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APUNTES

La facultad de Medicina que promueve Camps velará por la "bioética" católica

El centro al que aspira el arzobispo incrementará un 25% los alumnos de su universidad

La facultad de Medicina a la que aspira el arzobispo de Valencia, la primera en España que dependerá directamente de la Iglesia, tendrá entre sus misiones velar por la "ética, la bioética y la deontología profesional para servir adecuadamente a la dignidad del paciente y al bien común", anunció el miércoles el rector de la Universidad Católica San Vicente Mártir, José Alfredo Peris. El arzobispo Agustín García Gasco añadió el mismo día que la nueva facultad nacerá con la intención de atraer a sus aulas a un millar de estudiantes, lo que representa casi una cuarta parte del alumnado con el que actualmente cuenta la institución, según recoge la última edición de la Guía de Universidades.

El socialista Miguel Soler exigió la "paralización inmediata de la iniciativa"

El consejero de Empresa, Universidad y Ciencia, Justo Nieto, se limitó a decir ayer que la nueva facultad era "una apuesta del presidente Francisco Camps y de toda la Generalitat por la salud". Lo importante es la primera parte de la frase.

La última preocupación de Nieto, a quien le faltan manos para apagar fuegos y a quien, cada vez menos en privado, se da por amortizado en el seno del Consell, parecía ser convertir a Valencia en el bastión de la medicina católica. El consejero evitó acudir al Consejo Interuniversitario en el que se presentó el proyecto y tardó cuatro días en comentar la noticia, conocida desde el domingo. La razón resultaba evidente: El plan de otorgarle Medicina al arzobispo es personalmente obra de Camps. Un presidente que juró el cargo ante el Estatuto, Els Furs y la biblia y que se ha prodigado desde entonces en las concesiones y en los gestos hacia la jerarquía católica.

Después de la reacción oficial de los rectores, que el miércoles se manifestaron enérgicamente en contra, los bandos favorables y opositores al proyecto siguieron emergiendo ayer.

El secretario socialista de Educación, Miguel Soler, afirmó que ahora entendía por qué el Consell "tenía tanta prisa en aprobar la Ley de Coordinación del Sistema Universitario". "Le exigimos a Camps", prosiguió, "que paralice inmediatamente esa iniciativa y que solicite al ministerio, al igual que ya ha se hecho desde el PSPV, la modificación de los actuales cupos establecidos a las facultades públicas de Medicina para adaptarse a la situación actual, que es evidente que exige la demanda de más profesionales de la sanidad".

La agencia de prensa del Arzobispado, Avan, continuó, por su parte propagando comunicados con declaraciones de respaldo a la facultad. En lo que va de semana, García-Gasco ha reunido los apoyos de Santiago Grisolía, presidente del Consejo Valenciano de Cultura; Vicente Alapont, presidente del Colegio de Médicos de Valencia; Vicente Tormo; presidente de la Real Academia de Medicina de Valencia; Eduardo Primo Yúfera, científico y premio Jaime I en el año 2001; Alfonso Grau, concejal de Grandes Proyectos del Ayuntamiento de Valencia; así como los de varios jefes de servicio de hospitales públicos y privados.

Un colectivo que no se sumó al entusiasmo fue el reunido en el Consejo Valenciano de Odontólogos y Estomatólogos -hay que recordar que el paquete sanitario que recibirá la universidad del arzobispo incluirá Odontología, Fisioterapia y Podología-, que expresó su "más firme rechazo" a la facultad porque "contribuiría a empeorar la calidad asistencial y el problema de paro existente" en el sector profesional.

Ayer, mientras tanto, continuaron las obras de rehabilitación en el edificio de San Carlos Borromeo, un edificio histórico situado en el centro de Valencia, cerca del Muvim, que acogía a los Niños de San Vicente y que tiene casi todas las papeletas para convertirse en la sede de la nueva facultad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de febrero de 2007