Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los chinos se lanzan a tener hijos

China multa el segundo hijo con 20.000 euros.- La política de vástago único hace aguas.- Se calcula que la población llegará a 1.500 millones en 2033.- Los nuevos ricos pagan para tener más familia

China tendrá que hacer frente en los próximos años a un auge de la natalidad que someterá a gran presión a las estructuras sociales y económicas, según han advertido el máximo órgano de planificación familiar del país y expertos universitarios. El incumplimiento de la política de hijo único por parte de las clases pudientes, la formación de millones de parejas a las que la ley permite tener más de un niño porque ambos son hijos únicos, y, especialmente, el hecho de que los jóvenes que se casarán en un futuro cercano pertenecen, a su vez, a una generación de baby boom dispararán la natalidad entre 2007 y 2020. Se calcula que la población china alcanzará su máximo en 2033, con 1.500 millones de personas, frente a 1.300 millones actuales.

"En los próximos años se va a producir un incremento del número de nacimientos", ha declarado Zhang Weiqing, director de la Comisión Estatal de Población y Planificación Familiar. "La cifra de nuevos ricos que tienen un segundo niño va en rápido aumento, y casi el 10% tiene incluso tres", señala un reciente informe de este organismo. Además, según Zhang, mucha gente en las zonas rurales continúa casándose antes de la edad legal (22 años para los hombres y 20 para las mujeres), lo que está contribuyendo a más alumbramientos.

La política de control de la población, impuesta por el Gobierno en 1979, limita a uno el número de hijos en las ciudades, y a dos -si el primero es niña- en el campo. Pero la mejora del nivel de vida que ha experimentado desde entonces el país ha hecho que cada vez más matrimonios opten por pagar la multa que se impone a quienes quebrantan la ley. Esta va de 5.000 a 200.000 yuanes (entre 480 y 19.200 euros), dependiendo de la región y los ingresos del infractor. La normativa es también vulnerada frecuentemente en las zonas rurales, debido al tradicional deseo de las familias de tener un descendiente varón.

Según la prensa china, en Pekín más de un tercio de las parejas jóvenes en las que ambos son hijos únicos planean tener dos niños, lo que elevará el número de nacimientos en la capital de los 78.000 de ahora a 140.000 en 2010.

Según Zhai Zhenwu, decano de la Escuela de Sociología y Estudios de Población de la Universidad Renmin, en Pekín, y uno de los principales especialistas en este campo, la principal razón del próximo auge infantil es que "entre 1985 y 1990 también hubo un baby boom". "Entonces nacieron más de 20 millones de niños al año", explica. "Esto ocurrió porque, tras haber aplicado durante varios años de forma muy estricta la política de planificación familiar, en 1984 se produjeron algunos ajustes, como permitir a las familias campesinas en dificultad tener un segundo hijo". Anteriormente tuvieron lugar otros dos baby booms en las décadas de los cincuenta y en los sesenta del siglo XX.

El investigador asegura que nacen unos 16 millones de bebés anualmente, y en 2020 la cifra llegará a 20 millones, lo que provocará tensiones. "En cuestiones de desarrollo de población, es mejor un crecimiento constante. Los altibajos causan un impacto adverso sobre los servicios sociales. Hace algunos años, por ejemplo, hubo que cerrar escuelas porque no había suficientes niños. Quienes pertenezcan a la generación del baby boom sufrirán una dura competencia durante toda su vida: desde la lucha de sus madres por una cama para dar a luz, a la entrada en el colegio o la búsqueda de un empleo", dice.

Según Zhai, la mejor forma de evitar estas consecuencias negativas es que las parejas jóvenes retrasen varios años el momento de tener un niño. Respecto a la necesidad de modificar la política de hijo único, como aconsejan algunos expertos, afirma: "De momento, habrá que mantenerla. Aunque se cambiara, el baby boom no desaparecería. Una vez que pase éste, se podrá pensar en suavizarla".

Mientras tanto, el Ministerio de Sanidad ha reconocido que un número creciente de mujeres está arriesgando su vida y la de sus bebés al dar a luz en casa o en clínicas privadas rudimentarias para evitar ser multadas por tener más hijos de los permitidos. En la mayoría de los casos, buscan el nacimiento de un varón, con el que asegurarse la subsistencia en la vejez y suplir la carencia de un sistema de seguridad social y pensiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de mayo de 2007