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Estados Unidos critica el viaje del ministro español Moratinos a La Habana

Thomas Shannon, responsable de política latinoamericana, lamenta el olvido de los disidentes

El Gobierno de Estados Unidos observa con desconcierto la política española hacia Cuba y ha pedido explicaciones al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero sobre los resultados de la reciente visita del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, a La Habana. "Estamos todavía en el proceso de comunicarnos con el Gobierno español para conocer las razones de esa visita, para conocer su propósito, lo que se logró y lo que no se logró", dijo ayer en una entrevista el responsable de América Latina en el Departamento de Estado norteamericano, Thomas Shannon.

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Shannon declaró que la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, intentará aprovechar el primer encuentro que tenga con Moratinos para recibir esas explicaciones, y que otros funcionarios de menor rango buscan también en estos momentos por otros canales información que les permita comprender esa visita.

El viaje de Moratinos ha cogido por sorpresa a los responsables de la diplomacia estadounidense, que creían estar construyendo un territorio de cooperación y colaboración con España y con el resto de Europa en la búsqueda de políticas comunes para favorecer una transición pacífica en Cuba.

Thomas Shannon manifestó que Estados Unidos hubiera querido compartir con España su experiencia "en la Unión Soviética y en otros países de Europa oriental, donde los secretarios de Estado norteamericanos (equivalentes a un ministro de Asuntos Exteriores) viajaban y se reunían con el Gobierno de cada país y también con los disidentes, sin que esto último constituyese ningún obstáculo en su gestión".

La ausencia de contactos con la disidencia ha sido uno de los aspectos más controvertidos del viaje de Moratinos, el primero hecho a Cuba por un ministro de la Unión Europea desde el enfriamiento de las relaciones en 2003.

Shannon sostuvo que la reunión con los disidentes en un régimen que no tolera la oposición tiene una gran importancia. "Desde nuestro punto de vista, estas visitas tienen su valor político y su valor simbólico. Y este valor simbólico se expresa visitando a los disidentes, expresando apoyo a favor de los derechos humanos cuando se trata de un régimen que abusa de los derechos humanos, que no es democrático".

Otros altos funcionarios estadounidenses han expresado en privado su decepción por la visita de Moratinos, sobre todo en la medida en que contradice el contenido de los contactos bilaterales que mantenían hasta ahora con cierta regularidad funcionarios españoles y norteamericanos. Esas mismas fuentes advirtieron que la posibilidad de una política coordinada hacia Cuba está ahora más lejana.

Shannon, secretario de Estado adjunto encargado de América Latina, manifestó en la entrevista que su país "seguirá adelante con los esfuerzos de ayuda a la sociedad civil cubana, a los disidentes cubanos que quieren abrir espacios de diálogo dentro de Cuba".

Según Shannon, además del apoyo a los disidentes y de la coordinación de su política con la comunidad internacional, Estados Unidos utilizará todas las vías a su alcance "para tratar de convencer al régimen de Cuba de que debe de iniciar un diálogo con el pueblo cubano". "Desde nuestro punto de vista", añadió, "uno de los criterios necesarios para el diálogo entre el régimen y el pueblo cubano es el fin del amedrentamiento; es necesario que el Gobierno de Cuba deje de usar los servicios de seguridad para suprimir la vida política, es necesario que busque mecanismos políticos para canalizar el diálogo, en lugar de criminalizarlo".

En el ámbito de las cosas que el Gobierno de La Habana podría hacer para facilitar el diálogo, Thomas Shannon afirmó: "Soltar a los presos políticos es un acto humanitario, político y simbólico que podría tener repercusiones dentro y fuera de Cuba, incluido en Estados Unidos". "Sería una prueba", añadió, "de que el régimen está dispuesto al diálogo y tiene la confianza en sí mismo de poder manejar esa situación".

Futuro cubano

Shannon concluyó que es imposible buscar una salida a la situación cubana al margen del pueblo de Cuba, puesto que "el futuro de Cuba depende únicamente de los cubanos; no está en nuestras manos, ni en las de Venezuela, ni en las de España, ni en las de la ONU".

El responsable de la política latinoamericana en Washington es optimista sobre las posibilidades de que, tras la reciente gira del presidente, George Bush, a América Latina, mejore la imagen de Estados Unidos en el continente. "Hemos visto en las encuestas que la imagen es más favorable en los países en los que tenemos más presencia, y esta gira ha sido precisamente para eso: para mostrar que queremos estar ahí, comprometidos en la solución de los problemas de la región".

En opinión de Shannon, esas encuestas muestran precisamente que Estados Unidos "tiene que estar presente" en Latinoamérica. "Al mismo tiempo", concluye, "entendemos que los cambios en la opinión pública son lentos, no estamos esperando un gran cambio de la noche a la mañana, pero estamos trabajando día a día para reconstruir nuestra imagen".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de abril de 2007