Una empresa fumigó las calles de L'Hospitalet con productos tóxicos para la agricultura, según una denuncia

Tres personas han denunciado a la multinacional Rentokil Initial España por llevar a cabo una fumigación en el casco urbano de la ciudad de L'Hospitalet en la que se utilizaron productos tóxicos exclusivos para el campo que les han perjudicado seriamente la salud. Francisco Nache, el trabajador de la empresa que se encargó de la fumigación en verano de 2002 con el fin de erradicar una plaga de cucarachas, enfermó poco después de realizar el trabajo y le fue decretada la invalidez laboral total. A él se han sumado otras dos de personas que han demandado a la compañía y al Ayuntamiento, gobernado por el Partit dels Socialistes (PSC), porque desde entonces, y al igual que le sucede a Nache, sufren disfunciones hormonales irreversibles.

Nache mantiene que responsables de la empresa le indicaron que utilizara un plaguicida que tiene como principio activo el malation, componente utilizado sólo para combatir plagas en el campo abierto y no en una ciudad, y bajo estrictas medidas de seguridad.

La Inspección de Trabajo sancionó a Rentokil Initial con multas de 5.000 y 6.000 euros por incumplir la ley de riesgos laborales, ya que el empleado estuvo además en contacto con el producto sin tomar ningún tipo de precaución. Por el momento, la empresa ha recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia contra las dos sentencias ya emitidas a favor de Nache y que obligan a la empresa a incrementar el 30% la pensión por invalidez del trabajador enfermo. Por otra parte, el juzgado número 6 de Gavà ha admitido su denuncia por la vía de lo penal.

Las otras dos personas afectadas por la fumigación son David Crespillo, otro trabajador de la multinacional que acompañó a Nache en algunas jornadas de fumigación, así como Isabel Membrive, una mujer de 35 años. Membrive trabajaba como administrativa en el verano de 2002 en la avenida del Carrilet e iba al mediodía a comer a un parque cercano a su trabajo. Poco después de la fumigación empezó a sufrir mareos. "Desde entonces he ido de médico en médico", explica. Finalmente, en diciembre de 2004, en el hospital de Bellvitge le diagnosticaron sensibilidad química múltiple por haber estado en contacto con plaguicidas.

Recientemente, el juzgado número 1 de L'Hospitalet ha admitido su denuncia contra la empresa. "No puedo llevar una vida normal, ni ir en transporte público. Si huelo un perfume sufro dolores de cabeza y asma, me desoriento y me canso", comentó ayer. Actualmente de baja, ha obtenido la incapacidad del 42%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0024, 24 de abril de 2007.

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