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Análisis:DVD | Qué pequeño es el cine

Mejunje de formatos

Las primeras películas se proyectaban en tugurios, ferias de pueblo, museos de curiosidades... El reinado de la sala de cine llegó mucho después del invento, y duró lo que tardó en aparecer la tele, luego el vídeo, luego Internet. Ahora, los diferentes formatos se revuelven amorosos en un mejunje posmoderno: se rueda en digital, se edita directamente para DVD o se ven películas bajadas desde el ordenador. Esta semana hay dos estrenos al hilo de la reflexión: Los Borgia, pensada para su emisión televisiva, y Serpientes en el avión, que se forjó en los foros de la Red. Y un camino las une.

- Serpientes en el avión (David R. Ellis, 2006) da lo que promete el título, y bastante más. La expectación que generó en Internet hizo que los productores incluyesen el feedback de los fans en el metraje; la llegaron a llamar "la primera wikipelícula". El resultado podría haber sido una tontería consensuada sin pies ni cabeza, pero no. Es un filme atado y gracioso que parodia y homenajea al tiempo dos géneros: las pelis de desastres aéreos y las de bichos. Cumple todas las convenciones; sabes quién la va a cascar al minuto 1, los chistes son fáciles, los sustos funcionan. Muere un montón de gente de forma horrible, pero al final el espectador sale reconfortado. Es el placer que proporciona lo predecible cuando está bien hecho.

- Ninette (José Luis Garci, 2005). El salto olímpico de una película a otra lo proporciona Elsa Pataky, que hace bulto como pasajera del avión hollywoodiense y enamora a la cámara de Garci. El director convierte el texto de Mihura en una película americana de los cuarenta a base de fundidos en negro y una sana obsesión por las pantorrillas (aunque tanto culo y tanta teta recuerdan a veces más al destape). Cada cuidadísimo plano echa de menos la oscuridad del cine y la fila de los mancos; a cambio, el DVD ofrece un sofá para ver las estupendas interpretaciones de secundarios como el estrábico Enrique Villén, que también sale en...

- Los Borgia (Antonio Hernández, 2006), financiada por Antena 3 con 10 millones de euros, está pensada para la tele. Asusta pensar que sin anuncios dura dos horas (y se hace larga). Hernández cumple llevando a la pérfida familia pontificia al terreno de El Padrino, por lo que hay más intimismo susurrado que escenas de acción. Aun así, se nota cierta distancia creativa con el encargo televisivo, y eso que el director tiene en su haber el encargo más friki del cine español...

- El gran marciano (Antonio Hernández, 2001) es un hilarante engendro de formatos: consiste en una broma con cámara oculta grabada a los participantes del primer Gran hermano (les hacen creer que han llegado los extraterrestres). Es pura tele, pero tiene narrativa, tensión y presupuesto de película de cine, y momentos de gamberrada improvisada para YouTube. Contiene lo peor de nuestro tiempo; quizá por ello resulta imposible despegarse de su burlona mueca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de mayo de 2007