar deniega, de manera sistemática y pese a la resolución que autoriza a residir en España, las solicitudes de visado por reagrupación familiar instadas por parientes de nacionales de Guinea Bissau residentes en nuestro país, aunque cumplen con todos los requisitos, todos los plazos, todos los gastos y todos los requerimientos que se les imponen".

La poca fiabilidad de los registros parece ser, pues, la causa de la aparente arbitrariedad que describe la diputada. Pero no es la única complicación para que los subsaharianos puedan ejercer la reagrupación familiar como los inmigrantes procedentes de otros lugares del globo.

El consulado sólo cuenta con tres funcionarias para atender unas 6.000 solicitudes al año. Y muchos de los solicitantes son analfabetos o ni siquiera hablan francés, inglés, portugués o wolof, las leguas que ellas conocen. De ahí que, para asegurarse de que dicen la verdad, les exijan medios de prueba adicionales. Por ejemplo, la prueba oseométrica en el caso de quienes se declaran menores.

Exteriores afirma que es para solucionar esas complicaciones por lo que estudia la posibilidad -"a medio plazo y tras las consultas preceptivas"- de establecer una prueba de ADN. "De ese modo", argumenta, "se podrá agilizar la expedición de visados para los verdaderos solicitantes y descartar a los falsos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de junio de 2007