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Ataque contra las tropas españolas

Tres de los militares fallecidos eran de nacionalidad colombiana

La mayoría de los soldados extranjeros están en destinos de riesgo

De los seis militares españoles fallecidos ayer en un ataque contra el vehículo blindado en el que viajaban al sur de Líbano, tres eran de nacionalidad colombiana. Se trata de Jefferson Vargas Moya, de 21 años; Jeyson Alejandro Castaño Abadía, de 20 años y Yhon Edisson Posada, también de 20 años. Antes de ellos, un ciudadano de origen peruano murió en julio del año pasado también sirviendo en el Ejército español en Afganistán.

Junto a los tres colombianos murieron tres españoles: Jonathan Galea García, de 18 años y nacido en Madrid; Juan Vidoria Díaz, de 20 años y nacido en Ávila, y Manuel David Portas Ruiz, sevillano de 20 años.

Aunque el contrato que se ofrece a los extranjeros dura un máximo de tres años y es muy restrictivo en cuanto a los destinos que pueden ocupar y los empleos a los que pueden ascender, muchos de ellos obtienen la nacionalidad española estando en el Ejército y se quedan luego en servicio. A partir de ahí se convierten en militares como los demás. No hay datos oficiales sobre cuántos son los soldados nacionalizados, pero son los suficientes como para que uno de ellos, Jorge Arnaldo Hernández Seminario, nacido en Perú, se convirtiera en julio del año pasado en el primer militar español muerto por una acción hostil en Afganistán.

Como hasta hace poco tenían el acceso restringido a muchas de las unidades, la presencia de extranjeros se concentraba en las unidades más operativas, que era donde más necesidad de soldados tenía el Ejército español.

Es decir, si en el total de nuestras tropas el límite de ciudadanos extranjeros es del 9%, en las misiones como la que ayer sufrió un ataque terrorista, el porcentaje puede llegar al 30%. Son las unidades como la Legión o la Brigada Paracaidista, que son precisamente las que con mayor frecuencia acuden a zonas de conflicto como las misiones enviadas a Líbano o Afganistán.

En virtud de una enmienda planteada por el Grupo Socialista, aceptada por unanimidad en la Comisión de Defensa del Congreso, los beneficiarios de las indemnizaciones -de hasta 140.000 euros en caso de fallecimiento y 390.000 por gran invalidez- ya no serán sólo "los militares españoles" que participen en operaciones en el exterior, sino todos "los miembros de las Fuerzas Armadas españolas"; con esta fórmula se incluye a los extranjeros.

Crecimiento constante

Más del 80% de los extranjeros alistados al Ejército español son de origen ecuatoriano o colombiano: cuatro de cada 100 soldados o marineros. La presencia de nacionales de otros países es casi testimonial pero, en conjunto, los inmigrantes suman 4.300, lo que representa el 5,5% de los 78.000 efectivos de tropa y marinería profesional de que dispone España, según datos del Ministerio de Defensa del pasado mes de abril.

Desde que el Ejército español abrió las puertas a los extranjeros, en noviembre del año 2002, su presencia no ha parado de crecer. Inicialmente se fijó un porcentaje máximo del 2%, que finalmente se aumentó hasta el 9% actual. Teniendo en cuenta que la última plantilla de soldados y marineros alcanza los 85.000, el nuevo cupo equivale a 7.650 extranjeros, el equivalente a dos brigadas al completo.

Las Fuerzas Armadas sólo admiten a los nacionales de países "con especiales vínculos históricos, culturales y lingüísticos" con España, es decir, a los hispanoamericanos y originarios de Guinea Ecuatorial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de junio de 2007