Reportaje:

Los personajes agreden al autor

Juicio en Francia por la agresión a Pierre Jourde. Los acusados son vecinos de Lussaud, donde el escritor ambienta un libro

Pierre Jourde es novelista y crítico. Y es también un autor agredido por sus personajes. Literalmente. Un domingo de julio de 2005, en el pueblecito de Lussaud, en una región volcánica del centro de Francia de la que el propio Jourde es originario y que le había inspirado su libro Pays perdu, publicado casi dos años antes. Ese domingo, Pierre Jourde, su compañera y sus tres hijos fueron agredidos, físicamente, por un pequeño grupo de habitantes de Lussaud. Primero les insultaron -"¡Árabes de mierda!", dijeron contra los niños mestizos-; luego les lanzaron piedras, más tarde el escritor recibió algún puñetazo. Al final, la familia logró subir de nuevo al coche y, con el parabrisas roto, salir huyendo del lugar.

Jourde pinta Lussaud -en la novela le ha cambiado el nombre y se llama Pujol- como un lugar perdido, olvidado de todos, en el que "pocas son las casas en las que el alcohol no ha hecho víctimas o tiene sus esclavos", en el que la gente va a misa y se embarca en "cánticos idiotas interpretados sin placer por personas sin importancia". Si la referencia al alcoholismo colectivo y al simulacro de religiosidad podía ser mal recibida, lo peor es que Jourde se ha atrevido a evocar los amores adúlteros de algunos personajes -les ha cambiado el nombre, pero todo el mundo dice haberlos reconocido-, la suciedad de algunas casas, la miseria moral de algunas vidas, la dureza de la existencia en un lugar en el que sólo hay belleza en el paisaje.

Ayer, ante un juez de Aurillac, la capital del departamento, comparecieron Pierre Jourde y cinco de sus agresores. Otro, hijo de campesinos jubilados, no acudió a pesar de haber participado también en la encerrona porque en el momento de los hechos era menor de edad. Les acusan de "violencia voluntaria en reunión, violencia contra menores, degradación de bienes cometida en reunión e insultos públicos de carácter racista".

El alcalde del lugar ha dicho al diario Le Monde: "Los habitantes de Lussaud no son asesinos. Yo les defiendo. Comprendo que hayan querido abroncar a Jourde. Pero el pueblo no montó ninguna encerrona. Algunos habitantes se han tomado muy mal lo que se cuenta en el libro. Pierre no obtendrá el perdón de Lussaud". De momento, la situación es la inversa: el fiscal ha pedido seis meses de prisión, con suspensión de pena, para todos los acusados.

A principios del siglo pasado, el italiano Luigi Pirandello ganó el Premio Nobel de Literatura con una serie de obras en las que los personajes se rebelaban contra su autor. En Lussaud hemos pasado de la metáfora a la realidad.

Otro caso reciente de la difícil relación entre personajes de ficción y sus creadores también ha acabado en los tribunales. En esta oportunidad, el acusador era François Koltès, el hermano y gestor de los derechos de la obra de Bernard-Marie Koltès. Y el acusado, nada menos que la Comédie Française. La venerable institución estrenó este año Retour au désert. Tenía previstas "un mínimo de 30 representaciones" y no pudo llevar a término su plan porque François Koltès les denunció por el hecho de "no respetar la obligación de que el actor que encarne a Aziz sea árabe o argelino".

El dramaturgo quería acabar con el carácter exclusivamente "blanco" de la mayor parte de elencos occidentales. Propósito loable, dicen los jueces, pero esa lógica llevaría a que los personajes españoles tuvieran que ser interpretados por españoles, los enfermos por enfermos y quizás los muertos por auténticos muertos. François Koltès "ha abusado de su derecho moral", ha dicho el tribunal. Y le ha condenado a pagar 20.000 euros de reparación al teatro y 10.000 euros de costes judiciales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 21 de junio de 2007.

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