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Un hospital católico desafía a la Iglesia y retirará el respirador a Echevarría

La dirección del centro religioso argumenta que la solicitud de la enferma es "adecuada a derecho"

La dirección del hospital de San Rafael de Granada, perteneciente a la orden de San Juan de Dios, desafió ayer a la cúpula de la Iglesia católica. Casi a la misma hora en la que el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio Cañizares, insistía en que desconectar el respirador artificial de Inmaculada Echevarría sería "admitir la eutanasia" y que ésta es "siempre ilegítima", el hermano Miguel Martín, el religioso que dirige el hospital en el que vive la enferma, leía un comunicado para informar de que Echevarría cumplirá su deseo sin necesidad de ser trasladada de centro.

El centro anunció su decisión a la misma hora en que Cañizares censuró la desconexión

El hospital de San Rafael es propiedad de la orden de San Juan de Dios, pero está adscrito al Hospital Universitario San Cecilio de Granada. Las direcciones de ambos centros se reunieron ayer por la mañana para analizar el informe emitido por el Consejo Consultivo de Andalucía, que dictaminó que Echevarría tiene derecho a que le retiren la ventilación mecánica que le mantiene con vida desde hace diez años. Al término de la reunión, los responsables de los dos hospitales comparecieron juntos para leer un comunicado. El encargado de hacerlo fue el hermano Miguel Martín Calderón, el director gerente de San Rafael y Superior de la Comunidad de San Juan de Dios en este centro.

La comparecencia conjunta se produjo al mediodía en el salón de actos del centro en el que vive Echevarría. Casi a la misma hora, en Toledo, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española abanderaba la postura tajante de los sectores más conservadores de la Iglesia. Cañizares no acepta ni las conclusiones del Consejo Consultivo andaluz ni las del Comité Ético. A su juicio, lo que pide la enferma de Granada es "sencillamente admitir la eutanasia" y, en su opinión, ésta es "siempre ilegítima", además de "un mal y algo que atenta contra el hombre, su vida y su dignidad".

No opinan lo mismo los responsables de los dos hospitales granadinos, incluidos los religiosos que gestionan el centro San Rafael. El comunicado leído por el superior de la Comunidad de San Juan de Dios de este hospital acepta sin reparos la contundencia de los informes del Comité de Ética andaluz y del Consejo Consultivo. Según advierten las direcciones de los hospitales, los dos dictámenes "han señalado de forma inequívoca la ausencia de objeciones de carácter ético de esta solicitud y su adecuación a derecho". Por tanto, los responsables del centro "velarán de forma escrupulosa por el respeto de los derechos de la paciente". El hospital en el que vive Echevarría se responsabiliza también de garantizar "el adecuado cumplimiento de la totalidad de garantías y requisitos establecidos al respecto", en referencia a las condiciones impuestas por el Comité de Ética para avalar la desconexión. Estas garantías exigían constatar que la enferma ha decidido libremente, sin presiones externas, está informada de todos los tratamientos paliativos que le pueden ofrecer los médicos y es consciente de que la retirada de la ventilación artificial le conducirá a la muerte.

Desde que Echevarría hizo público su deseo, el pasado mes de octubre, la Asociación Derecho a Morir Dignamente y la Junta de Andalucía han afirmado que si los informes jurídicos y éticos respaldaban la legalidad de la desconexión pero el hospital, debido a su carácter religioso, rechazaba que se ejecutara en sus instalaciones, la enferma podría ser trasladada a otro centro del Servicio Andaluz de Salud. Sin embargo, los responsables del San Rafael quieren que permanezca allí hasta el final. "La paciente seguirá siendo atendida en el Hospital de San Rafael, lugar que ha sido su domicilio en estos últimos diez años", aseguraron ayer. El centro se ha comprometido también a que Echevarría sea asistida "por su equipo médico habitual" hasta que se cumpla su deseo de morir pronto y sin dolor. La enferma, según el comunicado leído por el religioso Miguel Martín, tendrá asegurada la atención sanitaria "plenamente adecuada" a sus necesidades, "tanto en sus aspectos técnicos como humanos".

Los responsables del hospital no quisieron marcar plazos ni adelantar cómo van a actuar a partir de ahora. Pero sí insistieron en trasladar a la opinión pública el "deseo expreso" de la paciente sobre "el necesario respeto a su dignidad e intimidad". La enferma, según coinciden los que estos días conviven a su alrededor, está contenta de saber que su deseo está próximo a cumplirse, pero se siente agobiada por la presión mediática. La dirección del hospital también quiere que el centro deje de ser un foco de atención. "Las actuaciones que se lleven a cabo a partir de ahora por los profesionales sanitarios deben encuadrarse en el más estricto marco de la confidencialidad y privacidad que corresponde a la relación entre médico y paciente", afirmaron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2007