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El Consejo Nuclear investiga la gestión de los directivos de Ascó-Vandellòs

Las plantas, de Endesa e Iberdrola, suman 32 incidentes desde enero, el triple de lo normal

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) está preocupado por la gestión en la sociedad nuclear de Ascó-Vandellòs, en Tarragona. Los tres reactores acumulan 32 incidentes en lo que va de año (el 86% de todos los registrados en España y el triple de lo que sería normal en un año), y la central de Ascó II ha parado tres veces de forma inesperada en los últimos 10 días. El Consejo ha citado a los altos directivos de Endesa e Iberdrola -propietarias de ambas plantas- para expresarles su malestar por la gestión y pedir explicaciones. Aunque no ha habido riesgo en las centrales, el CSN está molesto porque en 2005 ya acusó a la dirección de la empresa de fallos en la cultura de seguridad por el mayor incidente desde 1989.

La nuclear insiste en que no ha habido ningún problema para la seguridad

Según fuentes del Consejo, la directora de Seguridad del Organismo, Isabel Mellado, y la presidenta, Carmen Martínez Ten, han citado a los altos directivos de Endesa e Iberdrola para pedirles explicaciones y censurar su gestión en la Asociación Nuclear Ascó-Vandellòs (ANAV). Los tres reactores comparten la misma ingeniería, el mismo equipo de gestión.

Fuentes oficiales del CSN han confirmado que "se han realizado contactos con responsables de las centrales Ascó y Vandellòs para requerir una especial atención, seguimiento y análisis de las causas que han dado lugar a los incidentes que se han producido desde la entrada en vigor en noviembre de 2006 de las nuevas instrucciones de notificación de sucesos".

El parte de sucesos notificables de las centrales nucleares españolas tiene un protagonista claro: Ascó-Vandellòs. Los tres reactores de Tarragona acumulan 32 de los 37 sucesos notificables que han sufrido los ocho reactores que hay en España. Desde enero, Ascó II ha sufrido 14 sucesos notificables, cuando la media al año es de entre seis y nueve por reactor. Le sigue Vandellòs II, con 12 sucesos y Ascó I con otros 6. A mucha distancia se sitúa la centra del Garoña, en Burgos, con dos sucesos en lo que va de año. Ascó-Vandellòs es propiedad de Endesa e Iberdrola, aunque la gestiona la primera, que tiene la mayoría de las acciones.

Especialmente llamativa es la sucesión de sucesos en Ascò II, que entre el 5 y el 8 de mayo paró tres veces de forma inesperada por un fallo en una válvula del circuito de refrigeración con agua. Esta válvula se cerraba de forma inexplicable y cortaba el suministro de agua para enfriar el reactor. Así que la planta se paraba automáticamente. La central volvió a arrancar por tres veces sin solucionar el problema hasta que el pasado miércoles, el CSN le dijo que no podía ponerse en marcha hasta que no tuviera localizada la avería. Ayer de madrugada volvió a conectarse a la red.

Nivel cero

Lo grave, explican fuentes del CSN, no son los sucesos en sí, ya que todos están clasificados en el nivel cero, considerado sin incidencia ni en la población ni el medio ambiente y sin riesgo para la seguridad. Sin embargo, el CSN se ha cansado de la reiteración. El pasado miércoles, pidió un informe a Ascó II sobre sus tres paradas no programadas, anunció una inspección especial a la planta.

El problema es que hay fallos repetidos, como el de la válvula que obligó a parar Ascó II o la activación errónea de un monitor de gases tóxicos que se disparó cinco veces en Ascó II entre el 2 de abril y el 2 de mayo. El subdirector de Seguridad Nuclear, Javier Zarzuela, explicó que las salas de control tienen un monitor para detectar si hay contaminación interna o externa y que si notan algo cierran la entrada de aire desde el exterior. Hasta noviembre de 2006, esos fallos no se notificaban y desde entonces "al bajar el umbral de notificación se han puesto sobre la mesa el problema que tienen".

Zarzuela destaca que este problema "no tiene incidencia sobre la seguridad pero no es deseable" pero que "el pleno del consejo ha mostrado su preocupación por los sucesos". Además de la repetición, lo más sorprendente es que los tres reactores con más sucesos sean los gestionados por ANAV en Tarragona y que estos problemas no afecten a otras plantas.

Un portavoz de la central insiste en que "no ha habido ningún problema para la seguridad" y que si salta el sistema de ventilación "es porque los medidores tienen mucha sensibilidad": "Estamos solucionando los problemas y trabajando con el Consejo para arreglar cualquier fallo".

El problema surge porque en 2005, el CSN emitió un informe durísimo contra Vandellòs II por ocultar e ignorar durante más de 10 años la corrosión de una tubería que acabó degradándose. El CSN acusó entonces a la planta de "primar la producción sobre la seguridad". Endesa e Iberdrola destituyeron a la cúpula de la central, que estuvo parada seis meses, y recibió una multa de 1,6 millones, la mayor jamás impuesta a una nuclear. La crisis dejó tocado al CSN y ahora ha decidido poner la lupa sobre la planta desde el primer momento. Fuentes del Consejo de Seguridad Nuclear explican que en el organismo se ha instalado la sensación de que Ascó-Vandellòs no está cumpliendo en su espíritu -sí en la inversión- el plan de mejora que entonces le impuso y que obligaba a reforzar el funcionamiento de seguridad. El Consejo valoró que en verano de 2006 Vandellòs II parase para una reforma que podría haber hecho en la actual parada de recarga, pero la actual sucesión de incidentes ha devuelto el mosqueo.

Durante la crisis de 2005, el CSN ya citó a los directivos de las dos eléctricas aunque entonces Iberdrola no acudió a la cita. En Iberdrola estaban molestos con la gestión de la planta (en manos de Endesa) y consideraban que la crítica no iba con ellos. Hace años, Endesa e Iberdrola fusionaron sus nucleares y se repartieron la gestión: mientras Endesa mandaba en Ascó y Vandellòs, Iberdrola pilotaba Trillo (Guadalajara) y Almaraz (Badajoz).

El búnker tiene línea con Moncloa

El búnker del Consejo de Seguridad Nuclear parece una oficina más o menos normal. Pero no lo es.

Detrás de las pantallas de ordenador, pizarras y pantallas de videoconferencia

se esconde la tecnología necesaria para coordinar la reacción en caso de accidente nuclear. La sala funciona 24 horas al día y está conectada con todas las centrales nucleares mediante línea telefónica (y la línea eléctrica también transmite datos por si hay un apagón).

Un equipo controla lo que pasa en las centrales, qué va mal y cuándo puede romperse; otro simula con la información meteorológica hacia dónde puede ir la radiación y a qué zona puede afectar; un tercero coordina la respuesta y un cuarto informa a la opinión pública y a las autoridades internacionales.

En medio de esta sala hay una mesa en forma de U con 13 asientos, una pantalla para una videoconferencia. Allí están los jefes de todos los grupos, los cinco consejeros del CSN y los directores técnicos del organismo. Los teléfonos tienen una pegatina a modo de advertencia: "Teléfono bajo grabación". En caso de emergencia real, el presidente puede salir a una minisala contigua donde un teléfono azul tiene línea directa con La Moncloa para decir eso de "Presidente, tenemos un problema".

La sala, remozada en 2005 tras una inversión de un millón de euros, funcionó dos veces en 2006: con un accidente de un camionero que transportaba una fuente radiactiva hacia un hospital de Málaga y en el incendio forestal próximo a Vandellòs II. Y mejor que siga así.

UNA CENTRAL BAJO LA LUPA

- Ninguno de los incidentes ha supuesto peligro, pero la repetición es preocupante.

- En 2005, el Consejo acusó a la central de primar la producción a la seguridad y la multó con 1,6 millones.

- La presidenta ha llamado a los jefes de las eléctricas para pedir explicaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de mayo de 2007

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