Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:VÍKTOR YÚSHENKO | Presidente de Ucrania

"No recurriré a la fuerza para disolver el Parlamento"

¿Puede asegurar el presidente Víktor Yúshenko, con la mano en el corazón, que no recurrirá a la fuerza para disolver el Parlamento de Ucrania como hizo Borís Yeltsin en 1993 en Rusia? Sigue un silencio, una mirada escrutadora y una risita nerviosa, y Yúshenko exclama: "No voy a hacer algo así".

El presidente daba una respuesta tranquilizadora a la pregunta formulada invocando la condición de ciudadana de un país que ha vivido la guerra civil. En una dependencia de la administración presidencial en Kiev, el líder ucranio explicaba a cinco corresponsales de la Unión Europea los argumentos que le han guiado a disolver la Rada Suprema, que no ha aceptado su decisión.

"He dado orden al ministro del Interior para que en Kiev no aparezca un solo hombre armado de su departamento"

"El problema no es que dos o tres diputados se cambien de bando, sino un proceso que lleva a la usurpación del poder"

Yúshenko está dispuesto a esperar el dictamen del Tribunal Constitucional, pero tiene poca fe en esta institución que "no ha tomado ni una sola decisión desde que comenzó a funcionar en agosto pasado". Afirma además que todavía queda margen de diálogo y compromiso con el primer ministro, Víktor Yanukóvich y la mayoría gubernamental. "El componente diplomático y político de las conversaciones no está agotado" es su conclusión de una reunión de varias horas el martes con su antiguo rival, que dirige un Gobierno de coalición formado por el partido Regiones, socialistas y comunistas. "Si ellos aprovechan esta oportunidad, muy bien, y si no la aprovechan, entonces se pondrán en marcha otros métodos", señalaba, sin explicar cuáles.

En la calle, cerca de la administración presidencial, columnas de manifestantes mayoritariamente favorables a Yanukóvich, enarbolaban banderas donde el color amarillo de Ucrania era más visible que en el pasado. Los manifestantes circulaban de una parte a otra como si no supieran muy bien a donde ir. En el Maidán, la plaza de la independencia, la música ligera difundida por altavoces martilleaba los cerebros. En el edificio de la Rada Suprema, los diputados de la coalición gubernamental seguían sesionando. El presidente del Tribunal Constitucional, Iván Dombróvski, amenazaba con dimitir si le presionaban para tratar el tema de inmediato y los magistrados se dedicaban a aclarar las obligaciones y derechos de los parlamentarios que se pasan de bando. Esta cuestión, planteada por Yulia Timoshenko antes de la crisis que se ha originado por el decreto de disolución del Parlamento, ayudaría a aclarar el problema que preocupa a Yúshenko.

El presidente insiste en que un Parlamento formado por sistema proporcional, como el que existe actualmente en Ucrania, no es compatible, con la fuga de los diputados que abandonan la oposición para unirse a titulo individual a la coalición del Gobierno, una práctica del pasado que se mantiene en la actualidad. "La coalición gubernamental se basa en grupos parlamentarios", dice Yúshenko, y ese es un principio básico. Antes, el sistema parlamentario ucranio era mixto, ya que la mitad de los diputados eran por circunscripciones electorales y la otra mitad, por listas de partidos.

Yúshenko no cree en la posibilidad de guerra civil en Ucrania. Lo importante, según él, es "sacar lecciones de la situación", ya que la coalición gubernamental ha propiciado "desarrollos tan peligrosos para los valores de la democracia como los hechos de la historia que usted menciona", dice refiriéndose a la guerra civil española y a la disolución Parlamento ruso, en 1993. Subraya que no utilizará la fuerza y asegura haberse dirigido a los órganos de orden público para que la crisis pueda resolverse sin "participación de estructuras militares, soldados o fuerzas de seguridad". "He dado orden al ministro del Interior para que en Kiev no aparezca ni un solo hombre armado de las fuerzas de su departamento, para que den a los políticos la posibilidad de encontrar una solución política". "Me dirigí a las fuerzas en conflicto, a Nuestra Ucrania y al partido de Yulia Timoshenko, para que no saquen los próximos días a los electores a los mítines, para que nos den algunos días a los políticos para dialogar".

En las manos, Yúshenko sostiene un ejemplar de trabajo de la Constitución, donde están marcados con trazos fosforescentes los párrafos que él considera fundamentales. El presidente lee los artículos en los que se ampara y se empeña en seguir adelante con las elecciones anticipadas y con su decreto. Su decisión, explica, no ha sido tomada por la fuga de sus diputados a las filas del Gobierno, "sino porque es anticonstitucional que la mayoría se forme con diputados individuales", por ser ésta "una coalición de grupos parlamentarios y no una coalición de diputados".

"El problema no es que dos o tres diputados se cambien de bando, sino un proceso que lleva a la usurpación del poder". "El único camino para cumplir con la Constitución es disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones", señala. "La corrupción política del pasado se mantiene", opina. "No tengo intención de aceptar esto porque es el problema básico de la inestabilidad política en el país. La gente tiene que saber por quién votó y no ver su posición traicionada. Con esto hay que acabar".

El presidente hace afirmaciones que parecen contradictorias. Habla de resolver la crisis política con "métodos exclusivamente políticos", pero acusa a la coalición gubernamental de "corrupción política", "chantaje", y de "pagar con cargos" los servicios prestados. Asegura que va a "respetar la decisión del Tribunal Constitucional", pero deja claro que es escéptico ante esta institución, formada por tres tercios, en representación del presidente, del Parlamento y del colegio de jueces. Si el tribunal no se deja influir como ha sido la norma en los últimos años, "se podrá contar con una decisión sabia, correcta y justa", señala.

Yúshenko y Timoshenko no pudieron reconstruir la coalición naranja que lideraron en 2004 para formar gobierno en 2006. ¿Qué le hace pensar que será posible constituirla ahora? Yúshenko dice ver dos posibilidades de formar una coalición afín (tras las hipotéticas elecciones del 27 de mayo), una con las fuerzas de centro-derecha, centro y centro-izquierda que incluiría el partido de Timoshenko, y otra coalición sin Timoshenko. Cuando se le pregunta qué le hace pensar que hoy será más fácil ponerse de acuerdo con la dama de la revolución naranja que en el pasado, responde de forma vaga. "Ahora, todos están interesados en esta coalición". "Es mejor consolidarse en un bloque de centro derecha que estar dividido y salir en diferentes comitivas".

Vago se muestra también cuando se le habla del peligro de escisión entre las dos Ucranias, siendo una de ellas la zona industrial del este y del sur de habla rusa, y la otra, la del oeste, considerada la cuna del proyecto nacional ucranio, tal como es entendido por la élite prooccidental del país.

"La situación actual es un episodio, no una tragedia", puntualiza Yúshenko, quien concede que la solución jurídica no lo es todo, porque existen en Ucrania "contradicciones de carácter institucional debidas a los cambios que se introdujeron en la Constitución. En agosto Yúshenko y Yanukóvich firmaron un acuerdo amplio que debía ser el catecismo de la cohabitación. Ahora Yúshenko afirma que de los acuerdos de entonces "no se ha cumplido ni un solo punto". En el ámbito económico, el presidente dice ver pocas diferencias con Yanukóvich y los suyos y más diferencias en lo que se refiere al orden público y al poder judicial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de abril de 2007