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Hamás impone su programa en el nuevo Gobierno de coalición palestino

Mohamed Dahlan, hombre fuerte de las milicias de Al Fatah, queda fuera del Gabinete

Extraño es el día en que los palestinos pueden entregarse a una celebración. Ayer sucedió cuando el primer ministro, Ismail Haniya, presentó en Gaza al presidente Mahmud Abbas el nuevo Ejecutivo pactado la víspera. Ambos aprobaron un programa de gobierno que tiene por objetivo el levantamiento del bloqueo económico internacional y que supone un sonado triunfo para Hamás. El movimiento fundamentalista ha impuesto sus postulados sobre la legitimidad de la lucha armada contra la ocupación y el derecho al retorno de los refugiados, y ha logrado eludir el reconocimiento formal de Israel.

Hace un año, Hamás formó Gobierno tras su contundente triunfo en las elecciones legislativas. Entonces, los islamistas, sabedores de su inexperiencia, pretendían formar un Gabinete de unidad, pero el resto de partidos sucumbieron a las presiones de Estados Unidos y nadie se sumó al carro. El inmediato bloqueo económico impuesto por la comunidad internacional -con Israel y Washington a la cabeza- comenzó a causar estragos en la sociedad palestina. Muy pocos, salvo los propios fundamentalistas, apostaban por su supervivencia.

Pero el Movimiento de Resistencia Islámica ha hecho honor a su nombre y no ha renunciado a sus principios fundacionales: ni ha reconocido a Israel, ni ha renunciado a la lucha armada contra el ocupante. Ha aguantado contra viento y marea las carencias financieras y las huelgas y ataques armados orquestados por las milicias de Al Fatah, que han provocado casi dos centenares de muertos. Ayer, Haniya se mostraba exultante. No es de extrañar. Hamás ha logrado imponer su agenda.

El programa de Gobierno lo dice todo. "La resistencia es un derecho legítimo del pueblo palestino garantizado por la legislación internacional... El final de la resistencia dependerá del fin de la ocupación", reza uno de sus apartados. "El Ejecutivo se compromete a asegurar el derecho al retorno de los refugiados a los hogares que fueron forzados a abandonar" en lo que hoy es Israel, dice otro de los puntos de la plataforma. Y añade: "La paz y la estabilidad en la región dependen del fin de la ocupación, incluida la eliminación del muro racista", en referencia al muro de hormigón y metal que el Gobierno hebreo continúa alzando alrededor y en el interior de Cisjordania. En cuanto a la continuación del alto el fuego que Hamás respeta desde hace dos años, sólo proseguirá si Israel "detiene los asesinatos , las detenciones, las incursiones, la expropiación de tierras y las excavaciones en Jerusalén".

Cuando alude a la liberación del soldado judío Gilad Shalit, capturado el pasado 25 de junio, sólo la admite a cambio de un "honroso intercambio de prisioneros", y autoriza al presidente Abbas a negociar con Israel, aunque el fruto de esa negociación deberá someterse a un referéndum.

Haniya contará con Azam al Ahmed, un veterano dirigente de Al Fatah, como viceprimer ministro. Así se acordó en La Meca el 8 de febrero, cuando ambos partidos pactaron la formación del Gobierno de unidad. Y como ya se había anunciado, el titular de Hacienda será Salam Fayad, y el de Asuntos Exteriores, Ziad Abu Amar, quien, no obstante, ve su papel disminuido, dado que el propio presidente asumirá buena parte de las misiones diplomáticas. Interior recae en Hani al Qawasmi, un académico independiente.

Temida reacción

Al margen ha quedado Mohamed Dahlan, hombre fuerte de las milicias de Al Fatah en la franja de Gaza, acérrimo enemigo de los islamistas, y visto con buenos ojos por Israel. No son pocos los que temen su reacción.

La tarea del nuevo Gabinete, que se someterá a la votación del Parlamento mañana, es ciclópea. La situación económica en Cisjordania y Gaza es lamentable, y de quien depende su mejoría no está por la labor de aliviar las penurias de sus cuatro millones de habitantes.

En un breve comunicado, el Ministerio de Exteriores israelí reiteró su posición: "El Gobierno no tratará con el Ejecutivo palestino porque no acepta el reconocimiento de Israel. Esperamos que la comunidad internacional nos apoye y no colabore con un Gobierno que tiene una plataforma extremista". Haniya, por el contrario, se mostró confiado en que la Unión Europea abandonará el boicoteo.

Si no se prevén cambios sustanciales en la actitud de EE UU, menos evidente es la que asumirá la dubitativa UE. En todo caso, Hamás sí ha conseguido, tras el acuerdo de La Meca, ganar legitimidad en el mundo árabe y quebrar el embargo. Arabia Saudí, forjador del pacto, ha prometido tirar de talonario y nutrir con cientos de millones de euros las arcas vacías del Tesoro palestino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de marzo de 2007